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Sin duda alguna que el problema del Oriente Medio en el que se ve involucrado Israel y todos los países árabes contra aquel es un problema en el que también deberían analizarse los regímenes internos de cada uno. Cómo es posible que un pequeño país de 22.145 kilómetros cuadrados (más pequeño que El Caribe nicaragüense) con apenas 7.588.400 millones de habitantes tenga en jaque al conjunto de países islámicos de la Península Arábiga cuyos territorios en conjunto suman 3.533.007 Km2 y 102.320.446 millones de habitantes. Y no es simplemente porque recibirían a profusión la ayuda norteamericana, la ayuda imperialista. Este criterio es demasiado simplista Si cualquier país de Hispanoamérica, particularmente de Centroamérica, tuviese el régimen interno de Israel, sería un motivo para que los EU lo declarara “comunista” e hiciera todo lo posible para hacerle la vida imposible buscando derrocarlo. Baste el recién ejemplo de Nicaragua.

Comparemos Israel con Arabia Saudita.
Arabia Saudita o Arabia Saudí es un país islámico de la península Arábiga. Limita con Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Su origen etimológico está compuesto por la casa de Saud (la más poderosa tras la unificación de 1932) y la palabra arabia que hace referencia a la herencia árabe del reino. El pequeño Liechtenstein y Arabia Saudita son los dos únicos países en el mundo cuyo nombre está asociado con el de la familia regente.

El país es una monarquía absolutista y teocrática que todavía se mantiene con un sistema feudal en el que la dinastía de los Al-Saud gobierna concentrando toda la autoridad. El Corán es la Constitución del país que regirá como la Ley Islámica o Sharia ¿Qué diríamos si en Nicaragua la Biblia fuera nuestra Constitución? Allá al que protesta le cortan la lengua. Por información dada por Adolfo Calero contribuyeron con US$ 500.000 dados a la contra en Nicaragua y provenientes de un régimen archi, pan, trans, ultra, meta reaccionario. Dice mucho de lo que fue la contra. No existen partidos políticos, ni tampoco elecciones, excepto las primeras elecciones municipales realizadas en 2005. El rey es el mandatario absoluto, y su poder, al menos teóricamente, está limitado por los preceptos de la Ley Islámica y otras tradiciones saudíes. También debe mantener un consenso con otros miembros de la Familia Real, con los líderes religiosos (ulema) y con otros importantes miembros de la sociedad. La ideología del estado es el salafismo (la pureza de la doctrina de los sometidos a Alá tal como elaborada por los predecesores o primeras generaciones), la cual promueve la construcción de mezquitas y madrasas (escuelas donde se enseña el Corán en todo el mundo) Los principales miembros de la Familia Real son los encargados de elegir al rey, que siempre será un miembro de esta familia, y con la subsecuente aprobación de los líderes religiosos del país.

En 1938 se descubrió el petróleo. Hoy en día Arabia Saudí tiene una economía basada en el petróleo y el gobierno mantiene un fuerte control sobre las principales actividades económicas del país. Las reservas de petróleo en el 2003 alcanzaban 260 mil millones de barriles, es decir el 24% de las reservas probadas en el mundo. Es el primer exportador de petróleo y el líder en el cártel de la OPEP. El sector petrolero representa el 75% de los ingresos presupuestados por el país, el 40% de su PNB y el 90% de sus ingresos por exportaciones.

Las mujeres deben taparse la cara para poder ver a un hombre que no sea su marido, hermano o hijo, cubriéndose con el “niqab” (pieza de tela que cubre la cabeza y deja sólo una rejilla de tela para ver), aunque lo obligatorio es el uso del “hijab”(obligatoriedad de cubrir la mayor parte del cuerpo. En sentido restringido se le llama velo islámico) No pueden salir solas de casa sin autorización. Por obligación religiosa, aunque la mujer trabaje o tenga ingresos en general, los hombres deben hacerse cargo de los gastos de sus esposas.

La vida en Arabia Saudí sigue las costumbres islámicas más estrictas. El alcohol y el cerdo son ilegales. También los teatros y los cines. A las mujeres no se les está permitido conducir, y si viajan en transportes públicos deben ir acompañadas de su marido o algún hombre de la familia. Los sabios prescriben ”haz de tu mujer todo lo que quieras menos un cadáver”.

El acceso a las ciudades de La Meca y Medina está terminantemente prohibido a los no- musulmanes. En el perímetro y en las vías de acceso a estas ciudades se encuentran controles policiales para verificar el cumplimiento de estas normas.

La práctica del cristianismo, la presencia de iglesias y la tenencia de materiales religiosos cristianos está prohibida. No está permitido ni siquiera el culto privado cristiano o judío, habiéndose dado varios casos de expulsión del país de cristianos por rezar en la intimidad del hogar. Por estas prohibiciones se considera que Arabia Saudita es el país del mundo más restrictivo hacia el derecho a la libertad religiosa. Este asunto es más grave por el hecho de que hay importantes minorías cristianas en el país, normalmente trabajadores inmigrantes. Ni a los cristianos ni tampoco a los judíos les está permitido entrar en las ciudades de la Meca y Medina.

En el país existe una institución llamada “Mutawa” o policía religiosa, también conocida como Policía para la Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio. Tiene 3.500 oficiales y millares de voluntarios, cuyo trabajo consiste en hacer cumplir la ley islámica. Tienen el poder de arrestar a cualquier hombre y mujer que se encuentren reunidos públicamente sin que sean familia y también de prohibir e incautar productos, como podrían ser juegos, CD de música occidental, películas y otros productos que no se consideren compatibles con las leyes de la sharia.