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Hace ya mucho tiempo, desde la época en que no le vendíamos nuestro voto a nadie, que hemos abandonado nuestros deberes; la gente que alguna vez dirigió fuerzas militares, altos cargos civiles, legiones, ahora solo se preocupa de sí misma y solo espera ansiosamente dos cosas: pan y circo.
(Juvenal, Sátira 10.77–81)


Se ha anunciado la próxima donación por parte del  gobierno ruso  de 100 mil toneladas de trigo, es sin duda motivo de celebración de cada uno de  nosotros, porque en un país donde hay miseria y hambre toda donación es bienvenida, más sin embargo preocupa la utilidad o los fines electoreros  que el actual gobierno pueda hacer de ello, a como ha ocurrido con otras donaciones como la urea  y la importante donación económica de China-Taiwan que junto  con la ayuda venezolana alimentó a la financiera Alba-Caruna, propiedad de la pareja presidencial, la cual la utilizan ahora como su banco personal sin fiscalización  alguna,  una danza de millones y millones de dólares que bailan desvanecidos al ritmo de las polkas y las mazurquitas como las que se cantan en ciertos ranchos típicos de la capital.

Corrupción y poder  son dos hilos que  se  entrecruzan y  se convierten en un tejido  compacto, trampa mortal de la cual muy difícilmente podremos  salir, porque es bien conocido que los que tienen el poder construyen las instituciones  en función de su beneficio propio, de su familia y de sus allegados únicamente.      

Las intenciones de esta importante donación pueden ser macabras  y  sumergirse oscuramente  entre los quintales del trigo ruso, sobre todo  por el significado a lo largo de la historia que este grano ha tenido. Dichas intenciones pueden  celebrarlas  algunos ciudadanos  como el cardenal Obando que cree que el actual gobierno tiene una opción por los pobres  y  aborrecerla otros, lo despreciamos aquellos  ciudadanos capaces de observar detrás de los espejos del actual gobierno la utilidad que en este año electoral le pueda dar la pareja presidencial.      

Históricamente el trigo ha sido un grano muy especial, y en tiempos electorales se vuelve aun más, incomodo  saber que los rusos hasta este año electoral se den cuenta que los nicaragüenses necesitan trigo para alimentarse o medio comer, uno se pregunta  ¿A que se debe ahora  el acercamiento de los rusos? ¿Por qué no tienen tanto altruismo con los haitianos o los somalíes donde 13 niños menores de 5 años mueren de hambre cada día? ¿Tienen alguna relación las donaciones de trigo y buses con el establecimiento de negocios rusos como la telefonía fija y el internet de alta velocidad como la que maneja la compañía conocida como YOTA? ¿Será que  Haití y Somalia son dos países que para los rusos no son tan atractivos para el establecimiento de negocios lo que repercute en el carácter de sus donaciones?

Desde la antigüedad, 140 años  A.C., los emperadores romanos descubrieron que no hay mejor manera de empotrarse en el poder que mezclar dos cosas; Pan y circo para las masas empobrecidas, que al  final terminan siendo manifestaciones perversas de degradación humana al lograr con estas estrategias que el  pueblo olvide sus condiciones de miseria y por supuesto también sus propias luchas para salir de sus condiciones de opresión y lograr justicia social y libertad.

La política de pan y circo, es decir regalar comida o venderla más barata, bonificada o subsidiada, así como brindar u ofrecer espectáculos para distraer  y alejar  al pueblo de sus verdaderas responsabilidades  sociales, ha sido desde tiempos inmemoriales la forma más  fácil y sin mucho esfuerzo de los dictadores para convertirse en “benefactores” del pueblo, y de esta manera garantizar sus votos. ¿Qué hubiera sido, por ejemplo, de Franco sin sus toros en España?, o de las dictaduras militares en América del sur sin el fútbol, o de Fidel Castro en Cuba sin su  béisbol?

