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“Tantas veces dejamos de admirar el árbol por intentar abarcar todo el bosque”. H.E.

Tarea difícil de parte de los tomadores de decisión en materia de Salud Pública es definir prioridades a la hora de planificar estrategias de impacto en la mejoría de la calidad de vida de la población. Decidir sobre cuáles problemas ubicar en los primeros lugares cuando de distribuir recursos escasos se trata, será tarea que provoque muchos dolores de cabeza, mayor aun cuando se suman otras necesidades como educación, trabajo, vivienda, seguridad ciudadana, problema este último que no era tomado en cuenta  hasta hace unos años, pero que hoy es una imperiosa necesidad su consideración.

Un reciente congreso médico en un hospital  privado destaco la problemática del manejo del paciente con politraumatismo como tema central del programa.

Realmente es una situación a tener en cuenta dada la alta prevalencia de accidentablilidad en el país, producto de muchas causas, el alcohol principalmente, siendo entonces el tema una consecuencia y no causa, por lo que también merece atención la prevención de dicha causa como medida de impacto en salud pública.

Hacerlo implica mayores esfuerzos e inconvenientes. No serán pocos los que estarían en desacuerdo con esta observación, sobre todo por aspectos económicos.

En los países del llamado primer mundo la preocupación actual, aparte de las crisis financieras inminentes, refiriéndonos al tema de salud, se ubican las Demencias, y entre ellas la más común: el mal de Alzheimer. La experiencia sobre los problemas cardiovasculares, sobre el cáncer y otros procesos comunes y frecuentes ya ha tenido bastante acumulación y sabe cómo enfrentarlas. Sin embargo, en el tema de enfermedades neurodegenerativas apenas se está en fase embrionaria, o quizás fetal. Casi todo lo concerniente a diagnóstico y terapéutica  anda en etapas de experimentación.

Específicamente en el caso del tratamiento de Alzheimer se duda sobre el beneficio incluso de seguir tratando con anticolinesterasicos (galantamina, rivastigmina, donepezilo) dado el escaso beneficio clínico evidente y los altos costos económicos de dichos fármacos.

En fechas recientes la Presidenta mundial de la Asociación Alzheimer Internacional (ADI), Dra. Daysi Acosta, y el  presidente Francés  Nicolás Sarkozy han alertado sobre el impacto económico y social de dicha enfermedad. A diferencia de los países desarrollados, y como hecho favorable todavía, tenemos apenas un 6-7% de población expuesta (los mayores de 65 anos), contra un 50 o más % en  el caso de ellos. Lamentablemente carecemos de experiencia, infraestructura, Recursos humanos entrenados y hasta de necesidad de considerarlo un problema inminente, situaciones que nos pueden perjudicar a mediano y largo plazo, cuando nos llegue el momento de enfrentarlo.

Seria sano considerar algunas medidas con el tiempo y la calma necesarias. No existiendo un hospital geriátrico en el país, y con una capacidad limite en unidades de salud que atiendan aspectos mentales sería apropiado crear salas o unidades Geriátricas en los diferentes hospitales, formar y capacitar especialistas médicos y paramédicos en geriatría, y sobre todo, definir estrategias de Fomento de Salud para los adultos mayores, entre otras cosas pertinentes y viables en términos económicos, pero que tengan impacto. Las terapias No Farmacológicas ocupan lugar prioritario en este entido.

Tenemos tiempo todavía. Hay que empezar pronto.

*Fundación Alzheimer de Nicaragua. FADEN.
eddyzepeda07@yahoo.com.mx