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Estamos en tiempos de elecciones donde todos y todas estamos llamados a participar y a  convivir en esta fiesta cívica,  por un contrato social cederemos parte de nuestros derechos a una persona que será el que gobernará el país y en nombre de la población nicaragüense tomarán las decisiones que  serán en pro del beneficio de todos y todas.

En la actualidad los jóvenes que según nuestras leyes somos las personas entre 15 y 30 años de edad, que representamos casi un 60% de la población, es decir somos la mayoría, por tal razón somos la mercancía electoral a la que nuestra clase política apuesta a ganar en una especie de juego de azar.

Nuestros políticos,  hombres y mujeres que creen ser muy sabios.  quieren jóvenes  activos que participen, pero existe un el prototipo para participar y pertenecer a nuestra clase política y es el siguiente si no los cumples no eres un joven con principios de ciudadanía apto para pertenecer y ser miembro activo de un partido:

1- Nunca critiques a tus dirigentes, recuerda que ellos tiene la razón, nunca se equivocan.
2- No hagas uso de la palabra, recuerda que es una arma muy  peligrosa y no tienes la madurez para poder manejarla.
3- No despiertes la conciencia crítica  porque esta te puede  corromper, pues distorsiona la realidad y te hace ver cosas malas en tus dirigentes.
4- Nunca se te ocurra intentar cambiar el sistema, pues el status quo es el orden social que ha existido y que permite que todo funcione correctamente.
5- Tienes que ser como una esponja: solo absorber  información y nunca cuestionarla, pues recuerda que la verdad es absoluta.
6- Obediencia sobre todas las cosas a tu partido y a tus dirigentes, pues ellos son los únicos que pueden guiarte, recuerda que eres joven y no conoces el mundo. Si cumples todos estos principios eres el joven que está apto para pertenecer a un partido político, ser un  buen ciudadano y puedes ser elegido para optar a un cargo público.

Pero existimos otra clase de jóvenes que comúnmente somos llamados  vagos, desocupados, revoltosos, vende patria, delincuentes, pues cometemos el sacrilegio de no quedarnos callados porque miramos, oímos y hablamos, no creemos en los adoctrinamientos políticos pues somos seres pensantes sujetos de derecho que exigimos respeto, usamos el poder de las ideas porque  creemos que estas pueden cambiar el mundo sin necesidad de llegar a la violencia.

Exigimos un sistema educativo donde se dé “formación ciudadana”, palabra considerada aberración por los gobernantes pues esta solo conlleva al caos de la sociedad, por corromper las mentes de las personas al enseñarles que son sujetas de derechos, que los beneficios que un gobierno les da no son un regalo sino un deber que tiene el Estado, que tiene derechos y que estos no están condicionados por nada ni por nadie, que pueden expresarse, movilizarse y exigir a los funcionarios públicos que cumplan con su trabajo pues el sueldo que ganan es la población la que lo paga  con sus impuestos.

Que los funcionarios tienen que rendirle cuenta al pueblo y no a sus dirigentes, que las calles son del pueblo y no del gobierno.

Según nuestros políticos somos el futuro de la patria, pero me pongo a pensar qué patria construimos, a qué sociedad estamos apostando, si carecemos de formación ciudadana, y los que conocemos de esta palabra corrupta de mente no somos tomados en cuenta pues somos considerados vagos y delincuentes.

Le recuerdo a los políticos  que los jóvenes estamos vivos y latentes que por nuestro cuerpo corre la fuerza de la ideas y la revolución.

*Miembro del movimiento  Agentes de Cambio – Matagalpa