Jorge Eduardo Arellano
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Creo que los periodistas no se dieron cuenta cuando se metieron en esta guerra, con quienes se metieron. Mientras los churequeros salieren por lo menos dos veces al día en la pantalla --con clamores anárquicos y amenazas violentas--, los trabajadores de la limpieza pública no eran de interés. Sin evidencia alguna se les inventaba a los trabajadores cualquier cosa, solo porque algunos informales, quienes viven en y de casa ajena, fiando y gratis, están reclamando el vuelto por añadidura. La justificación de aquellos informales estriba en la premisa errónea que su mera necesidad no solamente les genere un derecho --porque sí--, sino además les garantice una amnistía, inmunidad e impunidad totales. Antes de aclarar esto a fondo es menester evacuar algunas falsas inocentes.


* Una cosa es decir: ¡Tengo hambre! ¡Necesito empleo, ayúdeme! Te vamos apoyar camarada, por solidaridad social y por consciencia de poblador. Nunca los trabajadores de la limpieza pública han negado esto y quien dice otra cosa, miente. Y en este término trataron de hacer acuerdos con los churequeros, los cuales rompieron campantemente. Y otra cosa es llegar con el garrote en la mano y reclamar derecho a bienes, los cuales no son suyos, y esto bajo amenaza de la vida y salud no solamente de los trabajadores, sino de toda la capital. El Código Penal estipula esto como terrorismo ordinario. Los churequeros nunca plantearon su demanda de manera pacífica y amigable, primero ante de la limpieza pública, la cual expresamente había invitado con hincapié y ánimo solidario a consulta para cualquier problema.

* La recolección de basura es un trabajo extremadamente duro y afecta a la salud severamente. Por esto, en todo el mundo se recompensa al trabajador con un salario correspondiente. La Alcaldía de Managua tradicionalmente resolvía esta discrepancia con el nivel salarial al permitir la explotación de la basura útil por parte de los trabajadores. De hecho es esto parte de su salario. Esto ya es tradición desde décadas.

* Los churequeros no son trabajadores. Son microempresarios informales y venden su fuerza de trabajo a nadie. Se autoexplotan, pocos con éxito considerable.

* De esta Chureca salen al año millones de dólares y alguien se mete esto en el bolsillo. Hay gente bien gruesa allá. También hay los muy pobres. Por dentro de los mamarrachos se puede observar algunos equipos de sonidos enormes, televisores de buena calidad y camas grandes, entre otros objetos. Si el negocio con la basura fuera tan miserable, entonces me pregunto, ¿por qué permanecen allí muchos años y hasta tres o cuatro décadas? En este tiempo se puede encontrar algo mejor. Hubo churequeros que trabajaban en la limpieza pública, y volvieron a La Chureca porque les fue mejor allí. En los tiempos de otras alcaldías se les regaló casa para que se fueran. Las vendieron y regresaron.

* La abominación más retrógrada en la cual se perdieron hasta algunos periodistas, es la afirmación de que el salario, un bono y una canasta básica --además inventados-- limitarían a un trabajador en cualquier otra posibilidad de superación porque otro tenga más necesidad. El salario es un derecho ganado, sagrado y conquistado, absolutamente incondicional. No se va decir tampoco a un güirisero que deje de buscar y lavar oro porque ya tiene una finca, un empleo u otro beneficio que otro no ha podido conseguir. Esta es la típica visión social de señoritos, y de otra alcurnia de la sociedad, quienes quieren ver al trabajador --quien les genera la riqueza-- como un ciudadano de segunda clase, quien no tenga porqué atreverse aspirar a más. Eso es poner pueblo contra pueblo, para que peleen entre si por las migajas (basura) y no juntos por la riqueza, monopolizada por una minoría. Un periodista --igualmente asalariado-- no tiene porqué identificarse con esto. Si a alguien le molesta el salario de los trabajadores, le preguntamos si mejor no cerramos la limpieza pública, ahorrando mucho dinero al Estado, y dejamos que los churequeros limpien la calle. ¡A ver lo que va pasar entonces! ¿Le parece?
* No es cierto que sean los trabajadores de la Alcaldía quienes agobian la basura útil. Esta materia se ha menguado porque son miles de personas y hasta empresas enteras quienes interceptan la basura en la calle para explotarla. Muchas veces ni siquiera se le bota. Las amas de casa lo clasifican y lo venden directamente. Incluso los CPC ahora tienen un programa de microfinanciamiento para esto.

