•  |
  •  |

La familia nicaragüense es mentirosa. O los medios de comunicación, la Comisaría de la Mujer de la Policía Nacional y las estadísticas oficiales nos mienten descaradamente.

¿Por qué lo digo?
Porque la tercera encuesta sobre percepción de seguridad ciudadana, realizada por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, revela que 94 de cada cien familias aseguran que en su seno no hay violencia intrafamiliar. Y 68 de cada cien dicen que en su barrio tampoco hay violencia intrafamiliar. Para esta encuesta entrevistaron a 1,600 personas en toda Nicaragua.

¿Usted qué dice? ¿Es parte de ese 94% que no ve violencia intrafamiliar en su casa ni en su barrio? ¿O forma parte del 5.4% que afirma sí existe VIF en su familia y del 26.2% que la ve en su barrio?

Las estadísticas de la Policía Nacional muestran en su más reciente Anuario que se cometieron 9 mil 153 delitos por violencia familiar en 2009. Un año antes, la cifra fue mucho más alta: 10 mil 711.

Las noticias de los medios reflejan tanto o más que las cifras de la Policía Nacional, que basa sus reportes en denuncias. Y seguramente los comentarios en el barrio revelan muchos más casos que los medios. Son todos aquellos que jamás llegan a las comisarías de la mujer y niñez ni a los espacios periodísticos.

El equipo investigador del Ieepp sospechó que había gato encerrado en la primera respuesta de sus encuestados y volvió al terreno para hacer la pregunta de otra manera. Y entonces salió la verdad a luz:

* 38 de cada cien aseguran que el esposo tiene el derecho de corregir a su mujer cuando considera que ella no está desempeñando bien sus deberes. Esta opinión no difiere entre hombres y mujeres… ¡ni entre jóvenes! El 36.2% de adolescentes, 39.5% de jóvenes y 37.9% de jóvenes adultos están de acuerdo con que se debe corregir a la esposa.

* 43 de cada cien dicen que los castigos físicos son legítimos si los hijos e hijas no se portan bien. No hay mucha diferencia de opiniones entre el campo y la ciudad. El 48.2% de la población rural cree en los castigos físicos. El 42.7% de la población rural también.

* 60 de cada 100 personas encuestadas dice que unas fajeadas de vez en cuando son un buen método de educación para los niños. La mayoría de opiniones proviene de las mujeres: 62.1%. El 58.2% de los hombres lo aprueban.

Como podemos ver, hay un alto nivel de aprobación hacia los actos de violencia en el seno familiar. Sobre todo en contra de las señoras, las hijas e hijos.

Los resultados de la tercera encuesta de percepción sobre seguridad ciudadana, presentada públicamente el 24 de agosto de 2011,nos dicen algo que no está en el documento: la familia nicaragüense debe comenzar a discutir en voz alta y con las puertas en pampa sobre las causas, formas y consecuencias de la violencia que sufren sobre todo las mujeres y menores de edad en el espacio se supone debería ser el santuario de seguridad: el hogar.

Aunque 95.4% de las familias nicaragüenses hayan asegurado en esta encuesta que la casa de habitación es el sitio más seguro de todos, las cifras de la Policía y los relatos de los medios de comunicación nos dicen que eso no es cierto.

Es hora de quitarse la careta, dejar a un lado la vergüenza o el argumento pueril de que lo que ocurre entre las paredes del sacrosanto hogar es privado. En realidad somos una gran familia violenta. Y mientras no debatamos eso y no encontremos vías para desarmarnos la cabeza, Nicaragua continuará una guerra sin fin: la violencia en el seno de la familia.