•  |
  •  |

Para el escritor cubano Roberto González Echeverría, la cuarta serie mundial de beisbol amateur (celebrada en la Habana, al igual que la segunda de 1939 y la tercera de 1940) fue la mejor de todas las que tuvieron lugar a lo largo de la década de los 40. Pero el 7 de diciembre de 1941, al bombardear los japoneses Pearl Harbor, los Estados Unidos se involucraron en la segunda gran guerra; con ello, surgieron limitaciones en el transporte aéreo y otras dificultades, reduciéndose el número de equipos participantes en los torneos subsiguientes.

Así Nicaragua no estuvo representada en las series de 1942 y 1943, la quinta y la sexta respectivamente, cuyo escenario sería de nuevo la capital de Cuba; pero sí en las de 1944 (la séptima) y 1945 (la octava) teniendo ambas como sede Caracas. También participó en la de Cartagena, Colombia, en 1947 (la novena). De todas ellas, la peor actuación de la selección nacional correspondió a la cuarta, hace exactamente 70 años. En este artículo, además de resumirla, aportaré alguna información novedosa y dedicaré especial atención a uno de sus participantes: el afrodescendiente Timothy Mena Hodgson (Bluefields, 3 de agosto, 1897).

Al concluir la tercera serie a finales de 1940, los delegados afiliados a la Federación Internacional de Beisbol Amateur se reunieron para elegir nuevas autoridades. El cubiche coronel Jaime Mariné consiguió la presidencia y Laureano Prado Clark, otro cubano, el cargo de tesorero-secretario. Este hecho explica que el trofeo “John Moores” fuese sustituido en la cuarta, también celebrada en La Habana del 27 de agosto al 23 de septiembre de 1941, por la “Copa Presidente Batista”. Nueve equipos participaron: Cuba, Estados Unidos, Puerto Rico, Venezuela, México, Nicaragua, Hawai, Panamá y República Dominicana.

Al final llegaron empatados Cuba y Venezuela con siete victorias y una derrota cada uno. El 23 de septiembre, en un partido extra Venezuela se impuso 4 a 1 en “La Tropical” sobre el equipo que dirigía Joaquín Diego, uno de los mánager cubanos más prestigiosos de todos los tiempos. Daniel “Chino” Canónico fue el lanzador victorioso y Julio “Jiquí” Moreno el derrotado. En este evento, el mexicano Prieto obtuvo el título de bateo con un promedio de .542, el más alto hasta entonces.

Nicaragua: en el penúltimo lugar
La selección de Nicaragua, que dirigía por tercera vez el cubano Ramón Méndez —asistido por un coach: Ramón Bonilla— acudió con su habitual combinación de poderosos bateadores y lanzadores veteranos, pero quedaría en penúltimo lugar, empatada con Estados Unidos. Sólo ganó dos partidos (uno a Puerto Richo 7 a 4, triunfo obtenido por Juan Manuel “Jaguita” Vallecillo, y el otro a El Salvador 5 a 1, ganado por Leyman Sinclair); en cambio, perdió seis.

Puerto Rico y El Salvador compartieron el sótano. La selección nacional sólo consiguió un récord: el de bases robadas, obtenido por Carlos “Pichón” Navas con 6 en 8 juegos. “Jaguita” y Robinson terminaron bateando .321 y .304 respectivamente. Stanley Cayasso impulsó cinco carreras y bateó para .265. De las seis derrotas, dos correspondieron al “Chino” Meléndez (frente a Panamá 1 a 4 y México 2 a 3), otras dos a Jonatan Robinson (frente a Cuba 0 a 7 y Venezuela 0 a 6), una a Alfredo “Chiquirín” García (frente a República Dominicana 0 a 6) y la última a Domingo “Pipe” Arana (frente a Estados Unidos 3 a 4).

Este resultado desastroso, según declaraciones del Jefe de la Delegación Nicaragüense, fue atribuido a cinco causas; pero el veterano beisbolero, y exjugador del Bóer en los años veinte, Juan Manuel Morales “Manopla”, las refutó, una a una, en el diario La Noticia (12 de octubre, 1941). Transcribo su nota:

“Perdimos en Cuba por los cinco puntos siguientes: 1º. Nos fuimos en un mal barco (Hasta ahora sabemos que el Ulúa de lujo de la flota blanca de la United Fruit Co. fuera barco de tercera). 2º. Nos hospedaron en un mal hotel (Hasta ahora sabemos que el San Luis Hotel de La Habana, donde estaban otras delegaciones, fuera malo). 3º. La ropa sucia no nos la lavaron. (Hasta ahora sabemos que con ropa sucia solo se pierde). 4º. Llegamos rendidos y nos pusieron a jugar con Panamá (México llegó el propio día que se abrían los juegos y los lectores ya saben el resto).

