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Los tiempos en que problemas relativos a mantener un balance en presupuesto nacional y evitar el déficit comercial se han desvanecido. La decisión del Presidente Obama de enderezar las finanzas y el presupuesto nacional de los Estados Unidos a través de cortes en el gasto nacional y un incremento en la posibilidad del gobierno de acceder a ayudas de Organismos Financieros Internacionales como el FMI y el Banco Mundial, y las crecientes opiniones de que el liderazgo global de la una vez fuera una de las naciones mas poderosas, se vera limitado debido a las limitaciones económicas.

Lo que es cierto ahora es la importancia y las consecuencias de la tan necesitada examinación doméstica, antes de buscar el liderazgo global, en lo que es evidente un cambio de la predominante posición de buscar influencia expansionista en el ámbito internacional. Usando como medios  el incremento en el gasto asignado para defensa y las partidas presupuestarias para respaldar la reconstrucción de estados fallidos.

Esta mencionada decisión es el resultado de un presupuesto alterado por los rescates financieros procurados a empresas privadas nacionales con problemas financieros (por ejemplo, la multinacional de armamento Lockheed, la empresa Automotriz GMC, la financiera AIG, los bancos Citigroup y Bank of America por mencionar algunos) inspirados la filosofía keynesiana de intervención estatal para evitar un colapso económico mayor al dejar fracasar las empresas nacionales, un inmenso aparato administrativo con miles de oficiales, un creciente desempleo y recesión.

Por mencionar posibles consecuencias de dicha decisión, es talvez alcanzar la tan necesitada sanidad económica, un elemento en favor de ganar votos para las próximas elecciones presidenciales por el temido debilitamiento de la influencia global de los Estados Unidos.

El borrador del acuerdo llama a un recorte del gasto público en al menos US$ 2.4 trillones de dólares en los próximos 10 anos, la creación de un nuevo Comité del Congreso que recomiende propuestas para la reducción del déficit para noviembre de este ano, y un incremento en el límite de deuda.

Un elemento clave para lograr el consenso de ambos partidos, fue el mantener intactos programas como el de Seguridad Social y Medicare para evitar la posibilidad de perder respaldo entre los demócratas. Mientras que si se hubiesen propuesto recortes en el sector defensa pudiese haber debilitado el apoyo de los republicanos.

La iniciativa presentada al Congreso para reducir el déficit presupuestario  de 2.1 billones en los próximos 10 años  fue aprobada gracias al cuidadoso manejo de mantener sectores claves para el apoyo de los dos partidos mayoritarios sin recortes.

Sin embargo, esto no evitó la reducción en la calificación de Estados Unidos por Standard and Poor’s (S&P) a AA+ motivada por la percepción de que no alcanza los 4 billones de dólares en recortes que S&P dijo eran necesarios para arreglar la economía doméstica.

La economía de Estados Unidos está a merced y bajo los criterios comerciales tal cual si fuera banca privada, gracias a la calificación de las Agencias de Calificación crediticias quienes a su vez fueron responsables de mal representar la calidad de los instrumentos financieros compuestos responsables de la crisis financiera global del 2008.

La degradación en la calificación de la capacidad de pago de Estados Unidos, podría incrementar el endeudamiento del Gobierno, de las empresas y de los consumidores de Estados Unidos, al crear la idea de que la capacidad de pagar las deudas es poco confiable.

Esto a su vez reduce el precio de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, reduciendo la capacidad de recaudar fondos necesarios para cubrir el presupuesto anual de la nación, presión sobre el valor del dólar, y a 15 meses de las elecciones nacionales, poniendo en situación riesgosa una posible solución.