•  |
  •  |

El tomar la decisión de por quién votar cada día se hace más difícil  en el “paisito” y en el resto del  mundo. Nos inundan con propaganda escrita, de radio, televisión, por internet, concentraciones y en todas encontramos a los candidatos, que parece que de previo se pusieron de acuerdo, chineando y besando niños, cartelones y mantas con la mano en alto con la V de la victoria y todos haciendo las mismas promesas  sin saber cómo van a cumplirlas.

A cambio de nuestro voto, todos ellos garantizan que  la felicidad inundara el territorio nacional, aumentara el grado de seguridad jurídica, el grado de seguridad ciudadana, todos tienen la solución al problema económico, al desarrollo, al empleo, la educación, la salud, incluyendo la cura de la gripe y/o el catarro.

También hay propaganda sucia basada en rumores, en la maledicencia, videos, frases y de manera especial encontramos que en nuestro país todo lo anterior es bien común entre los partidos llamados de oposición, al atacarse los unos a los otros. El único que parece salvarse de esos ataques es el candidato a Presidente por el partido actualmente en el Gobierno. Parece ser la excepción a la regla.

¿Será temor, miedo, precaución, educación, respeto o algún pacto de caballeros?
Conversando sobre este tema, alguien en un pasillo de los Juzgados de Nejapa en Managua, decía: “los candidatos de la oposición tienen una obsesión por destruirse los unos o los otros. Parece que padecen del síndrome de alienación parental”. Yo lo llamaría la enfermedad de la soberbia que es una epidemia nacional y es y siempre sera la causa de todos nuestros males.

Parece que nuestros candidatos nunca han leído la vida de Winston Churchill y cómo durante los años  cuarenta le prometía al pueblo británico, sangre, sudor y lágrimas si querían salir adelante .O las políticas implementadas por  Franklin Delano Roosevelt para sacar a los USA de los efectos de La Gran Depresión, trabajo, trabajo y más trabajo, con objetivos a mediano y largo plazo.

Para nuestros políticos no existen costos inmediatos y beneficios diferidos. Todo es ya, a corto plazo. Las reformas que realmente necesita el país en protección ambiental,  comunicaciones, servicio de energía para el usuario, a la seguridad, a las finanzas, a la salud, a la protección del usuario ante las instituciones financieras, monopolios,  políticas de desarrollo sostenido etcétera, etcétera son puntos secundarios. Se promete lo que no se puede cumplir pero que acarrea votos.

El ciudadano común y corriente se siente acosado, no sabe por quién votar, cómo decidir  y se oyen las voces de ¿para qué voy a votar? Todo es lo mismo, todo sigue igual y entran en una etapa de desesperanza, desconfianza, falta de credibilidad en los partidos políticos y los candidatos. O a lo mejor es el “Guegüense” en acción y ya decidieron por quién votar y se hacen pasar por despistados.

Como puede el pueblo decidir por quién votar?  Creo que se puede establecer un manual rápido de instrucciones para el pueblo que aguanta sol y tiene que sudar a diario  para poder dar sus tres golpes de comida  si es que el Señor y la situación se los permite. Los mas ilustrados quizás requieran manuales específicos de economía, de energía atómica o aprender a leer los informes del FUNIDES o el desarrollo de las relaciones entre los miembros de la nueva oligarquía o de revistas como The Economist, o el Harvard Business Review.

Un manual popular debe comprender al menos  las siguientes preguntas básicas: a) ¿Es el candidato una persona congruente? Recordemos que quien no vive como piensa, termina pensando como vive b) ¿Su estatus económico es congruente con el trabajo de toda su vida? c) Es claro en el establecimiento de sus objetivos, son estos realistas, ¿es posible alcanzarlos durante su gobierno? d) ¿Tiene clara la forma de instrumentalizarlos? e) ¿Presenta una forma de control y evaluación de los mismos? f) Tiene sensibilidad social, ha estado cerca de la comunidad. ¿Sabrá a cómo amaneció la libra de frijol en el Huembes? g) ¿Ha sido puntual en sus citas de campaña? Esto es muy importante, pues significa el respeto que el candidato tiene por los demás y será así el resto de sus días  h) ¿Es una persona que se ha esforzado en prepararse para representarnos dignamente tanto en el aspecto intelectual como social? i) ¿Está dispuesto a hacer de la función pública un apostolado? Mi padre decía “El funcionario público tiene que estar consciente que su destino es la mediocridad económica. La función pública no es para enriquecerse” j)  ¿No va implementar campañas, planes, programas, ni siquiera ideas, que sean de beneficio para su imagen?

A lo anterior se puede añadirle mucho más, y yo creo que los expertos en elaborar  manuales de todo tipo, después de una auscultación al público acerca de las virtudes y fortalezas requeridas  podrían elaborar uno que clarifique las ideas y los conceptos necesarios  en aras a que el pueblo al momento de votar lo haga después de haber investigado lo mejor posible los mas y los menos de cada candidato.  

Nicaragua para salir adelante necesita de gobiernos honrados, llenos de buena voluntad y para todos los nicaragüenses. No necesitamos poseedores de la verdad, estos solo daño le han causado a nuestro país. Necesitamos gobiernos ilustrados y no iluminados. Iluminación y soberbia son las causas de nuestro atraso.

Es necesario conocer y evaluar a los candidatos, oír sus ofertas, analizar quienes lo acompañan en su campaña y luego tomar la decisión de por quién votar. La democracia se construye  con el ejercicio continuo del voto y solo votando se legitiman los gobiernos. Dediquemos un poco de tiempo al estudio de quienes pretenden regir nuestros destinos, pues son ellos quienes el día de mañana establecerán las leyes que regirán nuestras vidas, nuestro comportamiento diario y el futuro de nuestros descendientes.

gareas@cablenet.com.ni