Jorge Eduardo Arellano
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Profética letra la que escribió mi amigo Luis Enrique Mejía con su famosa canción revolucionaria de los ochenta. Muchos de nosotros bailamos al ritmo alegre de esa tonada, ése fue un gran sueño que después de tantos esfuerzos y por las circunstancias de la guerra o la falta de interés gubernamental en toda la historia de Nicaragua es que el gigante no se había despertado.

Estoy seguro de que muchos de nosotros no habíamos escuchado con atención la frase: ¡Un gigante que despierta en la Costa, un gigante que ya a nada le teme!, no le temió al gobierno sandinista a pesar de la famosa navidad roja, no pudimos doblegarlo ni con todos los batallones ligeros cazadores en el Atlántico Norte, ni pudimos doblegarlo nosotros con la infantería de marina en el Atlántico Sur, hoy, muchos años después nos damos cuenta de lo ilógico de esa guerra que desarrollamos contra nuestros hermanos costeños.

El gigante tenía muchas formas de despertarse, éstas iban desde su propia iniciativa para tomar un camino de desarrollo y bonanza, y a través de sus propios recursos; y se distribuyera esa riqueza que desde hace siglos claman, otra forma era que fuera jincado con una vara en las costillas y se le molestara tanto creyendo que el ser costeño es sinónimo de tontos y atrasados mentales, que es gente que no reacciona por que son todos haraganes y no son capaces ni de protestar, ésta ha sido lamentablemente la percepción errónea que han tenido los gobiernos y la clase política que dirige los destinos desde el Pacífico sabelotodo.

Pero lo más lamentable es que sean los propios pseudos dirigentes costeños quienes les hagan creer esas falsedades a su propio pueblo, el liderazgo indígena se ha convertido en un negocio lucrativo y sinvergüenza, quienes dicen llamarse dignos representantes son los que más tiempo han vivido como parásitos políticos de las causas de generaciones y que han sido incapaces de resolverlas, dicen encabezar protestas y al final terminan vendiéndose al mejor postor, aunque éste sea el que más daño les ha causado a sus supuestos representados, en esas ansias desmedidas de protagonismos inventan alianzas en las cuales son ellos mismos los que terminan siendo beneficiados con algún Ministerio gubernamental o una eterna diputación en la Asamblea Nacional en representación de la Costa Caribe, de la cual han vivido a costillas de esta población durante décadas.

Entonces, frente a esta situación le corresponde despertarse al gigante por su propia iniciativa, decir basta a todos estos descarados y falsos representantes, demostrase a sí mismos que la población costeña cuenta con verdaderos líderes y representantes honestos de esta noble población multiétnica, demostrar también a los gobernantes que es falso el siquiera pensar que se dejarán engañar con triquiñuelas jurídicas y que utilizando a toda una pandilla de Magistrados pretendan con argumentos inexistentes suspender el legítimo y sagrado derecho constitucional de elegir y ser electos.

Debemos ayudar a nuestros hermanos, es un gigante que despierta en la Costa, un gigante que ya a nada le teme, deben resonar esos tambores caribeños llamando a su población a manifestarse de forma pacífica y cívica, no es con la violencia que se resuelven esos casos, en el mundo entero se ha demostrado que un pueblo unido jamás será vencido, ya es tiempo de darle a estos gobernantes un poco de su propia medicina, todas las enseñanzas de luchas contra la dictadura deben aplicarse en este nuevo contexto dentro del marco del respeto a las ideas y sin agredir a nadie por pensar distinto.

A veces los argumentos pueden ser buenos para suspender o posponer una elección democrática, pero otra cosa es pretender hacerlo desde un marco jurídico que no les otorga potestades a estos individuos investidos para hacer un trabajo que teóricamente es noble pero que en la práctica los han convertido en el más vergonzoso instrumento partidario con tal de mantener el jugoso hueso que han estado acostumbrados a succionar.

Estoy seguro de que han tenido el sumo cuidado de planificar de una forma maquiavélica esta ilegal maniobra, van planificando poco a poco el escenario de sus triste acto, primero utilizan al ejecutivo y sus medios de comunicación serviles para ir creando el colchón en donde caerá semejante mole de antijuricidad, luego al calentar a la opinión pública salen los abanderados de la sabiduría diciendo que no se ha dicho la última palabra, y con una cara obesa de descaro unos días después reiteran lo que todo el mundo sospechaba, hacer caso letra por letra a las órdenes de su jefe supremo que desde el Poder Ejecutivo los maneja como marionetas, haciendo uso del poder de tenerlos a todos de los….por tal motivo ninguno es capaz de decir esta boca es mía, no tienen el valor de levantar la voz porque le sacan las toneladas de trapos sucios que han venido dejando tirado tras una vida de corrupción y oportunismo.

Las víctimas hoy son nuestros hermanos costeños, ellos suponían que este pueblo era capaz de soportar cualquier locura y que nadie iba a protestar, pero la verdad es que se equivocaron, han despertado al gigante y ahora no saben qué hacer para calmarlo, les aseguro que esta maniobra no se les hubiese ocurrido hacerla en León o Masaya, saben que en unos días estos municipios estarían en pie de guerra cívica y popular, pero claro, tenían que empajarse con la Costa Caribe, han querido tapar toda su incompetencia en el manejo de gestión frente a los desastres con un argumento sacado de la manga de la camisa, como un pésimo mago de circo barato, el gigante debe por fin despertar en la Costa, deben ser un ejemplo para las supuestas mayorías opositoras del Pacífico, éstas que están como adormecidas y con terror de manifestarse en las calles por las incompetencias de sus supuestos líderes, tan incoherentes que la gente ya no sabe ni con qué partido van a las elecciones, ni qué ideología profesan, ni mucho menos si mañana cambiarán el discurso que hoy están manifestando, la gente no sale por la sencilla razón de que no creen en nadie.

Creo que es tiempo de corregir, si la Corte Suprema de Justicia tuvo una vez el valor de reconocer una aberración jurídica como verdadera, pues con mucha más razón que éstos, no sé como llamarlos; tengan por una vez la inteligencia de echar atrás una maquinaria, una caja de Pandora que altera los nervios del gigante costeño y que este gobierno no fue capaz de ayudar en los ochenta y ahora mucho menos cuando los únicos intereses son el enriquecimiento de su familia y el de sus más cercanos mercenarios políticos extranjeros que mandan más que los propios comandantes, y tanto que hablan de antiimperialismo cuando es un triste yanqui quien les dice qué hacer cada vez que respira este pobre gobierno.