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En los últimos tres años se creó el Consejo Económico y Social en El Salvador, se estableció el Consejo Nacional del Trabajo en Nicaragua, se reorganizó el Consejo Superior de Trabajo en Costa Rica, se reactivó el Consejo Económico y Social en Honduras y se estableció la Cumbre por la Unidad Nacional frente a la Crisis Económica Mundial en República Dominicana, entre otras iniciativas.

Diferentes procesos de diálogo, en instancias formales, se dan tanto dentro como fuera del ámbito de los ministerios de trabajo. El tripartismo se ha concentrado en temas vinculados con la administración laboral; sin embargo, la situación demanda ampliar la agenda hacia aquellos aspectos claves para el crecimiento económico sustentable con generación suficiente de empleos productivos y trabajo decente.

Esta ampliación necesita actores sólidos, mejor preparados e informados técnica y estratégicamente, y con la más amplia representatividad y legitimidad institucional.
En la región se han abierto procesos de diálogo en temas sensibles como el salario mínimo. Gracias a los avances en el diálogo social se ha podido establecer el Proyecto  Better Work/Mejor Trabajo en Nicaragua.

La OIT se ha esforzado por animar y ayudar a revitalizar y focalizar el diálogo social -desde el enfoque del trabajo decente- con el apoyo de la Consejo Sindical de Unitario de América Central (CSU), de la Federación de Entidades Privadas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (Fedepricap) y de sus integrantes.

Además no pocas autoridades están comprometidas personalmente con el diálogo.
Negociaciones sociales por sectores productivos así como aquellas descentralizadas han demostrado ser promisorias. La discusión bipartita sectorial comienza a verse como un espacio de diálogo que puede llegar a resultados. A nivel de empresa o de sector los temas son susceptibles de ser precisados y, por ello, mejor sistematizados y aptos para avanzar en una agenda común. Importante antecedente de diálogo bipartito es la Fundación del Trabajo en Panamá.

La sostenibilidad del diálogo social así como su efectividad son cruciales para la gobernabilidad democrática y la estabilidad nacional y subregional. Diálogo sin resultados no es sustentable, pues los actores y el diálogo mismo se desgastan y desprestigian. Obviamente no se puede perder de vista la debilidad de la institucionalidad en la que con frecuencia este tipo de diálogo se desarrolla. Hay descontento ante la vulnerabilidad política y escasez de resultados de algunas instancias tripartitas nacionales. También hay debilidad entre algunas instituciones de los actores sociales y existen sectores que se resisten a una verdadera participación tripartita. En algunas sociedades centroamericanas aún es difícil ejercer la libertad sindical o derechos laborales básicos.

Se necesitan mecanismos para que el diálogo sea periódico, con adecuada preparación técnica, usando metodologías idóneas para llevar adelante el proceso negociador y buen  monitoreo -ojalá participativo- para dar seguimiento a los acuerdos.  

La opinión pública centroamericana debe tomar mayor conciencia de la importancia que tiene el diálogo social efectivo, entre agentes productivos y gobiernos, para la convivencia. Como lo señalara la Carta Democrática Americana, que cumple una década el 11 de septiembre: “La promoción y el fortalecimiento de la democracia requieren el ejercicio pleno y eficaz de los derechos de los trabajadores y la aplicación de normas laborales básicas, tal como están consagradas en la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento, adoptada en 1998, así como en otras convenciones básicas afines de la OIT. La democracia se fortalece con el mejoramiento de las condiciones laborales y la calidad de vida de los trabajadores del Hemisferio”.

La centralidad del diálogo tripartito para la democracia, el crecimiento económico con inclusión social debe ser adecuadamente ponderada.

*Director de la OIT para América Central, Haití, Panamá  y República Dominicana