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Las principales economías mundiales muestran nuevas señales de desaceleración, en un momento en que surgen nuevas preocupaciones sobre una nueva recesión, tras la de 2008-2009. El rebrote de la inestabilidad financiera internacional –a extremos no vistos desde el comienzo de la recesión de 2008/2009– puede afectar adversamente a la economía nicaragüense, dada la estrecha vinculación del país con los mercados internacionales para sus exportaciones, remesas e inversiones de capital extranjero. Ello ocurrirá, si “el contagio” se extiende más allá de los países que están en el epicentro de la crisis de la deuda europea y esta situación deriva en incertidumbre y en una generalizada aversión al riesgo.

Autoridades de la Unión Europea aseguraron que la crisis originada por la insostenibilidad de las deudas públicas de varios países del bloque (Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia) ha dejado de ser un problema europeo para convertirse en un problema mundial. A mi criterio la crisis económica mundial es un hecho. Europa ya estaba en la lona. Irlanda, Portugal, España, Italia y el Reino Unido, con matices, chapalean en el mismo barro helénico. Estados Unidos se ubica en ese cuadro crítico. En realidad nunca resolvió la crisis que estalló en setiembre de 2008 con la caída del banco Lehman Brothers.
Nicaragua todavía no ha logrado recuperar el nivel de empleo formales previo a la crisis 2008/2009, el deterioro de las actuales condiciones económicas internacionales imprime una carga adicional en la economía debido a una mayor presión sobre las cuentas fiscales del sector público, originada por la continua disminución de los ingresos producto de la posible caída del crecimiento económico. No hay que olvidar que existen importantes riesgos a la baja, relacionados con el panorama internacional y en particular con Estados Unidos (entorno menos propicio para el país).

La histórica baja de la nota crediticia estadounidense, junto con una crisis espiral de la deuda en la zona euro, ha elevado los temores de una vuelta a la recesión global. A mi criterio la crisis global va estallar en un no muy largo tiempo, pero puede subsistir por un tiempo en un conflicto constante al borde del abismo. Entonces, si cae Estados Unidos, el “motor del mundo”, cuantimás lo hará la región centroamericana, sobre todo Nicaragua el país económicamente más débil de la región.

El crecimiento poco dinámico de Estados Unidos, obedece a factores estructurales como un débil comportamiento de la venta de casas, alto desempleo, el doble déficit, caída del consumo privado e indicadores de construcción bajos. Una duda que ronda a la economía estadounidense es la manera en que las medidas de estímulo fiscal adoptadas en el pasado reciente y el acuerdo para elevar la deuda pública afectarán el crecimiento económico. Lo que estamos seguros es que habrá una desaceleración en el ritmo de crecimiento de Estados Unidos y, posiblemente, una recesión. Tampoco se puede descartar que en Europa se genere mayor “turbulencia económica financiera” y que, por esa causa, el crecimiento de las economías en esa región sea menor y genere menor crecimiento de la economía mundial lo que repercutiría negativamente en Nicaragua.

Como consecuencia inmediata de la crisis económica financiera y de un menor ritmo de actividad en Estados Unidos y Europa, se puede anticipar que en Nicaragua va experimentar una disminución en la creación de empleos formales previstos hasta ahora.

Es decir, el entorno externo va a afectar el crecimiento de Nicaragua y la generación de empleos. La creación de empleo de los últimos años se ha centrado sobre todo en los estratos con una remuneración muy  baja (empleo informal). A consecuencia de la disminución en el ritmo de actividad económica también se afectará la generación de empleos formales.

El riesgo de una nueva recesión mundial que afectaría a la economía nicaragüense está detrás de la actual volatilidad económica financiera de Estados Unidos y la Unión Europea.

De ocurrir una recesión global habrá, a nivel internacional, menos exportaciones, menos producción, menos trabajo y menos financiamiento, todo lo cual afectaría a la economía nicaragüense.

Es decir, economía nicaragüense será afectada “en mayor o menor grado” por la situación económica-financiera internacional. El reto para el gobierno radica en mitigar el grado de afectación. El gobierno tiene que emprender acciones para el control del déficit público, el mantenimiento o incremento del gasto social y el aumento en la oferta de crédito de la banca para la producción de bienes alimenticios para hacer frente a un escenario de menor crecimiento. Hay que estar claro que la economía nicaragüense no es invulnerable y que podrían resentir los efectos del entorno internacional si éstos fueran más severos.

Desafortunadamente, todas las economías del mundo, incluyendo la de Nicaragua, se verán afectadas.

El gran reto de la incertidumbre que viven los mercados financieros es que no se traduzca y no se traslade a la economía nicaragüense, que no afecte la producción de bienes y servicios, por lo que hay que tratar de mitigar ese impacto lo más pronto posible. Para enfrentar una situación de este tipo no hay armas secretas, pero se debe trabajar en varias estrategias: La diversificación de las exportaciones y el fortalecimiento del mercado interno. El apoyo a los pequeños, medianos productores y cooperativas del campo con financiamiento para la producción de bienes alimenticios para suplir el mercado interno debe ser una prioridad del gobierno. Igualmente, los ricos deben de contribuir muchos más a las arcas del tesoro público y eliminar muchas de las extraordinarias exenciones fiscales.

Hay que eliminar que los dueños de una gran empresa o los banqueros paguen menos impuestos, proporcionalmente hablando, que los empleados que reciben un salario en la misma oficina.

De igual manera, se debe acelerar la ejecución de los proyectos de inversión en marcha a fin de generar más empleos y contribuir a una mayor actividad en el mercado interno. La única forma de crear trabajo y riqueza real es por la vía de la producción. Hay que diseñar una agenda de futuro para mejorar e imprimir mayor dinamismo al mercado interno. El presupuesto del próximo año (2012) se debería enfocar en aquellos programas que verdaderamente generen empleos y dinamismo económico.