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La información es un negocio descomunal. Familias multimillonarias del mundo son propietarias de los medios más vistos, oídos, leídos y mentirosos. Además, los más influyentes. En algunas geografías dominan o, por lo menos, intervienen de manera sustantiva en la opinión pública.

Ejemplos: en Argentina el Grupo Clarín, de la familia Noble, fabrican hasta el papel con lo cual abastecen a todos los diarios del país. Son propietarios de agencias de noticias, revistas, canales de TV, señales de cable, radio, servicios de acceso a Internet y TV digital y hasta productores de cine.

En Chile ocurre algo parecido con la familia Edward. Están vinculados a la CIA. Tuvieron un protagónico papel en el derrocamiento de Salvador Allende. Y en Colombia, la riquísima familia Santos es dueña del más influyente y leído diario del país: “El Tiempo”.

En Venezuela, el clan de los Cisneros, señor y señora de “Venevisión”, la productora de telenovelas más grande del mundo, accionista mayoritaria de Telefutura. Su grupo emplea a treinta mil y trabajadores y sus ventas superan los cuarenta mil millones de dólares. En Bolivia, la familia Rivera Jordán es propietaria del famoso diario “El Deber” y otros siete periódicos regionales, además de radioemisoras y el mayor canal de TV y de una red satelital. Se distinguen por la ferocidad de su racismo. En Brasil, la familia Marinho es dueña del diario “O globo”.

Su gigantesco negocio abarca prensa escrita, televisión, radio. En Ecuador, la familia Mantilla es propietaria de “El Comercio”, “Ultimas Noticias”, cadenas de radio y TV. Fueron autores confesos del intento del golpe contra Rafael Correa. Aunque con este apasionado líder le salió el tiro por la culata.

En España el grupo “Prisa” nació alrededor del diario “El País”. Los dueños pertenecen a la familia Polanco. El fundador fue Jesús de Polanco. A partir de su muerte el diario se volvió ultraderechistas. Los Polanco son dueños de revistas, radios, editoriales, producción cinematográfica y distribuidora de internet, vinculado estrechamente a la familia Lara, cabeza del enorme grupo “Planeta”, la editorial más importante del mundo. “El País” otorga el “Premio Ortega y Gasset” a los periodistas más reaccionarios de todos los países, incluyendo a Nicaragua, con la limosna de treinta monedas, a mil dólares cada una. Ha premiado entre otras, a una famosa bloguera cubana dedicada a denigrar al Gobierno revolucionario. Esta afortunada señora ya lleva cerca de un millón de dólares en premios por su eficiente labor.

En México es igual y para vergüenza del género humano, Silvio Berlusconi se ha consolidado como gobernante de Italia y dueño de un gigantesco grupo mediático. En Perú, a la espléndida familia Miro Quezada pertenece “El Comercio” y sus múltiples anexos y canales de televisión.

En Nicaragua, la millonaria familia Chamorro Hollman, dueña del Diario “La Prensa”, y de cuantiosas acciones bancarias, es casi una limosnera al lado de las familias mencionadas.

Todos ellos son ultraderechistas, enemigos de los Kischner, Evo y Correa, Fidel y Raúl, Ollanta y Daniel, de la memoria de Salvador Allende, todos ellos ¡qué casualidad!, revolucionarios, carismáticos, talentosos y de probada generosidad solidaria.

Todos ellos, los sicarios de la información, antagónicos del FMLN, del ALBA, de la alegría y hasta de la agudeza mental. Están, los libertinos de la información, enronquecidos de gritar pidiendo libertad de expresión. Son enemigos, en fin, de cuanto parezca revolucionario, progresista, decente y verdadero. Casi todos ellos están ricachones, son gordos y, los más expertos, satánicos y oportunistas píos de la tierra.