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En cualquier país funcional estos tres elementos poderosos –el estado, el mercado y la cultura- constituyen un sistema pertinente, productivo y progresivo. Un “pata de gallina” capaz de sostener, desde las expectativas materiales y espirituales de una sociedad humana, cualquier proyecto de nación por utópico que fuera. Cuándo no se da la retroalimentación entre, por ejemplo, legislación propicia más impuestos deducibles (Estado); y la captación de riqueza por la realización económica de bienes culturales (Mercado); y la producción cultural derivada para todas las disciplinas artísticas e integradas a los circuitos comerciales o turísticos de una sociedad (Cultura)…El pata de gallina cojea, la sociedad renquea y se atrofia la armonía que debe existir entre estos vitales elementos, creando una comunidad empobrecida, distrófica y violentamente absurda.

Las anteriores reflexiones han estado chisporroteando en mis mientes, ante la conversión light de La Prensa Literaria –Una universidad de bolsillo- y la guettización de El Nuevo Amanecer Cultural en sus respectivos diarios. Una imagen más atroz que se me ocurría para titular este artículo fue: La matanza de los/las ruiseñores/as. Pero no se trataba de baladitas baladíes ni aliteraciones por retruécanos, frente a tamaña estocada trapera y fijeza (la muerte) de fin de mundo. Es triste decirlo pero los viejos creadores morimos mucho con estas disoluciones y reducciones. La mayoría nacimos y crecimos con La Prensa Literaria y muchos nos alimentamos de El Nuevo Amanecer Cultural. Y de repente zas… Corte chaleco. Monsieur Guillotin. La ley fuga.

Es evidente que a lo largo de la historia para el Estado Nicaragüense la cultura nunca ha sido prioridad. Claro que durante la revolución popular sandinista fue la época cuando el Estado con el apoyo de la comunidad internacional proveyó los recursos más abundantes. Pero aún entonces no era prioritario. Prioritarios eran la defensa y la economía de guerras mientras que las expresiones artísticas culturales, unos excelentes medios de transmisión ideológica de los postulados de la RPS. Eso creo que lo vivimos buena parte de la población y los mayorcitos lo conocemos de sobra.

Durante el primer gobierno neolibero-conservador de Doña Violeta Barrios de Chamorro, el mismísimo Pablo Antonio Cuadra nos contó a un grupo de escritores, cómo él se había desilusionado cuando convencido de que ese gobierno potenciaría la creación artístico-cultural en Nicaragua, el Ing. Antonio Lacayo Oyanguren, le dejó caer en la espalda a PAC un balde de agua fría al comunicarle que la cultura no era prioridad para ellos, que primero estaba la economía y la estabilidad políticas.

Para los gobiernos posteriores del Doctor Arnoldo Alemán Lacayo e Ing. Enrique Bolaños Geyer, lo prioritario fue también la economía de ellos y la del país. Y tenían razón. Donde erraron fue en la incapacidad de concebir, consensuar y validar un proyecto de desarrollo que integre las realidades y potencialidades culturales de Nicaragua. La cultura es productiva y puede serlo aún más.

Hasta donde sabemos los diarios han embestido la cultura partiendo de la ficción de los estudios de marketing. La lógica de la ganancia del capitalismo salvaje ciega a sus dueños y los hace faltar a la responsabilidad social empresarial y cometer un pecado de lesa cultura. Están dejando sin canales de expresión a los escritores de Nicaragua. Y eso no lo logró ni la dictadura más feroz, ni el totalitarismo tropical sandinista. Lo ha logrado el todopoderoso y divino mercado capitalista.

La burguesía nuestra debe aprender de las burguesías gringas, mexicanas, chilenas, colombianas o salvadoreñas donde se dan verdaderos auspicios a la producción, distribución y consumo de los bienes culturales. A Octavio Paz en México no le faltaron nunca en sus revistas, ni en Plural, ni en Vuelta, páginas de anuncios pagados por Televisa, Mexicana de Aviación, Aurrera et al. En cambio a PAC un día lo fueron de La Prensa… ¿Si esto han hecho con un padre de nuestra cultura, qué podemos esperar los pobrecitos poetas que somos? Ojalá nuestros burgueses gentiles hombres reflexionen y no maten a los/las  ruiseñores/as. No hagamos del Estado y el Mercado para los creadores y promotores de la cultura, Escila y Caribdis: el monstruo y el vórtice.