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Recientemente entraron a funcionar en Managua 230 buses para transporte urbano colectivo procedentes de Rusia, los cuales se suman a los 130 que ya funcionaban desde hace un par de años. Adicionalmente, se espera que se incorpore una cantidad similar provenientes de México gracias a un préstamo del BCIE, lo que vendría a reemplazar cerca de 2/3 de los mil buses que circulan diariamente en la capital en las más 20 rutas existentes. El resultado es innegable, pero el populismo y la corrupción del régimen orteguista mete en saco roto este logro a expensas de nuestros impuestos y de una cooperación rusa que favorece al partido gobernante (injerencismo).

Lo primero que hay que aclarar sobre la donación rusa es si la hacen al Estado de Nicaragua o al Presidente Ortega a título personal. Si es al Estado, a cuenta de qué el financiamiento que los transportistas obtienen para comprar las unidades lo otorga Caruna (entidad financiera vinculada al partido de gobierno); ¿Qué ingreso percibe el Estado de eso? Son algunas de las interrogantes de interés público que existen. En el supuesto de que se lo hayan regalado a título personal al Presidente Ortega, sería una acción sumamente cuestionable del gobierno ruso y posiblemente ilegal, asimismo, sería a todas luces un acto de injerencismo al favorecer un gobierno extranjero a un partido político en particular. Es exactamente igual al financiamiento que recibió La Contra en los años ochenta, acto de injerencismo criticado por el Presidente Ortega casi en cada declaración pública que hace.

El embajador ruso también anunció el interés de su país en construir una ensambladora de autobuses en Nicaragua, esperemos exista claridad y transparencia en los términos de la inversión, en caso de realizarse. Esto abarataría el costo de las unidades, lo que permitiría una renovación constante de la flota a nivel nacional, no obstante, existe una forma más barata de producir autobuses que valdría la pena analizar. Los camiones de bomberos no son vehículos de producción en serie, hay talleres especializados que transforman un camión normal con tal finalidad, esto no es privativo de los camiones de bomberos, países como México lo utilizan para adaptar camiones en autobuses urbanos, es más, los EU utilizan este mismo método para sus autobuses escolares, esos buses amarillos que han invadido Centroamérica. Considero que el establecimiento de una empresa especializada en la transformación de camiones en autobuses urbanos, abarataría más los costos de las unidades de transporte que instalar una ensambladora rusa, beneficio que seguramente alcanzará a los demás países de la región.

Por otra parte, los nicaragüenses tenemos derecho no sólo al cambio de esas deplorables unidades de transporte existentes, sino también tenemos derecho a una calidad del servicio. IRTRANMA no obliga a los transportista a colocar timbres de aviso en sus unidades para indicar la parada y mucho menos un pequeño letrero en la puerta de salida que diga: “Baje en alto total” Eso debería ser reglamentario y constituirse en derechos de los pasajeros, porque los accidentes y malos tratos derivados de la arrogancia de los conductores se darán en buses nuevos o viejos. De igual manera, la inversión en el acondicionamiento de las paradas de autobueses ha sido nula en los últimos años, eso implica que las autoridades simplemente no tienen interés en mejorar la calidad del servicio.

Por último, las autoridades deben velar por el hacinamiento en los buses y la justa asignación del subsidio del transporte. Las alcaldías deberían poner en circulación autobuses propios que cubran las diferentes rutas a bajo costo, para que sean aprovechados por estudiantes y personas de bajos ingresos, aplicando así el subsidio directamente a las personas que lo necesitan y no para mantener a transportistas privados o beneficiar la tarifa de personas que no lo necesitan. El que tenga necesidad, que haga uso del transporte municipal y el que no, que page una tarifa acorde a su capacidad, diversificándose así la oferta de transporte y siendo equitativos con la distribución del subsidio que nos cuesta a todos los contribuyentes.

Si el régimen de Ortega se preocupara por la calidad del transporte: buscaría una solución viable al problema del costo de las unidades de transporte; se preocuparía por normar la calidad del servicio; coadyuvaría en el mejoramiento de las paradas de buses;  facilitaría las condiciones para que el susidio al transporte sea entregado de una manera más justa; y diversificaría la oferta de transporte. Sin embargo, lo que al Presidente Ortega le preocupa es que: los nuevos buses lleguen en año electoral;  en segundo lugar obtener ganancias al venderlos con CARUNA; y por último asegurarse que si hay televisores en los nuevos buses se trasmitan sus spots publicitarios.

*Miembro de la Juventud
Partido Conservador