• |
  • |

Durante mucho tiempo, los medios de comunicación de las grandes potencias capitalistas, incluyendo sus inmensas cadenas de televisión han enfocado el problema libio de una manera sesgada, manipulada y mentirosa. En su inmensa mayoría, estos medios están asociados con las grandes transnacionales petroleras que, actualmente, se están repartiendo como aves de rapiña, las riquezas naturales de Libia, sobre una montaña de cadáveres, ríos de sangre, muerte, dolor y destrucción.

Se han cuidado mal intencionadamente de señalar la irresponsabilidad peligrosa en la que ha caído la institución creada para preservar la paz mundial, la ONU, la cual, desde el comienzo del conflicto legitimó a las fuerzas irregulares y mercenarias que se alzaron instigadas por las potencias europeas aglutinadas en la OTAN, contra un país y gobierno libremente constituido, perteneciente a dicha organización mundial surgida tras la Segunda Guerra Mundial.

La ONU se dio cuenta de todos los preparativos bélicos que se llevaron a efecto para crear el andamiaje que permitiera a las potencias con sus destructores y bombarderos atacar con sus cohetes de largo alcance implementando al mismo tiempo el bloqueo marítimo.

La crisis mundial del sistema capitalista está creando situaciones peligrosas de impredecibles consecuencias para la humanidad. Las contradicciones entre los bloques del poder imperial por el reparto del mundo están desatando guerras terribles y devastadoras que atentan contra civilizaciones, culturas, contra la especie humana y, por ende, contra el mismo planeta. Las potencias capitalistas aglutinadas en la OTAN, USA, Rusia y China que manejan el consejo de seguridad de la ONU, han hecho de este organismo, que surgió para promover y preservar la paz mundial, la solución de conflictos por medios pacíficos, un instrumento de intervención militar, de guerra y aniquilamiento contra aquellos países que ellos consideran necesarios exterminar sin importar el tiempo, lugar, raza, cultura y civilización.

Durante la masacre al pueblo libio los gobernantes y sus ideólogos imperialistas han inventado nuevos argumentos para perpetrar sus fechorías. De la amenaza terrorista han pasado a la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento de la democracia con los valores occidentales y cristianos quitando presidentes títeres que ellos mismos crearon e impusieron a sangre y fuego a sus propios pueblos como Mubarak en Egipto.

La guerra intervencionista e inmoral contra el pueblo libio ha presentado a gran escala el cinismo y la doble moral de las potencias capitalistas ya que para defender al pueblo del dictador Gadaffi, hay que bombardear, asesinar y mutilar al pueblo que dicen defender.

La defensa de los derechos humanos a través de la más vil de las violaciones de estos lo cual resulta inverosímil.

Esta guerra intervencionista ha dejado como lección que el sistema de naciones unidas y el orden jurídico internacional son instrumentos para defender la agonía y los estertores del sistema que se debate cada vez más en una profunda crisis que amenaza su propia existencia, por lo cual se vuelve más peligroso. El papel actual de muchos países que integran la ONU es lamentable ya que se han precipitado al reconocer y otorgar el asiento de Libia al CNT, organismo político de la intervención capitalista injusta, ilegal e inmoral.

Esta acción constituye un hecho de repercusiones y consecuencias negativas y peligrosas para la existencia de la humanidad. Refleja el agotamiento del sistema de naciones unidas al constituirse de manera más descarada en marioneta de los capitalistas imperialistas que dominan el consejo de seguridad, incluyendo a Rusia y China. La aplanadora hizo caso omiso a las propuestas sensatas, maduras y serenas de algunos países de la Unión Africana y de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).

Las iniciativas del ALBA no deben quedarse ahí. Debe continuar haciendo esfuerzos respecto a la concienciación de los pueblos para el cambio de organización, estructura y composición de la ONU.

Prácticamente la organización mundial es presa, rehén de las potencias que representan a la tiranía imperial. Impulsar un referéndum mundial para que en el año 2015, en el 70 aniversario de la ONU, que coincide también con el cumplimiento de los objetivos del milenio, el mundo transforme ese instrumento, hoy en manos de los capitalistas, en una institución que vele, promueva y fortalezca la paz y el desarrollo económico social mundial. Es decir que contribuya a romper de una vez por todas el injusto orden económico internacional existente e lo largo de su trayectoria como la mayor expresión organizativa de las naciones.

carlosmcorea@yahoo.es