•  |
  •  |

La esencia del yoga es humanista, cree que en cada persona anida algo absoluto e  irreductible. No es teísta ni atea. El alma liberada no sabe nada de Dios.

Los difusores del yoga por medio de los Aforismos fueron sabios hindúes bajo el  nombre de uno de ellos, Patanjali, que lo definió como “la tranquilidad de los  movimientos del mundo exterior”. Para esa auto-realización hay que unificar el espíritu y abolir la dispersión.

Ramakrishna, maestro que enseñó en Occidente, afirma que “a través del yoga, un hindú  se vuelve mejor hindú, un cristiano mejor cristiano, un musulmán mejor musulmán y un  judío mejor judío”.

Su discípulo Vivekanada, añade que “se puede practicar el yoga lo mismo si se es teísta  que ateo, agnóstico o seguidor del Vedanta, cristiano o musulmán”.

Existen muchas variedades o concepciones del yoga, todas valiosas. Intentan dar una  respuesta a cómo permanecer en el mundo sin dejarse llevar por el tiempo y la historia,  evitando el sufrimiento (cosa de la mente) y distinguiéndolo del dolor (relativo al cuerpo); pero sobre todo mediante el llamado yoga clásico -tal como lo formuló  Patanjali-, fue como India creyó lograrlo. La respuesta consistió en alcanzar la unión  con lo absoluto, la perfecta libertad mediante otro nivel de existencia, de otro modo de  ser que trascendiera la condición humana.

Hay diversas clases de yoga pero todas consisten en adoptar ciertas posturas; respirar y  aquietar la mente. Hay caminos morales: no violencia activa; veracidad; respetar al otro;  ser puro o auténtico y ser desprendido.

Dhyana es la meditación y Samhadi es la plenitud que todos podemos alcanzar, aquí y no en un hipotético futuro.

Se lee en el Katha Upanishad: “Esta serena quietud de los sentidos se llama Yoga. Hay  que estar muy atento, porque Yoga viene y se va”, como humo que flota ocioso hacia el  cielo, o los copos de nieve cayendo cada uno en su sitio.

Occidente busca la verdad por medio de la razón. En Oriente saben que, más allá de la  razón, hay otro nivel de conciencia que es posible despertar. Occidente pone el Paraíso  después de la vida, Oriente lo pone aquí y ahora. Mientras que en uno se va desde la  vida hacia la muerte, el otro proclama el paso de la muerte hacia la vida.

En este valle de lágrimas puede brotar el Jardín del Edén.

Los cuatro conceptos fundamentales del hinduismo son: karma, maya, nirvana y yoga.  Karma es la ley de la causa y del efecto, encadenados entre sí, porque todo está  interrelacionado. Es la justicia inmanente del mundo.

Maya es ilusión de las interpretaciones de la realidad porque desde pequeños nos hemos  desconectado de lo real.

Nirvana es la liberación de la ignorancia. El anhelado despertar a la realidad real, que se  alcanza por medio de técnicas adecuadas.

Yoga, un método psicofísico encaminado a un retorno sobre sí mismo, trabajando sobre la mente con la respiración.

fajardoccs@solidarios.org.es

La esencia del yoga es humanista, cree que en cada persona anida algo absoluto e  irreductible. No es teísta ni atea. El alma liberada no sabe nada de Dios.
Los difusores del yoga por medio de los Aforismos fueron sabios hindúes bajo el  nombre de uno de ellos, Patanjali, que lo definió como “la tranquilidad de los  movimientos del mundo exterior”. Para esa auto-realización hay que unificar el espíritu  y abolir la dispersión.
Ramakrishna, maestro que enseñó en Occidente, afirma que “a través del yoga, un hindú  se vuelve mejor hindú, un cristiano mejor cristiano, un musulmán mejor musulmán y un  judío mejor judío”.
Su discípulo Vivekanada, añade que “se puede practicar el yoga lo mismo si se es teísta  que ateo, agnóstico o seguidor del Vedanta, cristiano o musulmán”.
Existen muchas variedades o concepciones del yoga, todas valiosas. Intentan dar una  respuesta a cómo permanecer en el mundo sin dejarse llevar por el tiempo y la historia,  evitando el sufrimiento (cosa de la mente) y distinguiéndolo del dolor (relativo al cuerpo); pero sobre todo mediante el llamado yoga clásico -tal como lo formuló  Patanjali-, fue como India creyó lograrlo. La respuesta consistió en alcanzar la unión  con lo absoluto, la perfecta libertad mediante otro nivel de existencia, de otro modo de  ser que trascendiera la condición humana
Hay diversas clases de yoga pero todas consisten en adoptar ciertas posturas; respirar y  aquietar la mente. Hay caminos morales: no violencia activa; veracidad; respetar al otro;  ser puro o auténtico y ser desprendido.
Dhyana es la meditación y Samhadi es la plenitud que todos podemos alcanzar, aquí y no en un hipotético futuro.
Se lee en el Katha Upanishad: “Esta serena quietud de los sentidos se llama Yoga. Hay  que estar muy atento, porque Yoga viene y se va”, como humo que flota ocioso hacia el  cielo, o los copos de nieve cayendo cada uno en su sitio.
Occidente busca la verdad por medio de la razón. En Oriente saben que, más allá de la  razón, hay otro nivel de conciencia que es posible despertar. Occidente pone el Paraíso  después de la vida, Oriente lo pone aquí y ahora. Mientras que en uno se va desde la  vida hacia la muerte, el otro proclama el paso de la muerte hacia la vida.
En este valle de lágrimas puede brotar el Jardín del Edén.
Los cuatro conceptos fundamentales del hinduismo son: karma, maya, nirvana y yoga.  Karma es la ley de la causa y del efecto, encadenados entre sí, porque todo está  interrelacionado. Es la justicia inmanente del mundo.
Maya es ilusión de las interpretaciones de la realidad porque desde pequeños nos hemos  desconectado de lo real.
Nirvana es la liberación de la ignorancia. El anhelado despertar a la realidad real, que se  alcanza por medio de técnicas adecuadas.
Yoga, un método psicofísico encaminado a un retorno sobre sí mismo, trabajando sobre la mente con la respiración.

fajardoccs@solidarios.org.es