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No salgo de mi asombro, observando los cambios y avances de La Verde Sonrisa: desde la cancha deportiva que más tarde vamos a inaugurar hasta la pulcritud y comodidades de las aulas escolares. Esta escuela tiene dos amplias piscinas y destacados triunfos deportivos, en especial natación.

La enseñanza es de excelente calidad por lo cual felicito a maestras y maestros y en especial a su directora, compañera Michel. Cuenta con más de trescientos alumnos, un 40% de ellos son niños especiales. Tiene el privilegio, por lo tanto, de ser un colegio inclusivo donde conviven para mutuo beneficio niños regulares, con otros poseedores de características como Síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, ciegos, sordos, mudos, etc.

Tal ingeniería académica cultiva el espíritu solidario- la solidaridad es una de las cualidades más elevadas del ser humano, después de la lealtad- la solidaridad, repito, de los niños regulares ayuda en forma sustantiva a elevar su autoestima a los especiales. Este resplandor académico nos llena de profundo orgullo.

Apenas estamos empezando. Los excelentes maestros de este centro tienen la orientación de que ni uno solo de los bachilleres sea rechazado en sus pretensiones de entrar a la universidad.

Tenemos la intención de triplicar la matrícula. Con este fin vamos a construir varias aulas, un centro infantil como para chuparse los dedos, mayor calidad en las exigencias académicas y un esfuerzo sostenido para mejorar en las competencias deportivas.

Trataremos de cada alumno tenga una computadora. Ya hay bastantes gracias al esfuerzo del brillante Bayardo Arce, aspiramos a tener un telescopio para que los niños puedan observar los misterios del universo y los invitaremos hasta curiosear cómo será el rostro  oculto de la luna. Tales posibilidades cuentan con la solidaridad de un puñado de soñadores aquí presentes, cuya modestia ni siquiera me permite mencionarlos. También, por supuesto, haremos uso de recursos propios. Existen planos de todos los proyectos.

Un viejo sueño es poner próximo en la calle una constelación de pequeños bustos: Sandino, Zeledón, Rubén Darío, Andrés Castro, Carlos Fonseca, Leonel Rugama, Carlos Martínez Rivas, Pablo Antonio Cuadra, Camilo Zapata, Blanca Sandino, Luisa Amanda Espinoza, Claudia Chamorro, Arlen Siu, entre otros. Además: Bolívar, Túpac Amaru, Carlos Marx, Lenin, José Martí, el santo de santos Francisco de Asís, resisto la tentación de poner a Fidel,  al maestro Orlando Pineda y si no fuera la crítica, porque todos estos últimos están vivos, pondría al más grande cantautor de América Latina, Carlos Mejía Godoy.

Hay otros que también se lo merecen, pero aun están vivos. No voy a mencionar por lo tanto, el nombre, del más destacado  y brillante político nicaragüense en los últimos 25 años.

Maestros: a los niños edúquenlos con los más elevados rangos de la ética. Más importante que la geometría es la honestidad. Que las palabras coincidan con los dichos del corazón.

Decir siempre la verdad no solo es el camino más recto para ser creíble sino el único que le da la certidumbre de la dicha.

Este colegio será, no me cabe la menor duda, el mejor de Nicaragua. No solo por los recursos invertidos sino por la disposición firme, indeclinable, a prueba de enemistades, calumnias y torpedeos. Lo digo no para enfrentar algo a quienes nos han injuriado o han intentado arrastrarnos por el lodo porque al fin y  al cabo hemos abandonado por completo todo síntoma de odio. No queremos irnos de este mundo-y por razones de edad y de salud ese día de seguro no está lejos- manchado por el rencor. Por el contrario nuestro corazón está ocupado a plenitud por sentimiento de amistad, simpatía, con vocación al abrazo y hasta con algo de ternura.