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Hablar de este problema es tocar un avispero, pero es bueno hacerlo con un poco de buen humor y al mismo tiempo con toda seriedad.

Según el Diario Digital 19 de Julio, Rosario Murillo llamó a la concentración-celebración del 19 de julio Misa Revolucionaria. Entiendo, o quiero entender que no lo dijo en directo: va  a ser una Misa Revolucionaria, si no que más bien  hablando como  poeta que es, hablando en símbolos, quiso hacer una comparación: es como una Misa. Si lo dijo en directo, cometió un error, pues en sí la Misa es el recuerdo vivo de la Vida de Jesús y en particular de su Muerte y Resurrección a la cual nos unimos los cristianos católicos por la fe.

Si Rosario Murillo lo dijo simbólica y comparativamente, fue una comparación desafortunada, al menos políticamente desafortunada. Digo comparación desafortunada por las reacciones que ha suscitado sobre todo en la Jerarquía Católica que se ha sentido herida y ofendida, pues han tocado algo tan sagrado como la misa. La reacción de los  obispos, entiendo yo o quiero entender es tanto por amor y respeto a la Eucaristía, como también porque en estos tiempos electorales y en estos tiempos de tanta tensión entre ellos y el gobierno, han sentido esto como una ofensa, una manipulación política electorera de algo tan sagrado como es la misa.

Quizá no fueran tiempos electorales, ni de tanta tensión entre ellos  y el gobierno, simplemente hubieran visto esto como una comparación desafortunada o hubieran pedido una aclaración. Pero según veo en los Medios y en el Informe Pastrán, se  ha desatado una tormenta  y ha salido a  colación las diferencias y desacreditación del Cardenal Obando como Pastor de los nicaragüenses, y se ha amenazado a cualquier sacerdote que se le hubiera ocurrido- algo totalmente improbable, celebrar la Misa en la Plaza de la Fe. El Cardenal no se intimidó y desafiando fue a la Plaza a hacer la Invocación inicial, como otros años han hecho algunos sacerdotes. Otros años la Jerarquía –que yo recuerde-no ha protestado por ello, y tal vez en el fondo se ha alegrado de que en esos eventos multitudinarios se invoque con respeto a Dios. Se explique como se explique su reacción, creo que hay que verla en el contexto del año electoral y de la sensibilidad electoral. Y también en el contexto de la voluntad clara de algunos obispos como el Obispo Mata, que quieren que gane la Oposición y pierda el Frente.

Igualmente en esta discusión de la Misa Revolucionaria se ha criticado que se hable de Mártires, y cuántos años sin su protesta.  se ha hablado públicamente de Mártires y sobre todo de Madres de Héroes y Mártires. Algunos comentaristas nos han recordado que esto mismo se dice en el Proemio de la Constitución:” A todas las generaciones de Héroes y Mártires que forjaron y desarrollaron la lucha de liberación por la independencia nacional. En nombre del pueblo nicaragüense… (en nombre) de los cristianos que desde su Fe en Dios se han comprometido e insertado en la lucha por la liberación de los  oprimidos...”

Y se ha hablado, hemos hablado, pues allí me incluyo, como algo muy propio y característico de Nicaragua la participación de los Cristianos en la Revolución. Se decía: en unos  países la Revolución se ha hecho en contra o a pesar de los cristianos. En otros países se ha hecho prescindiendo de ellos,  pero en Nicaragua se ha hecho con su activa participación. Pero ahora parece que eso fuera negativo… y sin embargo es algo positivo muy propio  de nuestra historia.

Dejo para otra oportunidad hablar del otro punto controvertido: en qué sentido la Revolución puede llamarse cristiana. Antes de terminar quiero resaltar dos puntos importantes: a) Comencé este escrito con el lema tan expresivo y que muchas veces he escuchado y coreado sobre todo en los años 80: Entre Cristianismo y Revolución no hay contradicción. Eso de fondo es cierto, pero hago mías las palabras del obispo Méndez A. que apoyó mucho a Nicaragua en esos años de la guerra con la contra, y él decía: Entre Cristianismo y Revolución no hay contradicción, pero tampoco hay identificación. Hay que reconocer los puntos de convergencia, pero no identificarlos ni confundirlos. Tanto la Revolución como el Cristianismo tienen su identidad propia. Y este reconocimiento de convergencia dentro de las propias identidades, es sano y positivo tanto para la Revolución como para el Cristianismo.

b) Desde mi punto de vista, el oleaje tan grande provocado por  Rosario Murillo al hablar de la Misa Revolucionaria se debe en gran parte al conflicto Jerarquía-Gobierno. En estas semanas me he encontrado con mucha gente sencilla católica practicante y bien formada, y no he escuchado una reacción tan fuerte como la de los obispos. Mi  explicación es la siguiente: el pueblo sencillo conoce como habla Rosario Murillo y sus exaltaciones al hablar, y no se le ocurre tomar a la letra lo que ella dijo de la celebración del 19 de Julio como una Misa Revolucionaria. No se siente ofendido en su Fe, pues no lo toma a la letra. Saben muy bien que ese Acto o celebración no es una Misa. Los intelectuales, los obispos, la oposición  toman a la letra esa frase y  la toman a la letra unos para defender la doctrina, otros o tal vez ambos, por intereses electorales pensando claro está en el bien de Nicaragua. Disculpen mi ignorancia o mi atrevimiento por pensar  y hablar así.

P.D. Este escrito lo hice hace poco, hoy veo en EL NUEVO DIARIO las declaraciones tan vehementes del Obispo Monseñor Báez y leo también lo que dijo Rosario Murillo sobre la fe, las peregrinaciones, ritos, trasladados de lo religioso a las expresiones políticas en este19 de Julio. Al leerlos me topo con dos vehemencias.

Pienso que Rosario Murillo al hacer esas comparaciones se extralimitó y dio pie a que todo su discurso se interprete como manipulación política de lo religioso. Pero en su respuesta también el obispo Báez es vehemente y se rasga las vestiduras como si estuviera frente a una profanación en lugar de ver eso como una comparación desafortunada y aun abusiva. En su vehemencia ataca frontalmente al Cardenal. No estoy de acuerdo en la postura del Cardenal, pero creo se le puede tratar con más respeto y reconocer también lo bueno que está haciendo ahora. El querer el Obispo Báez quitarle al Cardenal el carácter de Pastor, no me parece acertado. Puede que el Cardenal no tenga un territorio asignado como pastor, pero el ser Pastor va más allá de los límites territoriales legales eclesiásticos. Hay que examinar y opinar según lo que está haciendo el Cardenal. Por otro lado Mns. Báez critica al Cardenal por estar junto a un  partido político, y  ¿por qué calla y no denuncia también la postura del Obispo Mata ligado pública y claramente a la política partidaria de la Oposición?  La postura del Obispo Mata es más grave o más condenable, pues es obispo de un territorio.  ¿Cómo los miles de feligreses de Estelí que son sandinistas lo podrán ver o aceptar como su Pastor?
Termino con algo que expresé antes: En medio de estas vehemencias, está  el sentido  común de gran parte del Pueblo que no se le ocurre pensar que la celebración del 19 de Julio ni fue, ni iba a ser (como sugiere el Obispo Báez) una Misa, ni que el ir hacia la Plaza como comparó Rosario Murillo, fuera una procesión como la de Santiago, San Judas u otra santo patrón. Que la sabiduría popular nos ayude a tener lucidez y no enredarnos más de la cuenta en estos tiempos electorales. Y que nuestra preocupación principal no sea lo que dijo o quiso decir Rosario Murillo, sino el bien del Pueblo, especialmente de los más Pobres y Excluidos. Creo que esto es más acorde con el Evangelio que la vehemente disputa que se ha suscitado.