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Noviembre 1989, un tsunami político estaba ocurriendo en Alemania, el muro de Berlín estaba cayendo, la gente se aglomeraba en los diferentes puntos de chequeo: Charlie, Trasse, Bernherm Strasse, etc., nadie terminaba de creerlo, menos de explicárselo.

Todo inició con la declaración del Jefe del Partido Comunista de Berlín, Gunter   Schabowski, dando lectura a un comunicado expresando la accesibilidad del pase.
Helmut Kohl interrumpe un viaje programado a Polonia y en un discurso habla de que “Alemania Oeste y Este son y seguirán siendo una sola nación” y hace las diligencias necesarias para entrevistarse con Egon Krenz, el hombre fuerte de la República Democrática Alemana, RDA.

Europa en vilo, USA nervioso; no querían despertar expectativas exageradas ni alarmar  a los soviéticos con pronunciamientos que pudiesen ser interpretados como provocadores.

El futuro político del Este entre la integración con mayor o menor velocidad, se da en  un ambiente lleno de esperanzas que no disimulaba ciertos temores. Egon Barh estratega de Ostpolitck del Partido Social Demócrata (SPD), capta esta situación de ambigüedad e incertidumbre cuando dice: “estamos siendo testigos de la historia en su busca que hacer y no hay seguros contra la historia”.

Desde su génesis el muro debe su existencia a la guerra de Hitler, a la confrontación de  las superpotencias  y a la instauración en su territorio del comunismo, desde el 13 de  agosto 1961 en que se da la cerca de alambres de púas y la posterior construcción del  muro, meses después, de su derribamiento en noviembre 1989.

El Muro fue símbolo no sólo de la división física de las dos Alemanias, sino también de  dos visiones del mundo encontradas entre sí, de dos sistemas  políticos y económicos,  dos bloques de defensa militar: la NATO (Organización del Tratado del Atlántico  Norte, OTAN) y el pacto de Varsovia, incluso de dos grupos de naciones en colectivo:  la Unión Europea y Comecon.

¿Cómo fue posible esto? Hay múltiples razones, pero considero tres principales.

A – En el contexto macropolítico
Esto se da a la sombra del Glassnot, la Perestroika y el liderazgo del presidente ruso  Mijail Gorvachov, que en su momento baja las tensiones del mundo, cuando declara su  satisfacción por el hecho del derribamiento del muro, y declara que la Unión Soviética  está lista a convivir un régimen incluso no comunista. Claro, a su vez el Glassnot  y la   Perestroika recogen los antecedentes de rebelión de los pueblos del Este: Berlín 1953;  Budapest 1956; Praga 1968, Varsovia con Solidaridad en la década de los 80 sin desestimar en este último caso la influencia que tuvo el Papa Juan Pablo II.

B- El contexto interno
En donde tienen especial importancia la Ospolitck o política hacia el Este que inicia hacia 1969 con el canciller Billy Brandt, cuyo verdadero nombre era Herbert Ernest Karl Frahm que abandona la denominada doctrina Hallstein y se enfoca en el reconocimiento del  status quo con miras a fortalecer sus relaciones con los países del Este.

Como producto de este acercamiento pudo negociar con varios países (Hungría y Checoslovaquia) el pase de gente de Alemania del Este a estos países y luego a Alemania del Oeste. Es así como ese año del derribamiento del muro (1989) más de 200,000 alemanes del Este vivían en el Oeste.

Es interesante observar la consistencia de la política exterior alemana que comenzó un  socialdemócrata (Brandt) lo culmina exitosamente un social cristiano Kohl.

C- El pragmatismo de las ideas.
Sus diferentes fuerzas políticas han tenido la visión de responder a la realidad más que  encajar la realidad dentro de su visión política.

Así, los Social Demócrata vieron que el capitalismo ofrecía espacios a las reivindicaciones obreras, que el dilema propuesto por la lucha de clases era inexacto, y  que la democracia del sufragio universal era la verdadera arma del proletariado.

Los socialcristianos con su visión de la iglesia conjugaron proposiciones morales con su  sensibilidad social en sus políticas públicas expresadas fundamentalmente en sus conceptos de su economía de mercado.

Los liberales en actual ascenso no eliminan al individuo como eje de sus postulados políticos sino que lo complementan con los aspectos sociales del Estado, con las aspiraciones y necesidades de la sociedad.

Esta flexibilidad basada en el respeto institucional le brinda al pueblo alemán las herramientas para asimilar y poder integrar a sus hermanos del Este.

Esta integración es tal que a menos de 20 años de derribado el muro, la canciller actual  de Alemania Ángela Merkel proviene precisamente del lugar donde el muro de la división fue derribado, despejándose así el camino hacia la democracia que hoy viven sus ciudadanos en una sola Alemania.