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Al leer en EL NUEVO DIARIO la declaración del Dr. Telémaco Talavera en el sentido de  que el CNU destinaría un millón de córdobas para brindar un acompañamiento al  proceso electoral, lo primero que me surgió fue una extrañeza, al pensar de inmediato  que con esta suma se podría atender alguna de tantas necesidades que tienen las  universidades, y que en su lugar, se estaría destinando dinero a un proceso que no es  propio de las instituciones educativas.

Al leer los detalles me percaté de que, ciertamente, las universidades pueden tener un  papel en las elecciones: promover el debate entre los candidatos. Eso estaría muy bien.  Las universidades estarían contribuyendo a que los ciudadanos examinen las propuestas  de los partidos y emitan un voto más razonado, aunque implicaría el gran reto para las  comunidades universitarias, especialmente de sus autoridades, de asegurar a los  candidatos un clima de respeto, que propicie un diálogo de altura.

Por otro lado, me resulta totalmente incomprensible la afirmación del Dr. Talavera de que el millón de córdobas “es una inversión para el fortalecimiento de la formación  integral de los jóvenes…”.  La razón para no entenderlo es que este proceso electoral se  desarrolla pisoteando la Constitución, las leyes y la ética, de manera que, lejos de  educar, tiende a deformar y corromper a la juventud. La forma en que las universidades podrían verdaderamente contribuir a la formación de los jóvenes, y también de toda la  ciudadanía, es cumpliendo su papel de conciencia crítica de la Nación, y proceder así a  denunciar estas violaciones a la Constitución y a las leyes.

El tipo de actividad que van a desarrollar estos 20,000 jóvenes tiene que ser visto con  suspicacia, dado que la dirigencia estudiantil está claramente comprometida con el  partido de gobierno. Bajo estas condiciones, lejos de una observación imparcial, lo que  puede esperarse de ellos es una actuación totalmente dirigida a actuar a favor del  orteguismo, y a causar problemas a los simpatizantes de los otros partidos. En el caso de   la UNAN-León la situación es más grave, por ser nuestro Rector jefe de campaña del orteguismo. Ante esta situación, quienes no comulgamos con ese partido, al pensar en el  tipo de acompañamiento que pueden ofrecer autoridades como el Rector de la UNAN-  León y estudiantes como los dirigentes del CUUN, lo que surge decir acerca del  ofrecimiento de acompañamiento es: “Gracias, pero mejor solo que mal acompañado”.

*Profesor, Departamento de Salud Pública

UNAN-León