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Carta de un fiel laico a los Obispos de Nicaragua
Llamo  a esta carta un pequeño atrevimiento, aunque tal vez ustedes lo consideren un gran atrevimiento. Digo atrevimiento porque lo normal es que ustedes los pastores son los que nos escriben carta a los fieles. De paso me pregunto por qué nos llaman fieles o feligreses, si todos en la Iglesia debemos ser fieles al Evangelio y a nuestros pueblos.

Pero volviendo a mi atrevimiento. Quiero escribirles esta carta por amor a nuestra iglesia y porque pienso que para la iglesia y para ustedes mismos como Pastores es bueno escuchar  la voz de los fieles-obviamente no solo mi pequeña voz- y es importante en especial que escuchen nuestra voz cuando incursionan en el terreno de la política y en general de la opinión pública. Sin duda ustedes escuchan voces de otros fieles, pero tal vez solamente sea de los que están muy cerca de ustedes y que piensan casi como ustedes. Si en esto estoy equivocado, espero me disculpen.

Le llamo atrevimiento político no porque sea yo político de profesión ¿hay políticos de profesión? Aún más para que se entienda mejor  mi carta, les digo que no milito en ningún partido político, ni pertenezco a los CPC. Confieso que tengo la inspiración de Sandino, pero no la del partido sandinista, ni la del MRS- si algo le queda de Sandino ahora que se han aliado con Gadea. Simplemente llamo atrevimiento político porque toca la política en sentido amplio, la del Bien Común, y porque me voy a atrever a opinar sobre la incursión de ustedes en la política electoral y aun la política partidaria.

Para que mi carta no parezca largo discurso político, ni tampoco amplia carta pastoral, voy a ser sintético. Espero se entiendan mis opiniones. Y entro ya en materia sin rodeos.

1.- Reconozco el derecho que tienen ustedes y aun la obligación de decir una palabra sobre la situación política de Nicaragua. Esto es parte de la política en sentido amplio, la del Bien Común y eso también compete a los cristianos y a ustedes como Pastores. Esto es válido aun en un Estado Laico.  Lo importante es que esa palabra la digan desde el Evangelio de Jesús y no desde intereses o sintonías partidarias.

2.- Aunque oficialmente ustedes como Obispos no pertenecen a algún partido, sin embargo a nivel imagen, y no solo imagen, dan pié para que los fieles y la  población en general los veamos unidos, no digo uncidos, a los partidos. Pongo ejemplos simples, que se pueden explicar y justificar, pero que al común de los mortales nos parecen partidarios:

a)  El Cardenal Obando con su puesto dentro del gobierno y con su parecencia en actos políticos públicos- con carácter partidario- junto al Presidente Daniel Ortega, se manifiesta claramente en postura política partidaria.

b) El Obispo Mns. Mata cuando defendió al expresidente Alemán como enfermo valetudinario para que pudiera estar en el Hospital Militar en lugar  de su casa por cárcel, claramente estaba de su lado. Bueno de ese ejemplo podemos prescindir. Pero cuando tomó como tarea y misión (¿evangélica?) unir a los partidos de oposición para que unidos enfrentaran al Frente, es obvio que asumía una política partidaria. Esto pasó hace tiempo, pero lo repitió en estos días Y en ese mismo sentido suenan otras declaraciones suyas que aparecen en los Medios.

c) Y algo más delicado y que toca a ustedes como conjunto es su postura ante las elecciones municipales de hace 4 años. En la noche de las Elecciones Montealegre rápidamente habló de fraude electoral. En la siguiente mañana, según dijeron los Medios, él los fue  a ver a ustedes en la Curia, y esa noche o al día siguiente ustedes hablaron condenando el fraude electoral en términos muy semejantes a Montealegre. A esto tengo dos observaciones. Una es que era mejor se esperaran uno o dos días para hablar públicamente de modo que no parecieran eco de lo que dijo Montealegre o que pareciera fruto de su visita a ustedes. Y segunda observación: como que se precipitaron y convendría que hubieran escuchado  a la otra parte. Y si con más datos y tiempo, se confirmaban en su opinión, pues entonces decirla.