* Este negocio, como era hasta ahora, va a desparecer pronto de todos modos, y no por la Alcaldía. Capitales cada vez más grandes están monopolizándolo en todo el mundo, y la policía --allí si-- no tendrá ningunos escrúpulos para defender a cachiporrazo limpio a la propiedad privada y a los monopolios, los cuales surgen de ésta.

Pero ahora vayamos al fondo retrogrado del asunto. ¿Por qué retrogrado? Porque opone conceptos precapitalistas y preindustriales a la sociedad e industria organizada. El concepto de la manufactura contra el concepto de la organización industrial. Esto es retroceder más allá del Siglo XIX.

El progreso que trajo el capitalismo es la organización industrial y el intercambio igual. Esto hasta hoy ha sido la base de la existencia de la sociedad moderna, tan obsoleto como pueda ser el capitalismo hoy en día.

Se explota el valor agregado por el trabajador y se organiza a este valor. El único quien agrega valor a un producto es el trabajador. Nadie y nada más. En este caso el producto es la basura organizada y la limpieza. Sobre los hombros de la clase trabajadora pesa la sobrevivencia de la sociedad. Él recibe, más mal que bien, el equivalente de su subsistencia.

Los agentes de la economía informal y oportunista no agregan valor a este producto, en absoluto. Solo recibe valor agregado que ha costado a otros --también por ley la basura es propiedad de la alcaldía--, y si no fuera así, no estuviera allí. Él recibe la materia prima y un valor agregado a ésta, gratis. Se les echa a sus pies esta riqueza, sin que tenga que invertir un solo centavo en una estructura industrial con camiones, instalaciones, entre otras cosas. Y parece que quieren obligar a la Alcaldía por la fuerza, para que este servicio siga siendo gratuito. En muchos casos al informal le va mal, pero también es su riesgo. Así es el negocio y no puede echar la vaca a otros por esto. Pero su economía es informal y oportunista.

No puede ser que cedamos tan fácilmente a posiciones tan retrógradas de doscientos de años atrás, expuestas e impuestas con la anarquía y el irrespeto correspondiente al consenso mínimo social y legal.

¿Cuál es la respuesta? Como vemos, es el sistema capitalista mismo, incapaz siquiera de satisfacer las necesidades del pueblo, ni de mantener los conceptos de su propia existencia, traídos una vez al mundo como un gran progreso. Por lo tanto, es este un concepto de toda la sociedad y de toda la nación, no solamente de la Alcaldía de Managua. Será difícil a corto plazo superar nuestro sistema económico vigente. Pero por lo menos podemos conservar lo que tiene de progresista. El gobierno central tiene esa sagrada obligación.

Este gobierno cuyo partido una vez levantó la bandera del poder popular debe hacer lo siguiente:

* Defender como es debido el consenso legal y moral de la sociedad y el Estado de Derecho, y reprimir por lo tanto la delincuencia, la amenaza abierta a los bienes del Estado y a la seguridad pública. Hacer valer la ley, igual como lo hizo cuando sacó hace pocos días a algunos pobres tomatierras de un territorio privado (¡Allí sí! ¿Verdad?)
* Ofrecer y realizar con prioridad una alternativa social y laboral a los churequeros en forma de empleo y hábitat.

* Respetar y promover la fuerza industrial organizada. El gobierno no debe mermar el enorme esfuerzo de los trabajadores, en pleno abandono de sus obligaciones de Poder Ejecutivo. (La Policía está atada y queda pasiva) Así se aumentarían las riquezas de esta sociedad, en vez de desgastar lo poco que queda en una guerra civil inútil por la basura totalmente contraproducente.


Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a todos los heroicos compañeros trabajadores de la limpieza pública, que en estos días difíciles se han mantenido por excelencia con consciencia, moral, sacrificio, solidaridad, arrojo y disciplina. Es un privilegio trabajar con ustedes, compañeros.


* Director de la Limpieza Pública de la Alcaldía de Managua