•  |
  •  |

Montesquieu llamaba députés (diputados) a aquellos que eran designados para un cargo mediante una elección. Tras la Caída de la Bastilla en 1789, se dio el nombre de diputados a los miembros del Parlamento, elegidos por votación popular. Actualmente las leyes tienen origen en la Asamblea Nacional por moción de cualquiera de sus miembros,  en el Presidente de la República entre otros. Noventa y un Diputados con sus respectivos suplentes son elegidos por voto universal, igual, directo, libre y secreto, mediante el sistema de representación proporcional y de conformidad a la Ley Electoral para un período de cinco años, que se contarán a partir de su instalación el nueve de enero del año siguiente al de la elección.

Los diputados plurinominales no los elije más que el poder de los partidos políticos en la articulación de sus listas, y otros vicios, el voto popular, es el que les asigna de forma proporcional la representación legislativa. Modernamente se lucha para que se imponga la  representación por la vía uninominal y no la vía plurinominal. Es a través de una reforma constitucional que se podría eliminar la elección de forma proporcional y reducir el número en una tercera parte. No todos gozan de prestigio político, acusan el prebendarismo, cobradores de sueldo por asiduidad, de cupones, dietas y de otras acreditaciones que exacerban el gasto público en el segundo país más pobre de América.

Tienen iniciativa de ley en un sistema unicameral. Por eso ocurren ciclos  nacionales de crisis que dejan profundas huellas en la nación y que el Ejecutivo define  tomando en consideración las otras instituciones públicas en una acción de Poder entre el Derecho y la Política aun cuando eso genera intensos cambios en las fundaciones jurídicas del Estado, pero es una respuesta a la necesidad de mantener incólume los intereses superiores de la Nación y a veces empujado por las exigencias complejas que trasladan en el debate diario los grupos políticos en contra del Mandatario.

Nuestro sistema representativo en una imperfecta pero real democracia directa, instauró nuestro acceso para elegir a los representantes a través del voto universal en el concierto jurídico del pueblo, diseñando el mecanismo de elección directa para presidente, diputados departamentales, nacionales y regionales junto a sus suplentes en una contienda con los Partidos Políticos que postulan a sus candidatos para esos cargos en un esquema polarizado por la permanente lucha política que le resta espacio a los arreglos sociales y donde se invierten inmensas sumas de dinero, tiempo y energías en busca del aniquilamiento moral y político de los demás contendientes.

El sistema no da cabida a la Uninominalidad,  evitándose que coexistan otros escenarios de poder que atenten en contra del monopolio de los Partidos Políticos que es grupal y concentrado. La Asamblea Nacional es el lugar por excelencia para discutir y votar la norma jurídica de alcance general por aquellos que son los depositarios de los intereses nacionales.

Los Partidos Políticos son fundamentales aunque no exclusivos para el Estado, así que deben promover la tradición democrática. Su participación legítima el Sistema Político y por ende las elecciones en las que participan, garantizan la estabilidad política que necesita la nación para el desarrollo institucional. Una vez electo el Diputado se convierte en parlamentario obligado a no ser anquiloso y desfasado, sino eficiente.  No debe buscar la postergación del cargo si no representar el abanico disímil y amplio  que conforman la Sala Legislativa, un estratega útil para la nación y no una marioneta muda y frívola, tocadora de botones a quien se le pueda cuestionar a partir de los intereses que representa y no por sus bajos instintos o deseos personales de orden económico y de privilegio, ignorando así el mandato por delegación que en todo caso le impuso el interés del electorado.

*Abogado

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus