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Asistí al lanzamiento de la campaña de la Alianza PLI en la ciudad de Sébaco, en compañía de los hermanos Argüello Simpson, Telma, socióloga,  identificada con los “amigos de Mundo”, y Rodolfo, abogado empresarial, motivado por el cambio hacia la democracia; yo, en mi carácter de militante del MRS y candidata a diputada suplente en el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), en la posición trece dentro de dicha alianza y simpatizante de ese viejo amigo segoviano Fabio Gadea y de su esposa Telma Vogl, con quienes nuestra amistad la hemos labrado a través de la poesía. Con Mundo ya no se diga, nuestra relación data desde la adolescencia,  un amigo menor que yo, que en mi opinión, nació políticamente maduro.

Estacionamos la camioneta y subimos la colina hacia la planicie o “cuadro” de béisbol, donde  iba a ser la concentración.  Llegamos temprano para escoger un sitio de sombra y fui cálidamente saludada e invitada con mis acompañantes, a guarecernos en una casita aledaña, por militares retirados de la resistencia que junto con otros retirados sandinistas, están concluyendo la revisión de un importante documento de unidad que darán a conocer próximamente a la ciudadanía. Me satisfizo observar a los otrora hombres de la guerra, utilizando sus energías y voluntad en la participación cívica y ciudadana de las elecciones.

Poco a poco fue llenándose la plaza deportiva de una población en su mayoría rural, amenizada la espera por  mariachis que interpretaban canciones a la medida del gusto general del campo.  Nuestro candidato a la presidencia arribó en helicóptero, lo cual, acostumbrados a la modestia con que desarrollamos nuestras actividades, no dejó de impresionarnos positivamente por no sentirnos tan débiles de recursos, sobre todo cuando supimos que las vueltas que continuó dando la nave, es porque llevaba periodistas que cubrían a esa hora, la ya impresionante concentración.

También  hubo salsa y reggeaton para los miles de jóvenes que asistieron y que se intercalaban con los discursos de los aliados, Maximino, Eduardo y Edmundo quien no dejó de dar su bailadita al ritmo de la música que le pusieron.  Por supuesto, las notas de la canción de fondo  de los cuentos de Pancho Madrigal, precedieron las palabras del  candidato a la Presidencia, Fabio Gadea, ahora dedicado a contarle el feliz futuro que le espera a la población.

Al retirarnos, escuché decir a uno de los marchantes hacia Río Blanco, “ya vamos claros, es en la trece” expresión que me confirmó la inteligencia popular que no se dejará engañar ni confundir por la contra propaganda que llevó una camioneta con altoparlantes, de parte del candidato Alemán, diciéndole a la gente a la salida, que el voto era en la uno. Nadie le paró bola.

Fuimos parte de ese río de gente que orgullosamente un campesino de tercera edad como yo, me invitó a ver con entusiasmo, desde lo alto de la colina hacia las calles de frente  cuando satisfechos regresábamos ya a nuestros lugares de procedencia, convencidos que habrá una montaña de votos de ese gran río de gente que nos juntamos.