Jorge Eduardo Arellano
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El status quo político en nuestro país lo conforman los dos partidos, PLC y FSLN, que sostienen entre sí el famoso Pacto en el poder que nos tiene políticamente retardados.

No hay duda de que sigue vigente el Pacto Alemán-Ortega en el gobierno. Un régimen donde la “institucionalidad” la componen los cabecillas de los dos partidos FSLN-PLC en riña continua contra nuestra Constitución Política y contra el bienestar del pueblo de Nicaragua. El propietario de los sellos, representante legal y mandamás del PLC ha sido y continua, siendo Alemán quien controla a su antojo a magistrados y diputados liberales en servicio al Pacto con Ortega.

Si en verdad queremos cambiar nuestro destino como nación, entonces estas elecciones municipales deben ser un referéndum entre una nueva alternativa política versus el status quo del pacto en el poder integrado por el FSLN-PLC.

La plutocracia y algunos círculos del llamado “cuarto poder”, en complicidad con políticos amorales, tratan de ocultar y desviar la atención de la población sobre el verdadero referéndum. Sus intereses mezquinos los llevan a “tragar-sapos”, dicho por ellos mismos, y a apoyar un falso referéndum que fortalece la Casilla-1 del Pacto. Otro vil engaño al pueblo haciéndolo creer que “desde adentro” de las entrañas del Pacto vencerán al Pacto. Nada más lejos de la verdad. Le dan atole con el dedo a los tontos, especialmente si nos percatamos de que al supuesto “gladiador” ya se lo tragó el dragón.

El ardid anterior sólo impide una vez más que podamos salir de la maraña-política que todos soñamos cambiar. Ni con el uno ni con el otro del Pacto, ambos son iguales y nos llevan a lo mismo, ambos son corruptos e incompetentes, ambos mienten y engañan. Queremos algo nuevo que sea limpio y decente.

Asombra ver a tanta gente drogada políticamente que se deja embaucar por la treta de “división del voto” para equivocarse apoyando lo que ambicionan combatir. Ese falso-argumento es un chantaje político de quienes se cimientan en las opciones amañadas del Pacto. Quienes verdaderamente dividen son los que traicionaron y abandonaron la Unidad de las Fuerzas Democráticas contra el Pacto para aliarse en la mismísima Casilla-1 del Pacto.

Insanos quienes se alían a la corrupción para elegir “la opción menos corrupta” cuando deberían elegir únicamente la opción más limpia y decente. Jamás saldremos del atolladero político mientras reiteradamente recurramos como adictos a las mismas opciones fracasadas. Estamos como estamos porque somos como somos, dice el argot popular.

¡Recapacitemos! Elijamos una candidatura nueva, gallarda y “sin-cola”, que desafíe al status quo del pacto en el poder. Una fórmula que rompa con ese perverso pasado que no deja de ser presente y que cierne incesantemente como una maldición eterna sobre nuestro futuro.

Utilicemos nuestra inteligencia y escojamos la mejor opción y no “la menos mala”. En las próximas elecciones, votemos por lo nuevo, lo limpio y lo digno. Digamos no a las casillas del Pacto. Solo así haremos un verdadero referéndum por Nicaragua.