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Está demás recordar que la juventud y los campesinos nicaragüenses a la hora de los  conflictos bélicos o pleitos callejeros entre los partidos políticos son los que ponen los  muertos. Los campesinos harapientos y de caites eran lanzados como fieras contra sus  iguales para defender los intereses foráneos de liberales y conservadores. Al final estos  terminaban pactando y bebiendo de la misma botella. Hoy es lo mismo. La misma  perfidia, los mismos pactos indecorosos.

Hitler fue un especialista en utilizar las “Schlägertrupps” (fuerzas de choque) contra la oposición, después la lista de los que lo imitaron y lo siguen imitando es muy grande.

Detalles históricos no son necesarios, porque ejemplos tenemos suficientes. Lo  presenciamos hace poco. Un joven de extracción humilde le metió un piñazo cobarde a  otro joven encadenado y también de extracción humilde. Una lesión que le pudo haber  costado un ojo de la cara y al otro la cárcel. ¿Qué persiguen jóvenes con esas acciones?  ¿Qué pretenden? ¿Qué justifica tanta violencia? Los políticos no lo agradecen y cuando dejen de ser tontos útiles, quedaran siendo simplemente tontos. La justicia a veces tarda,  pero que llega, llega. Estudien, prepárense, aprendan a discutir y dilucidar los problemas   con el olivo de la paz y la fuerza de los argumentos. Ya nuestros antepasados  derramaron mucha sangre.

Los que hoy atizan el fuego, mañana serán: diputados, diplomáticos, dueños de canales  de televisión, asesores, alcaldes y ustedes terminarán siendo victimarios y víctimas a la  vez. La violencia engendra violencia, lo que hoy empieza a golpes, mañana terminará a balazos y bombazos. Crear una cultura de paz, una cultura con principios democráticos y tolerancia es tarea de todos. La violencia siempre hace parir a las medusas de la  guerra.

El empleo de la fuerza bruta es el argumento del salvaje. Jóvenes no se dejen  instrumentalizar, no se dejen llevar por los cantos de sirena de aquellos que predican  paz y amor y preparan a nuestras espaldas la tea incendiaria y la  daga criminal.

Jóvenes edifiquen en sus cuerpos un monumento a la paz, consagrense a la convivencia pacífica, a construir la democracia; sin fraudes, sin imposiciones, sin cultos nocivos.

Nicaragua lloró entre 1978 y 1979 a más de 50 mil muertos y de 1980 a 1990 a otros 50  mil muertos. Todavía están frescas nuestras cicatrices y nuestro dolor. Los instrumentos  violentos nos darán una libertad llena de violencia. El derecho a protestar pacificamente  y a expresar nuestros sentimientos e ideas es un derecho universal que nada ni nadie  debe pisotear. Nicaragua necesita buenos servidores, pero no serviles.

Las víctimas de las torres gemelas en Nueva York, el atentado de Lockerbie (ordenado por Gadaffi), el atentado al avión de cubana de aviación en 1976 y la reciente masacre  en Oslo, Noruega son unos de los  ejemplos macabros de las dimensiones que puede  alcanzar la violencia política.

Los medios de comunicación deben en este sentido contribuir a fomentar la paz y la sana convivencia. Cómo es posible que en un medio como radio La Primerísima se destaque un artículo “Izquierdazo a la rata”. Una apología tímida a un acto cobarde y  vandálico.

Fomentar la No Violencia es obligación de todos.