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“Buscan a padrasto por brutal agresión” (LP/ Hechos/24/09/2011).

En el uso de nuestro idioma, ocurre con no poca frecuencia que el hablante cambia en la palabra un sonido por otro, o se lo agrega, o lo suprime o lo altera. O bien, cambia de posición el acento tónico. Y de tanto pronunciarlo, el “cambio” pasa al escrito, y son los medios los que se encargan de difundirlo. Así se van extendiendo errores que el común de la gente considera como forma correcta.

¿Ha oído usted la palabra tragiversación para referirse a una interpretación errónea? ¿Realiza usted ejercicios en cluquillas? ¿Alguna ocasión escuchó decir bomba lagrimógena? ¿Están en su comunidad arbolizando el parque? ¿Tiene usted algún diente con carie? ¿Escuchó en algún medio radial la palabra aereopuerto? ¿Tiene usted constantes disgresiones mientras conversa? ¿Ha pronunciado su vecino alguna vez la palabra viciversa? ¿Tiene chiminea la casa de algún pariente suyo? ¿Conversa usted frecuentemente con su cónyugue? ¿Ha oído la palabra álbunes? ¿Tiene usted y su mejor amigo carácteres opuestos? ¿Padece un familiar suyo de diábetes?

Pues todas estas palabras destacadas están empleadas incorrectamente. En algunos casos, se alteran sonidos (tergiversación= ‘tragiversación’, cuclillas= ‘cluquillas’); en unos, se suprime algún sonido por desconocimiento de voces que se usan solamente en plural (caries= ‘carie’); en otros, lo contrario: se agrega el sonido por analogía, como en estos casos con aéreo (aeropuerto= ‘aereopuerto’) y con disgregar (digresión= ‘disgresión’); con frecuencia se cambia un sonido vocálico (viceversa y chimenea= ‘viciversa’ y ‘chiminea’) o un consonántico (cónyuge y álbumes = ‘cónyugue’ y ‘álbunes’) y hasta se cambia el lugar del acento (caracteres y diabetes= ‘carácteres’ y ‘diábetes’). Veamos la opinión de un político: “En la lista vuelven aparecer hasta familiares cercanos y cónyugues… (BdeN/01/12/2003). Ahora, la de un psiquiatra: “Las enfermedades psicosomáticas se dispararon a niveles insospechados: hipertensión, gastritis, diábetes, migrañas, artritis, etc.” (BdeN/ 22/08/2003)

Uso de algunas formas conjugadas
Algunas personas, sobre todo en la conjugación de los verbos, incurren en vulgarismos e incorrecciones que necesariamente deben evitar. Por ejemplo:

‘apreto’ (por aprieto): “Me apreta el zapato”, se oye decir. También: ‘engroso’ (por engrueso), ‘trastroco’ (por trastrueco), ‘colo’ (por cuelo), ‘remedeo’ (por remedio), ‘herro’ (por hierro), ‘renovo’ (por renuevo), ‘cozo’ (por cuezo), ‘desmembro’ (por desmiembro), ‘emparento’ (por empariento), ‘neva’ (por nieva), ‘herve’ (por hierve), ‘desplega’ (por despliega), ‘degollo’ (por degüello), ‘cambeo’ (por cambio), ‘negoceo’ (por negocio), ‘forzan’ (por fuerzan). De los casos citados, los más comunes son: “Con tan poco dinero nada remedeo”; “Cozo frijoles todos los día”; “Hervo el agua primero y después le echo las verduras”; “Yo siempre negoceo antes de hacer el trato”.

Se dice Ayer viniste, no ‘veniste’; y anteayer vinimos, no ‘venimos’. Se dice El año pasado reprodujimos, no ‘reproducimos’. Se dice Lo que nosotros queramos, no ‘querramos’; siempre te querré, no ‘querreré’. Veamos una muestra: “La familia gira, querramos o no, alrededor de la hembra madre y a veces de la hembra hermana, de la hembra abuela, de la hembra tía”. /END/08/10/2007. Se dice ‘somos’ o ‘estamos’ y no *habemos, propio del habla popular. La única forma admisible de habemos en la lengua culta es el caso de la locución coloquial habérselas con alguien o algo. Leamos lo que dice un político: “Aún habemos personas dispuestas a todo por la libertad”. (LP/14//06/2010).

