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En todos los escritos religiosos, principalmente católicos, la misa es descrita en tres  palabras “sacrificio, memorial y un banquete.”

La jerarquía católica no puede y no debe arrogarse ser los dueños de la misa y menos  que en realidad un sacerdote simplemente dirige un ritual y lo fundamental son los que  llegan a ejecutarlo, que es la comunidad.

El Concilio Vaticano II estableció que la comunión es la que asume la comunidad y bien puede estar en o fuera del templo, porque “Dios está en todas partes” y la comunión es el sacrifico mismo de Cristo para redimir a los pecadores.

En la misa, el sacrificio es inherente a reconocer que Cristo resucitó y eso es el éxito de profesar fe.

Es decir si no asumimos que Cristo fue crucificado y muerto ahí mismo, y que resucitó a los tres días, no asumimos el “sacrificio” y si una buena parte del pueblo cree en la  redención social del 19 de julio de 1979, no es un Obispo auxiliar quien tenga que cuestionarlo.

Otro aspecto esencial de la misa es “memorial” y ello implica el recordar a “los héroes  y mártires” del cristianismo cuando Roma y secuaces les persiguió. Toda gesta y el  cristianismo la tuvo, tiene que memorar, tiene que recordar, pero no se la impone el cura al feligrés.

Un último fundamento de la misa, es el banquete, es el acto que avala el sacrificio y lo  memorial, con un acto concreto, “compartir”, que es igual a “lo solidario”.

Lo anterior por ende resume el cuerpo y la sangre de Cristo en el vino que en rito bebe  el guía del ritual, el sacerdote, y “pan” (entiéndase hostia) que distribuye en los partícipes  del rito, el “rebaño” que es la comunidad que llega a ser ellos, por la comunión.

Dicho todo esto, lo dicho por Rosario Murillo Zambrana en relación con memorar el 19  de julio de 1979 es comparable a lo que es “memorar” en una misa dominical.

Asistir a un evento del 19 de Julio, celebración de la revolución sandinista termina  siendo igual “un sacrificio personal” que cada ciudadano asume, debido a que es voluntario el asistir o no.

El 19 de Julio es feriado y  el descansar o no es igual, un acto voluntario y por ende  asistir es un sacrificio personal que no lo define ningún Obispo de segunda categoría, en  tanto su carácter “auxiliar."

Finalmente el resumen de “memorar y sacrificar” es estar en el “banquete” es algo que los que asisten a la Plaza por el 19 de Julio disfrutan, los que logran verse, o logran abrazar al amigo, la amiga, la familia y otros que no se ven.

Por diversas razones no tienen contactos desde hace días, meses o un año y deciden  compartir ese banquete, porque les une la búsqueda de construir la esperanza además de  la oración.

La gente nicaragüense cree, pero sabe que “no basta rezar.” La esperanza sin hechos se pierde. Esperanza del cielo, sin alimentarse en la tierra nos lleva a la desesperanza.

Si como están las cosas hoy, señales en la tierra de egoísmos, hipocresía, soberbia,  arrogancias y en vez de orar, hay ataques de índole políticos “sus prójimos”, solo resta  creer que el Obispo Auxiliar Silvio Báez está generando “desgracias en el cielo”,
Hoy cercioramos por las obras del Obispo Báez que el Apocalipsis descrito por el  apóstol San Juan, ya tenemos señales en la tierra que son desgracias en el  cielo…Recemos para que no tengamos a los falsos como los del código “666” los anti-cristos de Nicaragua.