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Estamos ante un huracán económico global que no se sabe qué camino va a tomar y cambia de rumbo de manera inesperada. Eso debiera obligarnos, a los nicaragüenses, a coordinar todavía más nuestras políticas económicas a efectos de defendernos de lo que está sucediendo a nivel mundial. Posiblemente Nicaragua cerrará el año 2012 con un crecimiento menor al previsto, lo que se traduce en menos empleo. Ningún país del mundo puede estar “blindado” ante la nueva recesión global.

La difícil situación económica en la que se encuentra Estados Unidos se reflejará en la economía nicaragüense pero no tendrá un efecto catastrófico en las exportaciones nacionales. Nicaragua necesita actuar concertadamente para impulsar el despegue del mercado interno, defender la planta productiva y defender el empleo. La única manera de amortiguar el impacto que la desaceleración económica de la Unión Europea y Estados Unidos tendrá para Nicaragua será “impulsar políticas económicas urgentes” con los siguientes objetivos:

1). El gobierno tiene que aumentar las inversiones que incrementan la productividad de la economía (infraestructura, tecnología, educación), eso tiene dos efectos: impulsa el crecimiento económico de hoy, pone a la gente a trabajar, pero también incrementa el potencial futuro de la producción económica. Eso implica más ingreso de impuestos. Hay que invertir en el futuro y hacer crecer la economía hoy.

2). Reactivar el financiamiento para apuntalar el crecimiento de la planta productiva fomentando la pequeña y mediana industria nacional, creadora del mayor número de puestos de trabajo a nivel urbano (alrededor del 80 por ciento). La mejor manera de generar empleo y crecimiento es que el gobierno gaste más ahora mismo.

3). Intensificar y diversificar las exportaciones. Si bien conviene seguir aprovechando las ventajas del mercado estadounidense, adonde se destinan 40% de las exportaciones, es recomendable no depender tanto del mercado norteamericano y por lo tanto se hace necesario diversificar las ventas de nuestros productos al mercado asiático y latinoamericano.

4). El encarecimiento de los alimentos afectaría a los sectores más empobrecidos de los asalariados y puede transformarse en el “eslabón débil” que abra situaciones de crisis social. Por lo tanto, es necesario fortalecer la producción agrícola y pecuaria para el mercado interno a fin de ahorrar divisas que hoy se gastan en las importaciones de bienes alimentarios; es crucial la demanda interna y centroamericana para amortiguar la desaceleración.

5). Nicaragua enfrentará un reto fiscal que deberá ser acometido con racionalizar el gasto, ampliar las fuentes de captación y con reformas que mejoren la productividad de la economía. El gobierno debe aumentar de impuestos a quienes ganan más de US$ 10 mil dólares mensuales, eliminar el subsidio y/o exoneraciones a las grandes empresas y bancos, y gravar las ganancias de capital, entre otros rubros que favorecen a una minoría en el país.

6). La base tributaria del país recae directamente sobre la clase media y sobre los sectores de bajos ingresos. La tasa de impuesto efectivo para los sectores más ricos, en años recientes, se ha reducido. De hecho, enfermeras, maestros y profesionales pagan una tasa más alta que algunos millonarios recientes. Los grupos de ingresos privilegiados nunca han pagado lo que deberían. El esquema tributario de Nicaragua es de los más escandalosos del mundo: el 80% de los ingresos del Estado proviene de impuestos a los ingresos de los asalariados.

7). El papel del Estado es crucial para implementar políticas de largo plazo que permitan contrarrestar la crisis. Por ejemplo, establecer una política de construcción de carreteras a todas las cabeceras municipales con tres objetivos: (a) Dar empleo local. (b) Incrementar la producción local. (c) Facilitar el incremento del mercado interno.

8). Reducir los “costos de la política”. Aplicar estrictas medidas de austeridad, recortando a la mitad los sueldos de la alta burocracia (ministros, magistrados y diputados). Es necesario contraer el gasto público para bajar el déficit y disminuir los privilegios de los parlamentarios.

9). Utilizar las inversiones públicas como una medida contracíclica. Para combatir la falta de recursos y evitar el aumento del déficit fiscal, el gobierno debería de acelerar la construcción de obras públicas. Hacer que el aumento en el gasto se dé en la inversión y no en el gasto corriente.

10). Invitar a los migrantes que viven en las ciudades en los sectores marginales a repoblar el campo y renegociar el TLC en materia de agricultura para que Nicaragua vuelva a producir los alimentos que consume.

11). Se tiene que evitar las políticas que conduzcan a la reducción el gasto, los programas sociales y los de seguridad y al mismo tiempo evitar subir impuestos indirectos, porque eso tiene gran impacto sobre la sociedad y gran costo sobre las familias de escasos recursos.

12). Invertir en educación de calidad e investigación científica y tecnológica con el objetivo de preparar un capital humano necesario para mejorar los niveles de desarrollo sostenible de la economía nicaragüense.

13). Es menester someter a los bancos comerciales a una regulación que los haga actuar como intermediarios financieros, instituciones que sirven para ubicar saldos ociosos en espacios productivos, y creadores de dinero sobre la base de proyectos productivos efectivos.

14). El gobierno está frente a la siguiente alternativa: (a) O emprende un cambio que lo lleve a adoptar medidas para hacer contribuir a la clase capitalista y tomen medidas para la creación de empleos. Esto implica la voluntad de cambiar el curso de las cosas y las alianzas políticas de poder. (b) O aprovecha la crisis para aplicar la “estrategia del shock” y profundizar, aún más, las políticas neoliberales. Esto involucra mantener o reforzar las alianzas con los sectores del capital.

15). Sin reforma fiscal se reduce el margen para encarar la posible recesión internacional. Una caída en el ritmo de actividad económica, a raíz de recesiones internacionales, provocarían una caída en la recaudación de ingresos tributarios, pero los gastos corrientes primarios no van a caer, entonces se va a ampliar el déficit fiscal y Hacienda va a tener que recurrir a más endeudamiento.