Palabras agudas como graves y viceversa
Las palabras hostil (contrario o enemigo), sutil (delgado o tenue, agudo o perspicaz) y cariz (aspecto que presenta un asunto) son agudas y no deben, por tanto, pronunciarse como graves (‘hóstil’, ‘sútil’, ‘cáriz’). Táctil (relativo al tacto) y mitin (reunión pública de carácter político) es el caso contrario: son palabras graves y no deben pronunciarse como agudas (‘tactil’, ‘mitín’).

Palabras graves como esdrújulas
Las palabras centigramo (centésima parte de un gramo) y mendigo (persona que vive habitualmente pidiendo limosna) son graves y no deben pronunciarse como esdrújulas (‘centígramo’ y ‘méndigo’, esta última por influencia de las películas mexicanas). Con el uso de algunas formas conjugadas ocurre lo mismo: ‘háyamos’ (por hayamos), ‘váyamos’ (por vayamos), ‘alíneo’ (por alineo), ‘séamos’ (por seamos).

Palabras esdrújulas como agudas y viceversa
Las palabras hábitat (lugar adecuado para que viva un animal o un vegetal) e ínterin (intermedio o intervalo) no deben emplearse como agudas (‘habitat’ e ‘interín’).

Palabras esdrújulas como sobresdrújulas
Otras veces, se pronuncia una palabra como sobresdrújula, cuando en realidad es esdrújula. Es el caso de régimen (conjunto de normas que reglamentan una cosa o actividad) y espécimen (modelo o ejemplar) que, aunque siguen siendo esdrújulas al pluralizarlas, desplazan su acento a la siguiente sílaba: regímenes y especímenes, respectivamente (no ‘régimenes’ ni ‘espécimenes’). Cardumen (banco de peces) es el otro caso de palabras que desplazan su acento a la siguiente sílaba: cardúmenes.

Tendencia a la diptongación
La tendencia a la diptongación, característico del habla coloquial del nicaragüense, lleva a los hablantes en la comunicación formal (reuniones, exposiciones en público, conferencias, etc.) a pronunciar descuidadamente palabras en las que hay reunión de vocales abiertas; por ejemplo: ‘rialidad’ (por realidad), ‘linia’ (por línea), ‘viamos’ (por veamos), ‘almuada’ (por almohada), ‘pior’ (por peor), ‘Tiodoro’ (por Teodoro), etc.

Matricida y parricida
El término matricida (del lat. mater, madre y cida, matar) significa ‘el que mata a su madre’. Por analogía con esta palabra, se oye decir ‘patricida’ y ‘patricidio’, para referirse al asesinato cometido contra su propio padre. Estas voces (del lat. pater, padre y cida, matar) son formas anticuadas. Debe decirse ahora parricida y parricidio, términos muy amplios empleados para referirse al asesinato cometido contra un pariente próximo, especialmente el padre o la madre. En cuanto a fratricida y fratricidio (del lat. frater, hermano), algunos pronuncian erróneamente ‘fraticida’, por analogía con insecticida.

“Padrastro”, nos dice el Diccionario de uso del español de María Moliner, es el ‘marido de la madre, con respecto a los hijos de ésta tenidos de otra unión’. No son correctas, explica el Diccionario panhispánico de dudas, las formas *padastro y *padrasto. A los correctores de prueba de nuestros diarios de circulación nacional se les ha escapado el detalle: “Madre presa y el padrasto, ¿qué?”(END/ 27/01/1999). “Su padrasto estaba esperando la ruta en la esquina para dirigirse a su trabajo”(LP/08/01/2004).

“El pensamiento toma su forma en las palabras como el agua en la vasija”, nos dice don Ramón del Valle Inclán. Corrijamos una palabra antes de que exprese una idea errónea, antes de que se arraigue en el uso, antes de que se convierta en una mancha difícil de borrar.

rmatuslazo@cablenet.com.ni