•  |
  •  |

“Tratar al máximo de ser coherentes con lo que hablamos, con lo que decimos, con lo que proponemos, en nuestras vidas; en nuestras vidas personales, en nuestras vidas políticas, en nuestras prácticas políticas, en nuestra vida cotidiana”. Así se expresó la compañera Rosario Murillo Zambrana, durante una sesión de trabajo, el pasado 8 de julio, con los equipos de dirección del FSLN, del Poder Ciudadano y de la Juventud Sandinista de Managua. Anunció que esa reunión era un anticipo de otra que habrá a nivel nacional.

He leído varias veces el documento completo, procurando entendimiento y coherencia.

Buscando respuesta a la conducta que debe tener un militante del FSLN. Cuando se refiere a una serie de principios, Rosario usa los términos “reencuentro”,  “recuperación”, “reconstrucción”, “revivir”, como elementos para lograr la modalidad original de trabajo del FSLN, la Dirección Colectiva; la fraternidad, la reconciliación, la unidad, el amor, la eliminación de la exclusión y la discriminación.

Según el documento “muchas veces no actuamos como pensamos o como decimos pensar”. Critica que “perdimos el sentido original sandinista de la fraternidad”. Reconoce que se han aplicado “prácticas excluyentes”. Se insiste en una serie de valores cristianos y revolucionarios como la reconciliación. Me parece que el documento dado a conocer por Rosario contrapone la exclusión con la reconciliación, pues la una es contraria a la otra.

Si se trata de ser coherente con la reconciliación, tenemos que recurrir al texto bíblico que nos dice: “Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo en contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda”, (San Mateo 3.23-24).

¿Cuántas veces llevamos la ofrenda al altar acompañada de una carga de resentimiento, rencores y odios?

Las actitudes excluyentes y la falta de reconciliación han lastimado la unidad sandinista, faltando al respeto que todos los humanos merecemos. Pero como expresa el documento “nosotros tenemos, con mucho orgullo, un sandinismo duro, leal a toda prueba”. Es verdad, ha sido esa convicción lo que mantiene a pesar de que se trate de excluir o descalificar.

Cuántos compañeros a pesar de esas pruebas, se han mantenido leales, sin caer en resentimientos, mucho menos renunciar a su militancia en el FSLN.

En lo personal, varias veces he pasado esas pruebas. La última cuando debí dejar el cargo que tenía en la Alcaldía de Managua. Ante la reacción que hubo en los medios, dejé bien clara mi posición y así lo dije públicamente: “Me voy de la alcaldía, pero no del FSLN, no es por un puesto que entramos al Frente, cuando hacerlo era correr el riesgo de la cárcel, la tortura o la muerte”. He mantenido una militancia “con mucho orgullo, un sandinismo duro, leal a toda prueba”, como dijo Rosario.

El documento señala que “podemos ser sandinistas porque pertenecemos al Partido, porque hemos tenido el carné, incluso podemos tener el broche de la Segunda Promoción del Frente Sandinista que dicen que fue la Promoción Legendaria. Podemos ser sandinistas de vieja data, pero podemos no conducirnos como sandinistas en la vida cotidiana”.

Es cierto lo anterior y no sólo referente a los que formamos parte de la Segunda Promoción de Militantes del FSLN. No es asunto de ser de vieja o nueva data. El oportunismo y la corrupción es una cuestión de conducta, no de edad. El servilismo, la adulación, el ser saltibanqui político, es propio de quienes condicionan su militancia a cargos públicos y hasta partidarios. ¿Ya se nos olvidó cuando perdimos las elecciones en 1990? ¿Qué pasó con los oportunistas?

Se refiere el documento a una campaña permanente, una campaña por el bien común; “una campaña por la recuperación de nuestro legado histórico y la instalación de todo lo que es válido de ese legado histórico en nuestros días, en esta otra época revolucionaria”. Agrega el texto que “aprendamos de los errores cometidos, de manera que cuando cometamos errores, no sean los mismos”.

Sin duda, el mensaje de Rosario es un reto para clarificar la conducta militante en el FSLN.

Tenemos que reflexionar hasta dónde nuestra conducta ha faltado a la humildad, a una práctica crítica y autocrítica, a la relación fraterna, a una vida de honradez y transparencia. ¿Qué pasaría si tuviéramos que dar cuenta pública del origen de los bienes que poseemos? ¿Si lo que tenemos ha sido bien habido?

Debemos honrar la memoria de nuestros héroes y mártires, Sandino y Carlos, y de tantos que dieron su vida por la liberación de Nicaragua. Por todos los que pasaron cárcel y tortura manteniéndose fieles a los principios revolucionarios. El Ché Guevara dijo que la mejor manera de rendir homenaje a nuestros héroes, es imitando su ejemplo.

rfsanchez.ramirez@gmail.com