•  |
  •  |

El lenguaje del Comandante Ortega no es fácil de entender. Una palabra tan conocida por los nicaragüenses, como lo es “cristiano”, en boca de él se vuelve confusa, pues vive incitando a actitudes y acciones divorciadas de ese concepto, como son el odio y los garrotazos. Mucho menos claro le debe resultar a la gente saber lo que él quiere decir cuando propone el socialismo para Nicaragua, máxime si se observan los diferentes matices con que este concepto se aplica en el mundo.

Su ferviente admiración por el Comandante Fidel Castro y la revolución cubana hacen pensar que su idea es tener aquí un sistema político y económico similar al de Cuba. Puede que considere, y con mucha razón, que Cuba tiene muy buenos sistemas de salud y de educación. Quizás piensa que lo correcto es que en Nicaragua, como en Cuba, nadie sea dueño de nada: ni de empresas ni de fincas, ni de casas; que debe resultar grato que los gobernantes no tengan que lidiar con la crítica y fiscalización de parte de medios de comunicación independientes; y es posible que todavía le resulte más interesante que en Nicaragua exista sólo un partido político (el de él, por supuesto), en el que el secretario general de ese partido pueda permanecer como presidente del país hasta que lo desee, y luego entregar el poder a sus familiares, amasando mientras tanto riquezas y viviendo con grandes comodidades, parecidas o superiores a las que tuvieron Batista o Somoza.

Pero lo que el Comandante Ortega debe tomar en cuenta es que la mayoría de los nicaragüenses, aparte del respeto y aprecio que guardan por los cubanos, no quieren vivir como en Cuba. Quizás sea porque notan que muchos cubanos quieren salir de la isla; o porque han oído que el sistema económico no les está funcionando como esperaban, según palabras de los mismos dirigentes cubanos; o porque temen a una limitación a las libertades individuales. Por las razones que sean, muy pocos nicaragüenses, incluso entre los miembros del Frente Sandinista, desean vivir en Cuba. Eso es lo que muestra el flujo migratorio de los nicaragüenses, que se van a vivir a los Estados Unidos, a Costa Rica, a España, pero muy pocos a Cuba o Venezuela. Con sus pies, los nicaragüenses no están votando por el sistema económico y político de Cuba. Eso es también lo que muestra la encuesta de M&R Consultores, publicada el 16 de abril del presente año, encaminada a conocer la disposición de los nicaragüenses a emigrar. De la mitad de los nicaragüenses que están en disposición de irse a vivir en el extranjero, la gran mayoría preferiría ir a los países antes señalados o a Panamá, y menos de 2 de cada 100 optarían por Cuba.

Aunque al inclinarse por el sistema político y económico cubano el Comandante Ortega estuviera pensando más en la población nicaragüense que en su beneficio personal, es la propia gente la que debe decidir si es este u otro el rumbo que quiere tomar. Y esta decisión debe basarse en una plena conciencia de los beneficios y desventajas, tanto del sistema cubano como de otros sistemas, y pueda realizar las comparaciones necesarias. Sería un crimen hacer que el pueblo camine a ciegas, quizás siguiendo migajas que le tiran, sin estar claro para donde lo quieren llevar. El pueblo tiene derecho de que le hablen claro y tomar entonces sus propias decisiones.

*Departamento de Salud Pública, UNAN-León