El emperador Julio César conocía muy bien esta estrategias del famoso trigo y del pan, él tenía la costumbre de mandar a distribuir trigo gratuitamente entre la plebe o lo vendía muy barato. Se ha calculado que con esta política populista de Julio César se terminaban “beneficiando” unas 200,000 personas. Muchos años después, durante el imperio de Aureliano,  en la antigua Roma  se puso en práctica la idea de intercambiar trigo por votos,  este Aureliano tenía la costumbre de repartir   trigo también y se sabe que entre 300,000 personas  aproximadamente se “beneficiaban” de  dos panes gratuitos por día a cambio de silencio, servidumbre y sumisión. Espurio Melio también lo hizo, él fue el ciudadano acaudalado que quiso apoderarse del trono romano gracias a que tenía la fortuna necesaria para comprar trigo y repartirlo entre los hambrientos, por lo cual estos lo seguían y lo adulaban, he allí lo peyorativo y repudiable de llenar transitoriamente el estómago de los ciudadanos menesterosos para lograr  con facilidad clientelismo político y votos, ya lo decía el maestro de Bolívar, Simón Rodríguez: “Quien nada sabe cualquiera lo engaña y quien nada tiene cualquiera lo compra”.      

El  peso histórico del trigo, cuya utilidad demagógica por los dictadores romanos junto con la deleznable costumbre de regalar entradas gratis a los juegos circenses  fue descrita por juvenal en sus famosas sátiras desde el siglo I, olvidadas durante siglos y solo revalorizadas por los escritores cristianos hasta el siglo IV,  esta utilidad demagógica del trigo es lo que preocupa, la posibilidad de poder ver pronto a la pareja presidencial repartiendo trigo como lo han hecho con otros productos durante las fiestas marianas para veladamente comprarle sus votos al pueblo hambriento y necesitado, igualito que a como lo hacían en la antigüedad los dictadores romanos.

Esto de la donación del trigo precisamente en este año electoral no es casualidad, porque en Nicaragua con el actual gobierno nada de lo que ocurre se da en forma casual, todo está fríamente pensado y calculado y  ejecutado y debidamente favorecido por una torpe e inepta oposición política que solo piensan en ellos y su familia y luego en nadie más.

La creación de políticas públicas sostenibles con justicia social, la iniciación de un proceso de industrialización en el país que genere fuentes de trabajo, así como la transparencia en la gestión pública con una Contraloría que vele y resguarde el bien público para evitar el despilfarro y la corrupción de los funcionarios  públicos y de los ciudadanos que creen que por haber combatido a la dictadura somocista  o por maquillarse de combatientes históricos tienen arrogado el derecho de enriquecerse indiscriminadamente.  

Ese control estatal  es lo que  nos aseguraría salidas sostenibles y dignas de la pobreza que nos alejarían del populismo y del clientelismo político. No basta con fingir alimentar  al hambriento,  no basta con fingir darle techo a los desamparados, ¿Qué bien pueden hacer los demagogos  consolando a un pobre con laminitas de zinc, unas libritas de clavos  y  medio quintal de trigo, cuando con su enriquecimiento desmedido y  su corrupción solapada van  creando más y más pobres? El ofensivo progreso económico a paso de gigante de Roberto Rivas, por ejemplo, como si fuera el gigante que progresa con botas de siete leguas, se traduce en detrimento para los demás y para la sociedad misma. Lo que se necesita no es populismo, lo que se necesita no es demagogia, sino crear las condiciones laborales para que las personas puedan valerse por sí mismas y no depender de la dádiva y del menosprecio.

La antigua costumbre de los emperadores más corruptos de Roma de repartir trigo y  comida entre los hambrientos y necesitados  ha sido también la costumbre de las izquierdas populistas latinoamericanas, ese ha sido su  pan espiritual, en Nicaragua,  amasado por las derechas corruptas y oportunistas que siempre realizan  un concubinato político y económico con los  gobiernos de turno.  
No olviden, en Nicaragua nada es ya casualidad, ni el carácter de las donaciones en tiempos electorales.

Bendice también este triguito Monseñor Obando para que el pueblo nicaragüense se mantenga vivito pero mansito, besitos  y votitos… bobitos.