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Comete delito de violación sexual cualquier persona que tenga acceso carnal o se haga acceder con otra persona, por vía vaginal, anal o bucal, usando la fuerza física, la violencia, la intimidación o cualquier otro medio que prive a la víctima de voluntad, razón o sentido. En este supuesto el sujeto activo o violador consuma el hecho de penetrar a su víctima por cualquiera de las vías referidas, aunque no concluya el acto sexual. La víctima puede oponer resistencia al ataque, si es que tuviere las fuerzas y/o oportunidad para ello; o bien puede adoptar una postura pasiva voluntaria como de resignación para evitar que el agresor, además de violarla, le ocasione un mal mayor: le cause lesiones o le quite la vida.

Aunque esto podría suceder a voluntad del agresor.

La violación sexual por ende requiere que la víctima participe al ser ella misma el objeto de la agresión. Es decir no puede haber delito de violación sexual sin que haya una víctima física pero sometida a los deseos del sujeto activo. El sometimiento se presenta al ejercerse sobre ella la fuerza, la violencia, la intimidación u otro medio. Al haber fuerza y/o violencia, deben quedar vestigios en el cuerpo de la persona mancillada sexualmente; y si no hubo fuerza ni violencia, pero se hizo uso de la intimidación u otros medios, como podrían quedar huellas, podría que no, ya que dependerá del estado de sometimiento de la voluntad de la persona objeto de la acción delictiva. Una persona bajo los efectos de drogas o bebidas alcohólicas o de otra naturaleza, podría quedar dormida o somnolienta, y eso significa que su voluntad está privada. No puede decidir si acepta o no la relación sexual.

Si en un caso concreto, la mujer accede inicialmente sostener relaciones sexuales con un hombre, independiente del estado de embriaguez que tenga la dama o ambos, eso no significa que su aceptación autoriza al hombre a someterla de  forma brutal. Tampoco es justificación el hecho mismo de que la dama ingrese al motel, hotel, apartamento u otro sitio, de manera voluntaria. Si la mujer revoca aquella aceptación inicial, está en su derecho, y el hombre debería respetarla. Sin embargo, la conducta del hombre es que como viniste conmigo por tu gusto, ahora tienes que cumplir con lo acordado, a las buenas o a las malas.

También se comete el delito de violación sexual cuando el sujeto activo introduce en la vagina, en el ano o en la boca de la víctima,  o la obliga a que se introduzca, el dedo, un objeto o cualquier otro instrumento, con fines sexuales. Es decir que la violación existe: Si el agresor le introduce su dedo, o el dedo de ella misma; si le introduce un objeto o instrumento cualquiera, o ella lo hiciere por órdenes del mismo agresor. Deben concurrir la fuerza, la violencia, la intimidación u otro medio, que prive a la víctima de voluntad, razón o sentido. Para este supuesto no es imprescindible que haya habido el acceso carnal conocido. Un aspecto subjetivo para este caso, sería demostrar cómo la víctima fue obligada por el supuesto agresor para que ella misma se introdujera el dedo, el objeto o el instrumento con fines sexuales.

Otro asunto inaceptable es considerar que la víctima puede motivar directamente al agresor y que por ello, el sujeto debe ser tratado con delicadeza, con atenuación. Vaya, por ejemplo, la mujer por su misma naturaleza tiene belleza y atributos físicos que puede lucir, es parte de su libertad, dentro de lo que normalmente permite la ley, moral y las buenas costumbres. Puede vestirse sexi, puede pintarse, puede utilizar vestimenta que le guste y que le haga sentirse bien. Hasta puede andar en traje de baño, aunque no estemos en la playa o en un centro recreativo. Eso no está prohibido por la ley. Claro, la vestimenta se ajusta a la actividad que se realice, pero tampoco se le puede recriminar al decirle que el agresor la violó porque ella se le insinuó, le coqueteó, o lo hizo caer en un estado emocional irresistible, que perdió su razón (la del agresor), y en un arrebato psíquico y físico, cometió el delito porque tenía que saciar su deseo. Aceptar esta teoría sería entonces aplicable a que una trabajadora sexual no podría ser violada sexualmente. Claro que podría ser sujeto pasivo del delito.

Nuestro Código Penal contempla como circunstancia atenuante de la responsabilidad penal el denominado “estado de arrebato” y lo define como el “obrar por causas o estímulos tan poderosos que hayan producido arrebato u obcecación”. Por ello es importante conocer los elementos característicos de ambas situaciones. El arrebato es un “enajenamiento causado por la violencia pasional, que se traduce en una explosión de ira y en la sed de venganza”; nubla en parte la conciencia del sujeto u ocasiona un “ímpetu corporal” que no le permite discernir de su actuar ni del daño que podría ocasionar. La obcecación es un estado que conlleva “la alteración del verdadero ánimo o propósito, sin que resulte fácil señalar el porqué de los impulsos” los que modifican la propia conciencia del actor. De la conjugación de ambos estados, una persona arrebatada puede tener conciencia de que actúa mal, pero no puede detenerse, no tiene dominio sobre sí mismo, sobre su acción. El obcecado hasta podría creer que actúa porque la ley le autoriza. La pregunta de fondo sería: ¿Quién es la autoridad que podría determinar científicamente el estado de arrebato en un delito de violación?

El estado de arrebato no es absoluto ni totalmente justificativo de conductas delictivas para atenuar la responsabilidad. Debe demostrarse en el caso particular, y sobre todo debe reunir los siguientes requisitos fundamentales: Ser justo, lícito y legítimo; además el daño causado debe ser inmediato, su existencia debe ser motivadas por hechos extraños al sujeto que lo padece, ni debe ser inmoral ni injusto.

*Abogado y Notario