Y añadía “Manopla”: “Y el último gran punto, y aquí viene lo mejor…Nos ganó Fernando Vicioso [dominicano que había dirigido beisbol en Nicaragua]. ¡Qué infantil! ¡Qué ridículo! Estas son visiones del manager [Ramón] Méndez. ¡Qué grande y poderoso es Vicioso que pudo dirigir desde los palcos a los 8 equipos que se enfrentaron a Nicaragua! ¡Por Vicioso no bateamos!”. Luego respondía y aclaraba: “Todo es mentira. Hemos perdido y nadie tiene la culpa. Esta vez nosotros éramos inferiores y nada más. Ahora —recomendaba— a la depuración, y a cooperar todos con nuestro deportista general [Anastasio] Somoza, para que nuestro futuro base-ball sea dirigido tácticamente, como nuestra Academia Militar; buscar en todo el país elementos, que los hay, jóvenes, nuevos, sanos y sin vicios. Ojalá, Dios mediante, sea este revés un positivo bien para nuestro base-ball”.

Debut del “Americano” Fletes
Por primera vez defendió los colores patrios Francisco “El Americano” Fletes (5 de agosto-1920/28 de diciembre, 2008), quien participaría como short stop titular de la selección nacional en otras series mundiales: 1944, 1945, 1947, 1948, 1950, 1952 y 1953. En la de 1950 sería el máximo empujador de los nicas. Mas en la de 1941 tuvo una ofensiva muy baja de .200 (4 hits en 20 turnos, habiendo impulsado una carrera y anotado dos). Su sobrenombre se lo otorgó el locutor cubano Manolo de la Reguera en esa misma Cuarta Serie de 1941.

Timothy Mena, nuestro más activo pelotero
Otro debutante fue Timothy Mena. De 44 años, había sido tema de controversia entre los cronistas deportivos a raíz de su candidatura para integrar la selección nacional. “Hay muchas razones para creer que Mena desempeñará un buen papel en la serie mundial” opinaba Chale Pereira Ocampo. Pero su actuación no resultó como se esperaba. Tuvo un average de .273 (3 hits en 11 turnos), anotó una carrera e impulsó dos. Jugó de righ fielder, catcher y tercera base, sin errores.

No obstante, “El Abuelo”, como se le llamaba, en su segunda participación mundialista (Cartagena, Colombia, 1947) se acreditó el liderato de pitcheo ganando tres juegos sin perder ninguno. Los equipos derrotados fueron Costa Rica (6 a 5), Panamá (17 a 1) y Venezuela ( 4 a 2). Tenía entonces Timothy 50 años cumplidos. Por su actuación a esa edad y ese logro ingresaría a nuestro Salón de la Fama el 28 de marzo de 1996.

Realmente, ningún otro nica lo ha superado como jugador mas activo. Su vida beisbolera se inicia con el “Acorn”, de Bluefields, en 1929; tres años después refuerza al “Navy” en su gira al Pacífico. Vuelve a jugar con el “Acorn” y regresa a Managua para enfrentar al “Cueto Cubs”, poderoso equipo cubano. Forma parte del “Esfinge” y en 1938 se traslada a Puerto Limón, Costa Rica, para jugar con el equipo “Red”. En 1940 retorna a Nicaragua e integra al “Campos Azules”, campeón del Atlántico, que disputa con el “Chinandega”, campeón del Pacífico, el campeonato nacional de ese año, imponiéndose el último. En 1941 viene con el mismo equipo blufileño a disputar el campeonato nacional, que gana el Bóer.

De 1945 a 1946, en Costa Rica, juega con los equipos “Mc Arthur” y “Coca Cola”; y participa con la selección tica en los Juegos Centroamericano y del Caribe (Barranquilla, Colombia). En 1947 es llamado de Nicaragua y en 1948, por tercera vez, se incorpora a la Selección Nacional. Pero no gana juego. Sigue activo en nuestro beisbol hasta los 59 años. Yo lo ví en el “Estado Cocibolca”, de Granada, a mediado de 1956, desempeñando la tercera base con el “Flor de Caña”, al inicio de la liga profesional. En un tiro a primera se le desprendió la gorra y pudimos apreciar, sorprendidos, su rizado cabello color de nieve.

Timothy jugaba todas las posiciones. Pero se destacó sobre todo como lanzador. Su “bola submariana” (por debajo del brazo) lo caracterizaba. La ofensiva no se quedaba atrás y tenía otra característica: bateaba con facilidad las bolas malas. A los 60 años, retirado y triste, murió. Otros atribuyen su fallecimiento a una fecha posterior.