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Mi hijo Javier abandonó el paisito a sus ocho años de edad. Se casó en los USA, allí formó su familia, allí tiene su domicilio y residencia, y si no fuera por el periódico viaje anual que hace a visitar a su madre no vendría a este país.

No tiene pasaporte nicaragüense, mucho menos cédula de identidad y me llama preguntando cómo hace para venir a Nicaragua a ver a su madre y en tres o cuatro días tener cédula, sacar pasaporte y no quedarse eternamente en Nicaragua abandonado sus obligaciones familiares y laborales en Miami.

El problema se inicia con su entrada a Nicaragua, pues el artículo 86 de la Ley No. 761, Ley General de Migración y Extranjería, establece que “las personas nicaragüenses para ingresar al territorio nacional, deberán presentar ante las autoridades migratorias, cualquier tipo de documento migratorio, expedido a su nombre por la Dirección General de Migración y Extranjería o por la representación diplomática u oficina consular nicaragüense en el exterior”.

Javier no tiene actualmente ningún documento migratorio nicaragüense y esta ley no establece cuál es el tipo de documento migratorio que le tiene que expedir la oficina consular en Miami.

Conociendo a nuestras autoridades que se rigen de acuerdo a como amanecieron y no por las leyes, el documento que le entregue el consulado, por decir una constancia, el agente de migración que lo atiende en el aeropuerto, puede decirle,” tiene que ser pasaporte y no constancia, y vas a pagar una multa”.

Ya le pasó el año pasado. Trajo una computadora de escritorio de regalo para un colegio en León y al pasar por aduana le dijeron, “tiene que pagar impuesto, pues las únicas que no pagan cuando las trae un viajero, son las portátiles o laptop, pues esas son las personales, las otras no”. Le explico que todas son personales, la diferencia es que una es de escritorio, pero es un personal computer (PC), la otra es una laptop, para poner sobre las piernas. No hubo medio que el funcionario aduanero entendiera y en la desesperación de ver a su madre que estaba esperándolo y conociendo la historia de “la guardia lee como quiere”,  pagó los impuestos.

Con multa o sin multa y quizás después de un berrinche en el aeropuerto Javier logre  estar con sus padres, suponiendo que no se instruya a las líneas aéreas a pedir determinado documento antes del embarque. Pero, ¿cómo hace para salir del país?
El artículo 82 de  dicha Ley 761 establece que “las personas nicaragüenses para  salir del territorio nacional  necesitan poseer pasaporte o cualquier otro tipo de documento migratorio expedido a su nombre por la Dirección General de Migración y Extranjería, el que deberá tener una vigencia mayor de seis meses”.

No hay problema, si paga la nueva tasa de setecientos cincuenta córdobas más los  trescientos cincuenta de agilización, su pasaporte lo tiene en 24 horas. Pero para sacar pasaporte necesita cédula de identidad y tramitar esta, nadie puede predecir el tiempo que se puede tomar y  más que sus viajes son relámpago, de tres a cinco días dado su trabajo.

Javier decidió no venir y mejor que su madre lo llegue a ver.  Su madre, Doña Elbia , dice que no votará por ningún diputado de ningún partido, pues son de una incapacidad manifiesta, pues conociendo la ineficiencia del Consejo Supremo Electoral, y conociendo la realidad de Nicaragua cómo es posible  hayan votado aprobando dichos artículos. ¿En qué mundo viven?

No olvidemos que son Nicaragüenses todas las personas enumeradas en el articulo 16  de nuestra Constitución Política, razón por la cual a todos ellos habría que aplicarle los artículos 82 y 86 de la nueva ley Migratoria y de Extranjería.

Indudablemente esta ley no tiene objetivo político, pues únicamente viajarán para las  elecciones aquellos que tengan cédula para votar y aun cuando tuvieran un pasaporte vencido, dicho pasaporte les permite la entrada a Nicaragua, pues la ley no dice que tiene que estar vigente y pagando la agilización para sacar su  pasaporte lo tienen en veinticuatro horas y cumplen con el requisito de  tener un documento válido por seis meses expedido por Migración al momento de abandonar el país.

Los diputados en vez de estar buscando chivos expiatorios deberían reconocer que  no tuvieron la capacidad de entender que los artículos 82 y 86  de la Ley No. 761 no se ajustaban a la realidad del país, y en este caso lo más lógico sería que de emergencia, establecieran que la aplicación de dichos artículos se prorroga por seis meses, otorgando así un plazo prudente para aquellas personas que no tienen cédula y tienen que sacar un nuevo pasaporte y al solicitar su cedula en Nicaragua se obligue en estos casos al Consejo Supremo Electoral a entregar dicha cedula en 48 horas previa presentación de la documentación exigida por ley.

Dónde estaba la Comisión de Gobernación que estudio esta ley y dio su dictamen. No pudieron prever el desmadre que se formaría con la aplicación de esos dos artículos.

Prevaleció la mentalidad de pobreza del nicaragüense y por unos centavos más de ingresos a Migración, dejaron de lado la obligación que tienen como representantes del pueblo de actuar como actuaría un patter familias.
Lo anterior nos sirve de ejemplo de lo ridículo de nuestro sistema electoral de  diputados. Tengo que votar por una plancha donde el 80% de ellos son  sordos, ciegos y mudos, otro 10% parlanchines y quizás solo un 10% de ellos valga la pena.

Es necesario establecer un sistema uninominal de elección parlamentaria, que  permita  votar únicamente por aquellos diputados, independiente de su color político, que  creamos  harán una labor en beneficio de la patria y el pueblo.

Gente como Walmaro, Pallais, Freddy Torres, el Pingüino, José Rizo, Eduardo, María Eugenia, Marcelo  y otros que se me van sus nombres estarían en mi lista.

Antes de las elecciones sacaré un artículo de por quién votar y por qué.
gareas@cablenet.com.ni