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Deseo expresar, como experiencia útil, cuáles fueron nuestras relaciones con Cuba  después de la victoria revolucionaria del FSLN, cuando fuimos oposición a los gobiernos de derecha y, ahora, que estamos, de nuevo en el poder.

La solidaridad siempre fue total, sin condiciones, sin espera de reciprocidad.  No hubo solicitud que se quedara sin respuesta. En nuestro primer gobierno siempre estábamos  demandando petróleo a los países amigos.  Nuestros requerimientos no siempre satisfechos contaron con la ayuda de Cuba, que sacrificaba parte de los envíos hechos por la URSS y nos los mandaba de forma gratuita.  Miles de jóvenes, de los lugares más remotos del país, han estudiado medicina en universidades cubanas y otros tantos en diferentes disciplinas universitarias, así como muchísimos –igual que en otros países de América Latina- han sido beneficiados con “La Operación Milagro”.

Miles de nicaragüenses fueron atendidos en centros de salud cubanos y la asesoría fue abundante y profundamente respetuosa.  Nos asesoraron en salud, educación, policía, ejército.   Nuestra policía y nuestros soldados aprendieron no solo técnicas sino también la incalculable importancia de la honestidad.  La primera jornada muy exitosa de alfabetización, en la cual participaron decenas de miles de jóvenes, contó con la asesoría cubana y la reciente que eliminó  casi por completo este imperdonable atraso, - y en este caso de verdad-  también fue apoyada por la patria de Martí y Fidel.

Nicaragua es uno de los países más seguros del mundo porque tiene una policía pulcra que es la razón principal de su eficiencia.    La asesoría  cubana –además de las predicas nuestras-  contribuyó a esa eficiencia.

Jamás ningún país ha sido tan generoso como Cuba, aún en los momentos de insuficiencia extrema, en los instantes más feroces del bloqueo, después de que se desplomó la Unión Soviética y se incrementó la escasez, no dejó de ser mano extendida, abundante donadora de sangre, medicinas, médicos y maestros.  Más que ningún otro país, incluyendo aquellos con mayores recursos, excepto Venezuela.

Fidel nos aconsejaba con suma delicadeza y, desafortunadamente, en la mayoría de los casos sus consejos no fueron atendidos.  Por ejemplo: nos aconsejó no practicar el servicio militar obligatorio y como este se mantuvo, se cree fue una de las razones de nuestra derrota electoral.  Fidel, y los cubanos,  jamás nos reprocharon por hacer caso omiso de sus indicaciones.

Siempre se nos trató no solo con respeto sino también con expresiones de cariño y admiración.   El pueblo de Nicaragua, el FSLN y nuestro gobierno están agradecidos, para siempre, con Cuba y su revolución.