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Nuevamente el sistema capitalista entró en profunda crisis, ésta se origina en la mayor potencia del mundo, los Estados Unidos, cuando Barack Obama no pudo conseguir los votos en el Congreso Norteamericano para solventar los problemas domésticos en cuanto a Seguro Social, seguro médico, aumento del empleo, disminuir el déficit, aumentar impuestos a los más ricos. Si no conseguía el acuerdo, Estados Unidos no podría honrar sus obligaciones de pago, la situación provocó la caída de las bolsas de valores en Estados Unidos, Europa y Asia, por lo cual  los expertos económicos pronostican una debacle del capitalismo, similar o peor a la que se vivió en el año 2007.

Un nuevo terremoto se viene sobre los pueblos, cuando aún no se ha dado una recuperación económica de la crisis hipotecaria de 2007. Las perspectivas serán lóbregas, los efectos de esta crisis se sentirán en las economías de los países del mundo, las potencias económicas como España, Italia, Inglaterra, Grecia y otros han tenido que recurrir a medidas de austeridad, afectando programas sociales en educación, salud, cierre de fábricas, aumento del desempleo, hay manifestaciones de descontento, jóvenes y trabajadores demandan solución a los problemas que está ocasionando la crisis del  capitalismo.

Ante la gravedad de la situación, los apologistas del modelo económico han esgrimido todo tipo de argumentos, defiende a ultranza el sistema, buscan chivos expiatorios, responsabilizan de la crisis a los bancos, a la especulación, otros dicen que la culpa es de los gobiernos, por no imponer controles a los agiotistas y especuladores. Los  acólitos creen que el problema es exógeno y no intrínseco. Hay quienes resignadamente aceptan las crisis del capitalismo como algo ineluctable, enarbolan la falacia de las vacas gordas y las vacas flacas, aseveran que la crisis es un purgante necesario que sirve para limpiar el organismo de las impurezas y que después de la tormenta vendrá la calma.

Es increíble el simplismo con que se pretende justificar la grave enfermedad que aqueja al sistema. Olvidan deliberadamente los efectos devastadores que las diferencias han dejado a la humanidad, producto de la crisis del capitalismo millones de trabajadores son lanzados al desempleo, se dispara el desempleo, se reduce el consumo, el hambre llega a los hogares de los trabajadores, se desatienden los programas sociales en educación y salud, se producen levantamientos populares, la clase capitalista cierra filas, lanzan a la policía y al ejército contra los trabajadores, se producen golpes de Estado, se conforman dictaduras, se reprime, se encarcela, se asesina a los que luchan por cambiar el modelo económico.

En el siglo XIX, la crisis capitalista de 1895 creó las condiciones para que después se declarara la Primera Guerra Mundial de 1914. La crisis capitalista de 1929 provocó la Segunda Guerra Mundial en 1940, las conflagraciones mundiales destruyeron la infraestructura económica de Europa y del mundo. Millones y millones de trabajadores murieron en el conflicto, del cementerio de cadáveres el sistema capitalista se levantó de nuevo, los costos materiales y humanos fueron incontables, los daños materiales y vidas dejadas por el capitalismo siguen vivas en la memoria colectiva de la humanidad.

El capitalismo como modelo económico algún día desaparecerá, no porque lo haya vaticinado Carlos Marx, el sistema será sepultado y dará paso a otro modelo económico, más justo, más humano, la nueva formación económica no se sabe cómo se llamará, mas la razón por la que dejará de existir el capital, es porque en sus entrañas lleva la guerra silenciosa, la rabiosa competencia, el interés personal, el enriquecimiento desmedido, la obsesión por la ganancia, la destrucción cada cierto tiempo de los medios de producción, la fuerza de trabajo, el saqueo de los recursos naturales. El modelo económico capitalista no está sustentado en la cooperación fraternal, en la transferencia tecnológica. Por causa del egoísmo se desencadenan  las guerras en diversas partes del mundo, las cuales en forma encubierta tienen como objetivo la hegemonía entre las potencias capitalistas.

Los países del mundo deben poner mucha atención a la nueva crisis capitalista. La situación convulsiva que se vive en Europa, África, Asia y América es un signo peligroso que puede conducir a los pueblos a otra tragedia, similar o peor a la que vivieron en las primeras décadas del siglo XX. Creo que aún estamos a tiempo para evitar que la historia se repita y que capitalismo consiga el propósito que es aniquilar a la humanidad entera, la solución del problema es cambiar el modelo económico.

*Abogado y Notario Público