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En sólo 10 minutos o quizás menos tiempo los héroes nicaragüenses al frente del  entonces coronel José Dolores Estrada, de 64 años, habrían derrotado a los filibusteros norteamericanos de William Walker, en la histórica Batalla de San Jacinto, el 14 de septiembre de 1856.

La hipótesis de la duración de 10 minutos o menos de esas batalla en la  hacienda San Jacinto pertenece a Pat Werner, un norteamericano,  miembro correspondiente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, quien a partir de una serie de pruebas, estudios científicos, analizando los tipos de armas utilizados por los nicaragüenses y filibusteros, llega a esa conclusión plasmado en un importante trabajo titulado:   La Historia, la Arqueología y La Batalla de San Jacinto, recientemente  publicado.

Si en 10 minutos los valientes nicaragüenses derrotaron a los bien vestidos y armados filibusteros, no demerita en nada la contundente victoria, pero el parte militar escrito por el Coronel Estrada, posteriormente ascendido a General de Brigada, el 25 de junio de 1857, refiere que la batalla se extendió por 4 horas.

Las gruesas paredes de la hacienda se encuentran impactadas por 68 balas de plomo, disparadas sin duda alguna por los invasores yanquis, puestos que los patriotas nicaragüenses se encontraban dentro de la misma y en los corrales defendiéndola.

Werner y un equipo de científicos nicaragüenses, entre ellos los arqueólogos Edgar Espinoza, Lucía Watson y Ramiro García, utilizaron un sofisticado detector de metales para poder localizar las 68 balas, sin tener que romper las paredes.

El autor del escrito se fundamenta en las fuentes del reporte de la batalla escrito por el Coronel Estrada, el reporte de William Walker, que publicó en el periódico El Nicaragüense, una semana después de la batalla, y una información publicada por Francisco Ortega Arancibia, alcalde de Masaya y soldado de la guerra nacional, además de otros autores.

Nadie más, además del General Estrada, se refiere al tiempo de duración de la batalla. Es posible que nadie haya cronometrado el combate, pero los hombres del campo se orientan en el horario por  la posición del sol.

En el libro Historia Militar de Nicaragua, escrito por el Coronel retirado Francisco Barbosa Miranda, del Ejército de Nicaragua, recopila  según el parte de guerra, que la batalla inició a las seis y finalizó a la diez de la mañana. En la persecución a las tropas  filibusteras realizada en bestias y a pie,  se tornó tan violenta y persistente que el sargento, Francisco Gómez, cayó muerto de fatiga.

El armamento
Un aporte nuevo de la batalla de San Jacinto es el uso del armamento. Werner, quien confiesa su afición de niño al jugar con su hermano Mike con réplicas de revólveres Colt del modelo 1860, lo llevó años después a convertirse en armero y tirador, también en un estudioso de armas antiguas y modernas.

De acuerdo con la recopilación, los filibusteros utilizaron cuatro tipos de fusiles: El rifle US, modelo 1841, conocido como el Mississippi calibre.54 con estrías,  el rifle US, modelo 1855 Springfield, calibre 58, con estrías, usado por el ejército norteamericano, fusil carabina Enfield, de Gran Bretaña de calibre .577. La cuarta arma usada por los invasores es la carabina Sharps, modelo 1853 de calibre.52.

Para la época quizás lo más novedoso y tan mortífero como los fusiles eran los revólveres  Colt, del  tipo Walker, que deben su nombre a un capitán Walker del ejército norteamericano que no tenía  ningún parentesco con el filibustero William Walker, que pretendió esclavizar a los nicaragüenses y centroamericanos.

Este revólver de calibre 45, aunque le llaman la Colt 44, fue diseñado para derribar a un jinete o matar a un caballo de un solo tiro, pesaba casi cinco libras con el tambor vacío y su cañón medía nueve pulgadas de largo, según lo describe Werner.

En cambio las fuerzas patriotas utilizaban armas españolas, fusilería de chispa obsoletas que iluminaban la cara del tirador, lo que ponía al descubierto y de fácil blanco a quien lo disparaba. Quizás por esa razón y ante la falta de armas es que se levanta el sargento Andrés Castro y lanza la piedra sobre la cara del yanqui, marcando su derrota.   

De acuerdo con los datos de la época las fuerzas nicaragüenses estaban integradas por 160 hombres, de ellos 66 autóctonos flecheros de Matagalpa (no los llamo indios, porque no son de la India) llegaron a pie cruzando montañas para defender la hacienda ganadera, objetivo que los filibusteros que en un número de 200 pretendían tomarse para garantizarse carne fresca para alimentar las tropas, que según Walker sumaban un ejército de 2 mil hombres.

Según el parte oficial  publicado en el libro la Historia Militar de Nicaragua, el Coronel Estrada reportó  10 muertos y 7 heridos por la parte nicaragüense, en cambio los filibusteros perdieron 27 hombres, incluyendo a Byron Cole, el abogado con rango de coronel encargado del asalto a San Jacinto. Se capturaron 20 caballos, 25 revólveres Colt, 32 rifles Sharps, sombreros y avituallamientos.

Pero de acuerdo con el escrito de Werner y citando las fuentes del General Estrada y del filibustero Walker, el total de muertos debería ser de 78 ó 80 muertos.

Definitivamente la obra de Werner da pie a una sana polémica e incita a continuar en la búsqueda  por acercarnos a la verdad histórica de los hechos ocurridos en la Batalla de San Jacinto. Hasta hace unos años se mantuvo en el anonimato la participación de los flecheros Matagalpa, quienes al igual que José Dolores Estrada, Andrés Castro y otros patriotas son héroes nacionales vencedores de los invasores yanquis.

*Periodista
Davidgutlopez.@gmail.com