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Según el Moderno Maestro hispano-americano; Guillermo Cabanellas: justicia es “supremo ideal que consiste en la voluntad firme y constante de dar a cada uno lo suyo”, siguiendo así  el pensamiento y casi las palabras de Justiniano: para quien justicia es el “conjunto de todas las virtudes”.

1. En el pensamiento antiguo. Muy peculiar fue el concepto de la justicia entre los griegos. Sócrates la enfoca desde el conocimiento y la observancia de las leyes que gobiernan las relaciones entre los hombres. Atisbó la diferencia entre lo justo y lo legal, orientado esto último por el Derecho positivo, expuesto a errores; y afirmado lo primero en el Derecho Natural, en lo no escrito, en lo bueno y recto. Platón y Aristóteles centran la justicia sobre la virtud. Para el primero es aquella que mantiene la unidad, el acuerdo y la armonía. En cambio para el otro filósofo ofrece aspecto social que impone a cada uno respetar el bien de los demás.

2. Posición medioeval. En palabras se Santo Tomás, es propio de la justicia ordenar al hombre en sus relaciones con los demás, por implicar cierta igualdad, como su mismo nombre revela. Consiste en dar o atribuir a cada uno por suyo cuanto le está subordinado o atribuido por sus fines, según lo trazado por Dios a sus criaturas.
    
En las partidas se define la justicia diciendo que es “una de las cosas por que mejor y más enderezadamente se mantiene el mundo y que es como fuente de donde emanan todos los derechos”.

Establece los tres siguientes mandamientos: 1º Que viva el hombre honestamente; 2º que no haga mal ni daño a otro; 3º que dé su derecho a cada uno. Y el que los cumple, hace lo que debe a Dios y a sí mismo y a los hombres, con quien vive, y cumple y mantiene la justicia. Este texto sigue fielmente la triple manifestación práctica de la justicia establecida en el Derecho Romano: a) vivir honestamente; b) no dañar a otro; c) dar a cada uno su derecho.

3. Enfoques diversos. Como ideal, la justicia resulta difícil de concretar en su realidad permanente. Justicia y Derecho que debieran ser términos sinónimos, no lo son en los hechos; y, a veces en la apreciación común, el Derecho deja de ser justo por impulsos motivados en la realidad ambiente. Ello  es debido a la apreciación subjetiva que la justicia tiene y ha tenido en todos los tiempos. La justicia, que es un ideal de la verdad, tiene como ésta, en la apreciación de los hombres, distintos prismas, y es imposible albergarla en una ley física, inmutable. Producto de la naturaleza humana, la justicia sufre las mudanzas que le imprimen los distintos pareceres, los cambios de opinión, las diversas apreciaciones de un fenómeno jurídico dado.

Ejemplo: La bigamia en los pueblos mahometanos es justicia; mientras la misma es delito en los pueblos cristianos. Justicia ha sido en ciertos tiempos la esclavitud y justicia es en el presente la libertad plena del individuo.

Derecho y justicia se aproximan, hasta confundirse casi, por cuanto debe contarse con el primero para facilitar la segunda. Sin embargo, la doctrina tiende a la antítesis entre ambos términos, y así se habla del Derecho justo, anhelo perpetuamente insatisfecho, por realidad de difícil o imposible logro.

La justicia abstracta, como todos los grandes conceptos humanos o algo superiores a lo humano, presenta tantas interpretaciones como corrientes del pensamiento. Posee carácter teológico en San Agustín, que la define como amor al sumo bien, o sea, a Dios; se manifiesta racionalista cuando Platón la basa en la actuación del propio obrar; de acento exclusivamente jurídico es la ya transcrita definición justiniana; y hasta ha sido plasmada como fórmula matemática por los pitagóricos, que la consideraban representable como el cuadro de un número, o multiplicación de éste por sí mismo. 

4. Clases de justicias: Escriche expresa, con gran acierto: “Justicia moral es el hábito del ánimo de dar a cada uno lo que es suyo; y justicia civil, el hábito de conformar nuestras acciones con la ley. La justicia moral es una virtud, pues consiste en la voluntad firme y constante; mas la justicia civil puede no serlo, pues pasa y es tenido por justo el que se arregla en sus acciones externas a la ley, aunque no tenga la voluntad constante de hacerlo así; hay en el hombre justicia civil siempre que pueda decirse que su conducta no es contraria a lo que disponen las leyes, cualquiera que sea el motivo que le hace obrar con rectitud, pues en el fuero externo nadie es castigado por sus pensamientos.

“Justicia universal es la que abraza todas las virtudes; y justicia particular, la que no da a uno más utilidad, ni a otro más carga que la que conviene. Justicia conmutativa es la que guarda una entera igualdad en los contratos, observando la proporción aritmética; y Justicia Distributiva, la que reparte los premios y las penas en razón del mérito y calidad de las personas, guardando la proporción geométrica”.

Según el Maestro hispanoamericano Manuel Ossorio:
Justicia. “Virtud que indica a dar a cada uno lo que le corresponde”. En sentido jurídico equivale a lo que es conforme al Derecho. Ese último sentido no es muy exacto, porque no siempre la Justicia  y el Derecho son coincidentes, ya que puede haber derechos injustos, la institución de la esclavitud se basaba en un derecho, pero representaba una injusticia. La propiedad como derecho absoluto, incluso para destruirla, se basa en un derecho, pero evidentemente representa otra injusticia. Modernamente se trata de corregir muchos derechos por considerarlos antisociales, antinaturales y antieconómicos. De ahí que se vaya abriendo paso, cada vez con mayor amplitud, la teoría del abuso del derecho”.

5. Simbolismo. La justicia, considerada como el poder de hacer que se ejecute lo que es justo, era representada entre los antiguos bajo la figura de una matrona con ojos vivos y penetrantes, para manifestar que los jueces deben examinar con toda exactitud los negocios que se les someten, antes de pronunciar su sentencia; hoy se la representa con una venda en los ojos, una balanza en una mano y una espada en la otra, para denotar que obra sin acepción  de personas, que examina y pesa el derecho de las partes, y que tiene la fuerza para llevar a efecto sus decisiones y hacer reinar el orden.

Anécdota Personal: Hace como 20 años, más o menos, en un programa del canal 2 TV, coordinado por Ing. Francisco Chamorro, Director de END, y Lic. Luis Sánchez, editorialista de LP, el suscrito entre los participantes, con otros abogados, afirmé que para mí, el símbolo de la justicia no debía estar vendada en sus ojos, ya que el administrador de Justicia debería tener los ojos bien abiertos, para no dar “palos de ciego”. Ninguno estuvo de acuerdo, y los coordinadores muy diplomáticamente, al cerrar el programa dijeron que esa sorpresiva tesis del Dr. Solís Barker quedaba para ser discutido en otro programa, que nunca se dio. Por mi parte he seguido con esa tesis; y es hasta ahora, que encontré que así era antiguamente.

Conclusión: Para cerrar quiero transcribir lo que algunos grandes de todos los tiempos, héroes, libertadores, mártires, salvadores, tuvieron por justicia verdadera; y murieron por ella:

Jesús de Nazaret (JN 23,23): “¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la hierbabuena, del anís y del comino y descuidan lo más grave de la Ley: la Justicia, el buen corazón y la lealtad!”

Augusto C. Sandino: “Tengo interés en que los hombres que me rodean, se embeban  en el más grande amor a la justicia, porque ella es nuestro estandarte de libertad”.

Simón Bolívar: “La justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad”.

Mahatma Gandy: “Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria”.

Confucio: “Ver la justicia y no hacerla es cobardía”.
Ahora sí, y para concluir tenemos que decir con orgullo que nuestra Carta Magna en el Título I que contiene los principios fundamentales (Arto5); establece: “Son principios de la nación nicaragüense: la libertad; la justicia; el respeto a la dignidad de la persona humana; el pluralismo político, social y étnico; el reconocimiento a las distintas formas de propiedad; la libre cooperación internacional; y el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos”. Los legisladores constituyentes  estuvimos desde entonces (1987)  conscientes que sin “justicia”, no pueden darse ninguno de los otros Principios Fundamentales ahí estatuidos.
En lo personal, y hasta donde Dios me de vida continuaré luchando por la justicia. Lo Prometo.

*Disertación dictada en el otorgamiento del “Doctorado Honoris Causa en Humanidades”, por la “Universidad Paulo Freire”.

 

 

 

 

 

 

 

 

*CLA*VE 2: GUSTA CON