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¿Cuántas veces hemos sido atrapados por noticias de personas despedazadas, accidentadas,  ahogadas o suicidadas, todo eso abordado de una manera fría, con un lenguaje inadecuado y sin respeto a los familiares? ¿Cuándo será el día que acaben estas absurdas noticias? ¿Quién sería el ocurrente que bautizó como noticias estas situaciones? ¿Qué pasará por la mente de los familiares y amigos cuando observan las imágenes o escuchan la información sobre el suceso?
Es lamentable que en esta época los periodistas actuales—en su mayoría—cultiven a los cuatro vientos el síndrome necromórbido; describen o muestran imágenes sangrientas que no motivan a nadie a estar pendiente de ellas. Lo peor es que varios medios, tanto radiales, como escritos y televisivos utilizan este recurso.

¿Será entonces que las buenas noticias no suben el rating? Si es así entonces: ¿para qué existen?

Me parece que publicar noticias o reportajes de éxito, tanto colectivos como personales, proyectos ejecutados o en proceso e inversiones en nuestro país—por citar algunos ejemplos—alientan a las personas a leer el periódico, escuchar la radio y ver noticias en la televisión, a estar pendiente de éstas. ¿O me equivoco?
La calidad de un medio de comunicación se basa en la objetividad, respeto en el abordaje de la noticia como respeto a los afectados por la misma, y apoliticidad del mismo. Eso sí atrae a la población.

Si los evaluáramos, dejan mucho que desear y se pueden contar con los dedos de una mano los que son excelentes y cumplen los requisitos para auto-llamarse medios de comunicación. Si el objetivo es ser los mejores, pocos lo están logrando. Otros apenas llegan a ser organizaciones que juegan la etiqueta de “periódicos, canales y radios de y para la información” sin medir las consecuencias sicológicas, aunque sí miden la monetaria, la multiplican y elevan a la enésima potencia.

Ser un comunicador social de mala calidad (mediocre) no cuesta tanto. A los turistas y extranjeros les informo que tenemos sujetos suficientes para donarlos, pueden llevarlos a su país como recuerdo del nuestro. (Esto es una súplica.). Tal vez se colocarán algunos en los aeropuertos para que dejen espacio en sus equipajes, quizá personal administrativo les indique dónde pueden pasar trayéndolos. En un año bien podemos limpiar las calles de nuestro país.

Que no se escuden los periodistas aludidos al decir que esto es lo que exigen los medios actuales, porque, ¿dónde quedan los valores inculcados—si es que algunos pasaron por la Facultad de Comunicación—en las aulas de clases, o  por nuestra familia con el paso de los años?

Hace falta  que todos ingresemos a una escuela de valores: con tantas noticias como ésas, hemos sido deshumanizados por completo, y  empezamos a hacerlo justo a la hora de la comida, cuando aquellos empiezan con sus informaciones.

*Estudiante de Comunicación Social.