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¿Votaré al que puede evitar que gane el peor, aunque sea un voto a favor de un partido o candidato que no quiero y que con mi voto se sentirá reforzado y hará más difícil que emerja una alternativa mejor? ¿No votaré para que se enteren de que ninguno me gusta y si mucha gente hace lo mismo podremos esperar que en el futuro surjan opciones mejores? ¿Pero con mi abstención, no contribuyo a que ahora gane el peor de todos, lo cual seguramente aleja aún más las posibilidades futuras de que aparezca algo nuevo?...

Ninguna de las respuestas posibles nos gusta. Ni votar a unos o a otros, ni no votar” Así inicia un escrito de Jordi Borja publicado en El País el 2 de abril de 2008. Cualquier similitud con nuestra realidad es pura coincidencia.

Estamos durante el período de campaña electoral para las presidenciales en Nicaragua, y para quienes creemos que un liderazgo con ética política aún es posible, nuestra conciencia nos indica decir la verdad.

--Todo el proceso está lleno de irregularidades. Que insinúen que ayudamos a la derecha es simplemente una excusa para no enfrentar lo que es obvio.

--La “oposición” (Gadea, Alemán y compañía) no son más que personajes de ficción que dicen estar enfrentándose al orteguismo cuando en realidad están bailando el mismo son, siendo partícipes de una obra teatral ridícula.

--Los personajes al mando del FSLN están poniendo un precio muy alto por sus obras (que son sus deberes como gobierno). “El fin justifica los medios” no es disculpa para los gravísimos errores políticos y de corrupción que se quieren ocultar. Las críticas constructivas que se hacen con el fin de aportar y mejorar, son ignoradas o amordazadas porque, simplemente, no convienen a quien tiene “poder”.

--La ética y la buena voluntad de los verdaderos revolucionarios que están en las bases del FSLN se ven opacadas por los corruptos que olvidaron los principios inculcados por Carlos y por Sandino.

--Rebelarse a quienes ondean la bandera roja y negra desde arriba no es traición a la lucha histórica que representa dicha bandera, es más bien reconocer la labor de Carlos y de Sandino, y de cuantos dieron sus vidas por un país de libertad y de igualdad.

--Los programas del actual gobierno tienen un precio político, la corrupción y todos los abusos de poder limitan los alcances que podrían tener las obras con verdadero sentido social. No podemos, simplemente, asumir que es karma nacional, debemos intervenir de la manera adecuada, no con armas, pero sí con principios. Los milagros no solo dependen de la oración, también se requiere de acción.

¿Pondré mi voto protesta para que se enteren de que ninguno me gusta, y si mucha gente hace lo mismo podremos esperar que en el futuro surjan opciones mejores?

El pueblo tiene la última palabra.

*Ciudadana nicaragüense.
andina07@hotmail.com