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Como sabemos, en español hay seis modos de formar el femenino: uno, especial, denominado heteronimia, como el femenino de toro, que no es *tora, sino vaca; y cinco modos denominados femeninos morfológicos o desinenciales por la terminación. Helos aquí: en –a (pato/pata); en –esa (príncipe/princesa); en –isa (poeta/poetisa); en –ina (héroe/heroína); en –triz (automotor/automotriz).
En esta ocasión, queremos ocuparnos del femenino en –triz, que vemos en rótulos y anuncios comerciales: Taller Eléctrico Automotriz. Tomemos las páginas 315, 316 y 317 de las Páginas Amarillas de de la Guía Telefónica de Publicar (Nicaragua, 2011) y citemos – además del más conocido al menos para mí- el “Taller Automotriz Repsa” y otros que se anuncian de manera similar:  “Servicio Electromecánico Automotriz”, “Taller Automotriz El Cedro”, “Taller Automotriz La Primavera”, etc. ¿Por qué se dice “*taller automotriz”, si “taller” es un sustantivo masculino y “automotriz” es un adjetivo femenino? De otro modo: ¿por qué se ha extendido tanto en nuestro país el uso del adjetivo femenino –triz para acompañar algunos sustantivos masculinos?

Veamos algunos ejemplos en los diarios de circulación nacional: “El taller Excel Automotriz lanzó la campaña Diagnóstico Mitsubishi Gratis, para todos los propietarios de vehículos de esta prestigiosa marca”. (LP/08/09/2010)

“Clausura diplomado ‘Gerencia del Taller de Servicio Automotriz’. (END/15/08/2008)
En el plano oral, es frecuente escuchar ejemplos del tipo  “Busquemos el repuesto en la casa matriz”.
Entre profesoras del nivel pre-escolar, es común escuchar las expresiones “desarrollo motriz” y “nivel motriz”, en una clara preferencia por la forma femenina –triz, donde deberían emplear –or: desarrollo motor, nivel motor. Solamente con el sustantivo femenino coordinación emplean la doble forma del género del adjetivo: coordinación motora, coordinación motriz.

Recordemos el empleo de los pares –or/-triz en casos como:
    - actor/ actriz
    - emperador/emperatriz
    - institutor/institutriz

El generador (‘parte de una máquina que produce la fuerza o energía, como el dinamo’) es un sustantivo masculino que no tiene correspondiente femenino. Pero el adjetivo generador (‘que genera’) tiene dos formas para el femenino: generadora y generatriz. En Nicaragua y algunos países hispanoamericanos se prefiere la primera forma: planta generadora de electricidad.

El sustantivo director (‘persona encargada de dirigir’) tiene un femenino: directora. Pero el adjetivo directriz (‘que determina las condiciones de generación de algo, como las líneas directrices o las ideas directrices’) y el sustantivo directriz (‘orientación: las directrices del nuevo partido’) se emplean solamente en femenino.

El femenino de actor (‘hombre que interpreta un papel en el teatro, cine, etc.’) es actriz. Pero el femenino actora solamente se emplea en derecho en la construcción parte actora, para referirse a la ‘persona demandante o acusadora’.

Por otra parte, las demás palabras terminadas en -or hacen su femenino añadiendo una -a:
 alimentador/alimentadora, autor/autora, calculador/calculadora, creador/creadora, cultor/cultora, dador/dadora, destructor/destructora, doctor/doctora, estafador/estafadora, gestor/gestora, impostor/impostora, instructor/instructora, interventor/interventora, inventor/inventora, lector/lectora, libertador/libertadora, locutor/locutora, matador/matadora, mentor/mentora, monitor/monitora, narrador/narradora, pintor/pintora, rector/rectora, relator/relatora, sembrador/sembradora, senador/senadora, torturador/torturadora,  vendedor/vendedora, y muchos más.

El caso de tutor (‘persona que ejerce la tutela’, ‘orientador’ y ‘defensor’ o protector’) tiene un femenino: tutora. Y a diferencia de institutor, que tiene además el femenino institutriz, los hablantes de nuestro idioma dejaron de usar *tutriz.

¿Qué nos dice al respecto el Diccionario Panhispánico de dudas? Veamos. motor -ra. 1. ‘Que mueve’. El masculino es motor; el femenino, motora: sistema motor, actividad motora. Para el femenino se usa también la forma motriz: «Con disminución de la grasa corporal, mejora la actividad motriz» (Marcos Salud [Esp. 1989]). Es incorrecto el uso de motriz referido a sustantivos masculinos:  impulso motriz.
2. Lo mismo cabe decir de los adjetivos compuestos a partir de motor, como automotor, electromotor, locomotor, sensomotor y (p)sicomotor, que tienen dos femeninos: automotora y automotriz, electromotora y electromotriz, etc. Debe evitarse el error frecuente de usar los femeninos en -triz referidos a sustantivos masculinos.

De lo expuesto, podemos detenernos brevemente en algunas consideraciones.
1. –Triz, derivado del latín –trix, es la terminación femenina de adjetivos y sustantivos masculinos derivados de –tor  y –dor (‘que hace, que ejecuta’), como en “taller automotor” y “mecánica automotriz”; “centro motor” y “fuerza motriz”.  

2. Algunos sustantivos y adjetivos masculinos derivados de –tor y –dor tienen doble forma para el femenino; así podemos decir:
    - planta generadora o generatriz;
    - institutora o institutriz;

3. Muchos sustantivos y adjetivos derivados de –tor y -dor tienen solamente una forma para el femenino; por ejemplo:
    - autor y autora;
    - narrador y narradora.

3. Algunos sustantivos y adjetivos derivados de –tor y –dor, aun cuando tienen doble forma para el femenino, han restringido su uso casi exclusivamente para una de ellas; así, en el caso de emperador, se prefiere el femenino emperatriz; sin embargo, para adorador, se prefiere adoradora.

4. En Nicaragua y otros países hispanoamericanos  está bastante generalizado el uso incorrecto del femenino en –triz para acompañar sustantivos masculinos del tipo “taller automotriz”, porque es una desinencia que se aparta de la norma general y por tanto desconocida para muchos hablantes.

5. En el par or/ora como en “motor generador de electricidad” y “planta generadora de electricidad”, el usuario de la lengua percibe claramente la terminación femenina. Por eso es que en Nicaragua no es posible ver en un rótulo o escuchar a un hablante  emplear “*taller automotora”, pues automotora sí se siente su carácter femenino y no concuerda con un nombre masculino como taller.

Cuidemos nuestra lengua. Porque lo que somos se encuentra en la palabra, no solo en lo que decimos sino cómo lo decimos. La palabra es el mayor instrumento que tenemos para la transmisión de nuestras ideas y una extensión de nosotros mismos como persona.  Por eso nos recuerda Carlos Fuentes en el Primer Congreso de la Lengua Española (Zacatecas, México, 1997): “La palabra es nuestra morada: en ella nacimos y en ella moriremos. Ella nos reúne y nos da conciencia de lo que somos y de nuestra historia”.

rmatuslazo@cablenet.com.ni