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Que el fin de semana pasado se hayan verificado casi 1.8 millones de personas, equivalentes al 53% del padrón electoral, según lo afirmó el Presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), es tan creíble como que en la Plaza la Fe, que tiene según los mapas catastrales oficiales 51,000 metros cuadrados, hayan alcanzado 600,000 personas, según lo reclamó el Orteguismo. Es decir, casi 12 personas por metro cuadrado.

O tan creíble como que en Nicaragua ya casi nadie pasa hambre, y casi no hay pobreza, como también lo reclama el gobierno.

O tan creíble como que el Orteguismo ganó en las elecciones municipales de Juigalpa, Managua, Masaya, Jinotega y León, entre algunas de las más de 40 municipalidades en las que se robó las elecciones.

O tan creíble como que ya pasó del millón el número de afiliados al FSLN.
¿Por qué, entonces, esas cifras tan increíbles?

Porque sencillamente el Orteguismo está tratando de acreditar que ya ganó, y que es inútil que los opositores voten. Es decir está tratando de promover la abstención, porque saben que ciudadano con cédula que no concurra a votar, estará de hecho votando por Ortega.
Pero el Instituto para la Democracia (IPADE), que observó el proceso de verificación en 572 Centros de Verificación, distribuidos en 89 municipios (un 60% del total de municipios), comprobó que solamente se verificó el 18% de las personas inscritas en el padrón electoral.

Este dato de IPADE se corresponde, estoy seguro, con la experiencia de todos los que leen este artículo, y con las imágenes que vimos en la televisión, ninguna de las cuales captó algún Centro de Verificación en que hubiese una cola de gente verificándose.

Ahora bien, el oficialismo hizo de la verificación un verdadero pulso electoral. Movilizó a los CPC, usó masivamente los recursos del Estado, utilizó los padrones electorales del CSE para realizar visitas casa a casa, y en Managua al menos distribuyó esquelas con la foto de Ortega, personalizadas con el nombre, domicilio y número de cédula del inscrito, instándolo a votar en la casilla del Orteguismo e invitándole a verificarse.

Si con semejante esfuerzo, un verdadero ensayo del próximo 6 de noviembre por parte del Orteguismo, el resultado de la verificación fue tan pobre como lo comprobó IPADE y lo sabemos todos los nicaragüenses, entonces, independientemente de lo que digan las encuestas, no hay forma que Ortega gane las elecciones. Si lo acreditado por IPADE y conocido por los nicaragüenses son los hechos, la verdad es que la verificación fue una derrota del Orteguismo que anticipa la más grande, aún, que enfrentará en noviembre.