Jorge Eduardo Arellano
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¿Quizá sabría el Presidente?
¿Sabría en realidad de lo que estaba hablando el presidente Daniel Ortega cuando el primero de marzo criticó con vehemencia la nota roja en la televisión? Quizás. Él no mostró tener una visión integral de este lastre vergonzoso de los medios de comunicación social y del periodismo nacional. Aun así, es positivo que el mandatario haya abordado este tema que ha sido motivo de polémica, estudios especializados, amplio repudio y silencio culpable de sus vulgares e inescrupulosos promotores. Pero quizá la credibilidad del mandatario haya quedado en entredicho.

El gobernante debe ser el comunicador por excelencia en su relación con los diferentes segmentos del pueblo de Nicaragua --no una masa uniforme como él predica--, pero no puede cumplir esa delicada e ingente función educadora y promocionadora de valores constructivos y actitudes ejemplarizantes, si no está bien informado, si no es objetivo, si no se desliga de su camisa de fuerza partidaria, y si no se despoja del espíritu confrontativo y autoritario que ha caracterizado su actual gestión, para abrazar de manera genuina un rol de verdadero estadista.

La nota roja es uno de los males terribles que azota a Nicaragua por su promoción de la violencia, por la violación de la vida privada de las personas, sobre todo de los pobres, por la revictimización de la gente que sufre, por el regodeo público ante el dolor humano y por alentar el irrespeto a quienes deben resguardar el orden público. Ante tan abrumador desprecio a la condición inhumana, resulta obvio que esta basura periodística debe ser repudiada y condenada.

Pero el presidente Daniel Ortega se parcializó, rechazó la nota roja televisiva, y aunque no mencionó ninguna estación de televisión en particular, su historia discursiva desde que asumió la presidencia marca una constante en contra del Canal 2. No por casualidad, un ministro con el que conversé recientemente interpretó que la crítica del mandatario fue contra este canal y no contra otros. ¿Habrá querido el gobernante de nuevo enderezar sus baterías contra este medio, esta vez utilizando como pretexto la nota roja? No lo sé, pero resulta que los mayores exponentes de la nota roja más sangrienta y escandalosa, están en otras estaciones, en los canales 10 y 8, en ese orden.

Si el Presidente va a referirse a un tema, debe estar bien informado, si no, que no hable, porque se expone a la crítica pública, y todo indica que el gobernante habló al peso de la lengua --como ya se ha evidenciado en otros casos--, no estaba bien enterado del tema, porque debía saber que algunos de los principales promotores de la nota roja están muy cerca de su persona, de su familia y de su partido, tanto, que él podría incidir para que modifiquen sus enfoques noticiosos sensacionalistas y amarillistas.¿Sabe el Presidente que la Radio Ya que maneja su familia es la iniciadora de la nota roja en los medios de comunicación en Nicaragua? ¿Sabe que ésta es la radio más escandalosa de todo el dial? En buena medida, por eso es la del primer lugar. Con semejante viga en el ojo, ¿cómo pudo criticar este grave problema y obviar su cercanía al mismo?
¿Quizá sabría el Presidente?
¿Sabe el presidente Ortega que el homólogo de Radio Ya en la televisión es el Canal 10? Y resulta que hay una sociedad entre los dueños mexicanos del Canal 10 y el Canal 4, que controla la familia Ortega-Murillo. Por el Canal 10 se transmiten las imágenes más violentas, las que chorrean más sangre, las más inhumanas, crudas y crueles de toda la televisión nacional. Y le sigue el Canal 8, que ha establecido una relación especial con la familia gobernante, no sólo retransmitiendo a Radio Ya con todo su impúdico piripipí estridente, sino también al Canal 4 con su información oficialista, sesgada y partidizada.

El Canal 8 también retransmite un programa propagandístico especial del gobierno denominado “Pueblo Presidente”, una vergonzosa viñeta denigratoria suscrita por los llamados CPC, y otros anuncios publicitarios gubernamentales, que deben suponer ingresos económicos apreciables. Aunque dice estar muy preocupado por los valores que se proyectan por los medios de comunicación social, el presidente Ortega tampoco se refirió a esta viñeta de los CPC que, aunque no es nota roja, es de lo peor de la propaganda negra y la publicidad sucia y manipuladora. ¿Qué valores pretende transmitir el gobierno con esta retorcida y escabrosa campaña nacional en radio y televisión?
En un tercer lugar en la nota roja de la televisión aparece el Canal 2, debido a que, sobre todo en el último año, y bajo el impulso de la periodista Lucía Pineda Ubau, ha tomado algunas medidas atenuantes, como la presentación de cortinas que impiden ver directamente la sangre o escenas escabrosas, o que resguardan la identidad de menores o de acusados a quienes no se les ha comprobado el delito. ¿Estaría informado al respecto el Presidente cuando hizo su crítica? Y si estaba informado, ¿por qué se expuso a aparecer con un enfoque subjetivo, parcializado y ocultador, que, en todo caso, le resta credibilidad?
¿Quizá sabría el Presidente?
Es muy posible que los asesores presidenciales en comunicación hayan menospreciado el significado negativo que tiene el vínculo del Presidente y su familia con medios de comunicación radiales y televisivos que practican cruel y descarnadamente la nota roja, el amarillismo y el sensacionalismo. Quizá no tomaron en cuenta que hay que predicar con el ejemplo, y que al abordar el tema como lo hizo, el Presidente se lanzaría a un abismo de incongruencias. Quizás, quizás, quizás...

(*) Editor de la Revista Medios y Mensajes
gocd56@hotmail.com