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El título de este artículo es el nombre de una hermosa canción interpretada magistralmente por Philippe Pagès, famoso pianista francés, mejor  conocido en el mundo de la música como Richard Clayderman. Pero esta vez no cantaré canciones con guitarras ni pianos de Pagés. Me refiero a la noble maestra venezolana Adelina Arellano Osuna y su balada de amor a la lectura, primera conferencista del recién terminado XI Congreso Latinoamericano  y II Congreso Nacional de Lecto-Escritura, realizado en las instalaciones de la Universidad Centroamericana de Managua, entre el 22 y el 24 de julio, 2011, y que contó con la participación de más de mil maestros nicaragüenses y de otros ocho países latinoamericanos y de Estados Unidos.

La profesora Adelina Arellano Osuna vive en Mérida, ciudad universitaria en el occidente venezolano y labora en la Universidad de los Andes. Desde 1998 hasta  2004 presidió el Comité Latinoamericano de la Asociación Internacional de Lectura (IRA en inglés), a través del cual asumió el compromiso de desarrollar la lecto-escritura en Latinoamérica. Ha realizado diversos cursos e investigaciones sobre lectura en la Universidad de Puerto Rico, recinto Río Piedras en el programa de formación docente.

La maestra habló de que las frías cifras sobre alfabetización no son tan halagadoras, pero han mejorado mucho en relación con años anteriores: Nicaragua, 3.5 % de iletrados; Argentina, 2.1; Paraguay, 4; Ecuador, 2; Venezuela, 2; Perú, 7.1; Brasil, 10. 5; México, 7.8; Panamá, 4.5; Costa Rica, 4; Guatemala, 21.4; Honduras, 20; Colombia, 2.1. Pero no fueron las cifras lo mejor que la maestra presentó en su conferencia.

Como estudiosa de la lengua, la lectura y la palabra, leyó un texto hermoso en warao. El idioma warao es la lengua hablada por la etnia indígena de los waraos en el Valle del Orinoco, el estado de Monagas y Sucre, así como algunos sectores de Guyana y Surinam. Esta lengua posee cuatro variantes: kokuina, hoanarao, arawao y wasay, según la cultura warauna. Escribe la maestra: Ajakaida a naru ayamo jobabi obobuae… “Cuando la tormenta cesó…” Por eso, la enseñanza bilingüe cumple una gran función en la educación e instrucción de los niños que quieren aprender en su propia lengua.

En este sentido, propuso que las bibliotecas no pueden seguir sólo guardando libros, sino promover lectores en cualquier lugar de la ciudad. Una de las formas bien pudiera ser que los niños escriban recreaciones en versos y prosas, gráficas a través del dibujo y el canto. Pero el niño debe contar con un ambiente propicio que lo invite a la lectura y su reflexión. ¿Qué leer? ¿Para qué me sirve leer? ¿Qué gano yo con la lectura? Cuando descubra que la lectura cambiará su vida, el niño tendrá asegurado su futuro. Por eso, la educación no debe ser orientada a aprender a conocer sino a aprender a hacer, crear, construir, diseñar, inventar la vida misma.

Quizás lo más hermoso de Adelina fue su cuento “El lagarto Rafael” que se fue de paseo con su abuelo Simón y que después de encontrarse y saludarse con una araña, un  grillo y una mariposa sonriente que le peló los dientes, el asustado Rafael vio cómo su cuerpo se transformó en viento. Oye, Adelina, eso está muy bonito. Es una balada para ti y tu labor a favor de la lectura.