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Primera Parte
La afirmación por parte de Jean-Jacques Dubois de que el sandinismo es una religión carece de fundamento histórico y teórico. Si bien es cierto que Dubois intenta de manera reiterativa y acrobática demostrar lo contrario, pero sometidas sus tesis a un riguroso análisis: científico, teológico, sociológico, antropológico; sus tesis son insostenibles. Con una perseverancia de comparaciones  bíblicas e interpretaciones teológicas trata de demostrar lo que realmente es un solemne disparate. El otro problema es hablar del sandinismo como algo homogéneo, como un sistema de pensamiento acabado y completo, algo que no existió en tiempos de Sandino, mucho menos en los tiempos actuales.

En que el sandinismo real está lleno de tantas contradicciones: políticas,  ideológicas, religiosas, morales, espirituales, filosóficas, etc.

El sandinismo está dividido no solo de manera orgánica, sino también en la visión de las  cosas, incluyendo la religiosa. Mientras hay un sector bastante fuerte que impulsa el carácter laico del partido, hay otro sector alrededor de “La Familia” que cada día impulsa incorporar elementos religiosos en la proyección del FSLN. Y aquí Dubois tiene razón, cuando afirma: “He encontrado que la toltequidad ha regresado a través de un discurso que se volvió demasiado religioso y está religiosidad ha matado al verdadero sandinismo. Los sandinistas mismo se han hecho un daño, se han disparado en el pie”. Ya sea por convicción, oportunismo o por convicción oportunista pero eso es lo más grave que está viviendo el sandinismo alrededor de “La Familia”.

Es la crisis política-ideológica y moral dentro del sandinismo lo que los lleva de un extremo marxista-leninista a otro extremo religioso. Aquí juegan diferentes  acontecimientos históricos y tragedias familiares un papel importante.

Cuando se da el  derrumbamiento del bloque socialista y el FSLN pierde las elecciones en 1990,  observamos cómo los libros de Marx, Engels y Lenin fueron lanzados al basurero y  sustituidos por la Biblia. Muchos militantes comunistas, sandinistas, revolucionarios, buscaron nuevamente en el alero de la iglesia un apoyo moral-religioso y una explicación a los nuevos tiempos. El sandinismo en sí no fue capaz de llenar este vacío. En la década de 1990-2000 una enorme cantidad de sandinistas se volvieron pastores evangélicos o ingresaron a congregaciones religiosas, incluyendo a altos dirigentes sandinistas y sus familiares. El sandinismo buscó el apoyo de la religión y de sus sacerdotes y no viceversa.

Y aquí plantea el Dr. Dubois algo que es muy cierto: “Eso es  una desgracia, es lo peor que le ha pasado al sandinismo, tratar de seducir a la población  que es muy religiosa con un discurso religioso”. Pero de aquí al hecho de que el sandinismo es una religión hay un gran trecho.

Sandino hizo un planteamiento primeramente patriótico-nacional, para rescatar la  dignidad de la nación, pisoteada por las tropas norteamericanas y con el tiempo hizo un llamado internacional de resistencia al imperialismo y lo que él llamó la redención de los oprimidos. Este pensamiento fue relanzado y enriquecido por Carlos Fonseca en el  
“Programa Histórico del FSLN”. En el programa histórico plantea: una reestructuración de la economía (economía mixta), democracia participativa y liberal, libertad de  expresión y religión, respeto a los derechos humanos y honestidad administrativa. Ni Sandino ni Carlos Fonseca tratan de darle al movimiento sandinista un sello religioso.

El periodista vasco Ramón de Belausteguigoitía que entrevistó a Sandino, cuando le  formuló la siguiente pregunta: ¿Tiene Usted alguna religión? Sandino contestó: “No; las religiones son cosas del pasado. Nosotros nos guiamos por la razón. Lo que necesitan nuestros indios es instrucción y cultura, para conocerse, respetarse y amarse”. Y aquí hay que diferenciar dos cosas: la espiritualidad de Sandino  y lo que se le quiere achacar como fanático religioso, algo que no fue. Tampoco lo fueron los precursores o  fundadores del sandinismo, ya influenciados de la experiencia cubana, marcada por un  fuerte acento marxista-leninista.

Volviendo a la espiritualidad de Sandino, esta no se puede analizar fuera del contexto  histórico en que surge, el medio cultural en que crece, las influencias externas que  recibió y el hecho que no tenía ninguna preparación académica. Sandino fue un  autodidacta, que al interactuar con lo salvaje de la naturaleza nicaragüense, más  concretamente con las selvas segovianas, una población analfabeta y supersticiosa y la  tarea apoteósica de oponerse a la ocupación yanqui, crea una fuente espiritual de la cual se alimenta para explicar y emprender su lucha. Sandino fue un hombre místico,  entregado completamente a la causa, pero eso no lo hace creador de una nueva religión.  Al contrario fue el producto de las filosofías esotéricas, creencias de su medio y de su  época.

Hay que destacar que en tiempos de Sandino existía un fuerte auge de la  masonería  y otras corrientes esotéricas, que lo influenciaron fuertemente. Un detalle importantísimo es que estas escuelas esotéricas que surgen en Latinoamérica no solo se  ocupaban de los problemas del espíritu, sino también de los problemas políticos. Al  respecto el mismo Sandino escribe: “Allá por el año de 1925, por mi carácter sincero logré rodearme de un grupo de amigos espiritualistas con quienes, día a día, comentábamos la sumisión de nuestros pueblos de la América Latina”.