No digo que no haya habido fraude. Eso es asunto de otra discusión, simplemente ahora quiero referirme a cómo ustedes manejaron ese problema.

d) En sus declaraciones en estos últimos meses, ustedes critican bastante al gobierno. Y sin duda ustedes tienen razón en varios puntos, como en el criticar  la reelección, las fallas del CSE etc. Pero sobre esas críticas me permito hacer estas observaciones: 

(1) Nos dicen que hablan como Pastores y por su obligación de hacerlo desde el Evangelio, y sin embargo muchas veces su discurso, excepto esa introducción, es muy semejante al discurso de los políticos de la oposición. Convendría que explicitaran más el juicio desde el Evangelio y sus valores fundamentales. Esta carta la escribí hace un mes. Reconozco ahora que en su último comunicado a partir del canto de la Virgen, sí se centran y desarrollan ampliamente los valores evangélicos. Pero aun en ese mensaje, lo que recoge la opinión pública y los líderes de la oposición es su crítica al gobierno. Ustedes no citan por su nombre a Daniel Ortega, pero con sentido común y más con visión partidaria, hay un consenso en que a él va dirigida directamente esa crítica de autodivinizarse,  de ejercitar el poder de modo despótico y autoritario consolidándose en modo prepotente y tiránico sobre los demás… Esas mismas palabras sin citar el canto de la Virgen, las dice la oposición. Y ¿por qué no, inspirados en el canto de la Virgen dijeron frases igualmente claras para grandes millonarios nacionales y extrajeros que explotan a nuestro pueblo?

(2) Critican mucho al Frente y al Gobierno y muchas veces con razón, pero son muy pocas las críticas a los partidos de oposición o al mercado de los diputados que cambian de partido fácilmente y según aparece por intereses que no son los del servicio al Pueblo. Y no oigo, tal vez me falta información que critiquen a los partidos por la falta de un Proyecto de Nación y que más allá de promesas electorales no presentan proyectos concretos en bien del Pueblo.

(3)  En este tiempo han estado centrados, y quizá es un mal de nuestro país, en la contienda electoral y en las fallas del gobierno, pero no los escuchamos que critiquen los abusos que también los hay, de la empresa privada (en cuanto a salarios, prestaciones etc… Ni tampoco las condiciones que en las Maquilas y zona Franca se imponen a los trabajadores.

(4) Hay problemas muy graves en los que también quisiéramos escuchar su voz con la misma o igual vehemencia, como el atropello, extorsión, violación y muerte de los migrantes centroamericanos- incluidos nicaragüenses- en su paso por la trampa que es México, o por la situación de los emigrantes en Costa Rica y cómo se agravó su situación a raíz del conflicto por Río Sn.Juan. Otro tanto podríamos decir del gravísimo problema del narcotráfico y  su  paso de adicción  y aun de muerte por Nicaragua.Y tendrían que hablar más fuertemente sobre el problema de la basura y contaminación que nos invade por todas partes y que afecta tanto la salud de nuestro pueblo y aumenta la tan grave crisis climática.

Y ¿qué palabra fuerte han tenido ustedes ante tanta violencia contra las Mujeres y aun feminicidios? Como que los siento acaparados, como gran parte de los Medios y de los políticos, en la problemática electoral y electorera, que sin duda hay que atender, pero que no puede ser el único o casi único centro de nuestras preocupaciones y declaraciones como sociedad civil ni de ustedes como Pastores.  Sigan criticando con libertad evangélica al gobierno y al Frente como partido, pero critiquen también  con igual firmeza a la oposición y a los grandes empresarios en sus fallas. Ojalá se abran más y nos digan su palabra sobre esos problemas tan gravísimos que he mencionado y que afectan sobremanera a nuestro pueblo. Igualmente esperamos una palabra suya sobre la problemática suscitada con la discusión sobre el cambio al Código de la Niñez y Adolescencia.

Termino mi carta pequeño-atrevimiento. Creo que al leerla, podrán ver que no pretendo atacarlos, ni atacar a la iglesia como institución de la cual formo parte. Simplemente me pareció un deber como fiel cristiano, por amor a la misma iglesia y por amor a nuestro pueblo, decirles mi palabra en esta difícil coyuntura económica y política que estamos atravesando.  Como creo dice Sn. Pablo escuchen todo, y tomen lo que encuentren de bueno en lo que les he dicho, lo que sirva para que sirvan mejor a nuestro Pueblo con una palabra profética muy evangélica, no partidaria y no centrada única o principalmente en la problemática partidaria electoral que es un campo tan ambiguo y confuso y que exige  para hablar y para actuar un muy serio y completo análisis de la realidad y saber criticar a la luz del Evangelio.

Perdonen o disculpen mi pequeño atrevimiento.