Jorge Eduardo Arellano
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Hoy pretendo concluir --dijo el de Masatepe-- mi plática de la semana pasada, nutridas ambas por las reflexiones que Fidel Castro está dando a conocer. Cinco fueron las que publicó sobre “El Candidato Republicano”, en las que yo he basado mis observaciones y disgregaciones. Sin embargo, con especial admiración debo señalar que en todas ellas hay un elemento aunador y omnipresente, y que el mismo Fidel deliberadamente menciona constantemente: ¡LA ÉTICA!
Recuerden cómo al rebatir la calumnia de McCain sobre la inventada capacidad de Cuba de producir armas biológicas, demoledoramente le respondió: “Nadie que se estime a sí mismo comete tan grave falta de ética.” Y es que sea McCain o quien sea, definitivamente que nadie que se estime a sí mismo sea de derecha o de izquierda, puede faltar a la ética. Cuando rebate, punto por punto, las afirmaciones del mismo McCain de que fue torturado por cubanos en Vietnam, pues este hijo de su papá --militar de grandes responsabilidades y maléficas influencias en su tiempo-- fue derribado y hecho prisionero en 1967 a la edad de 31 años, Fidel inicia su argumentación de la siguiente manera: “No me corresponde hablar de la historia de un candidato a la presidencia de Estados Unidos. Jamás lo hice. Tal vez no lo habría hecho nunca. ¿Por qué esta vez? McCain afirmó que algunos compañeros suyos fueron torturados por agentes cubanos en Vietnam. Sus apologistas y expertos en publicidad suelen enfatizar que el propio McCain sufrió tales torturas por parte de los cubanos. Espero que los ciudadanos de los Estados Unidos comprendan que me veaobligado al análisis detallado de este candidato republicano y le replique. Lo haré a partir de consideraciones éticas.” E insiste: “Su acusación contra los revolucionarios internacionalistas cubanos, utilizando el sobrenombre Fidel para identificar uno de ellos capaz de torturar a un prisionero hasta la muerte, carece de la más mínima ética. Me permito recordarle, señor McCain: Los mandamientos de la religión que usted practica prohíben la mentira. Los años de prisión y las heridas que recibió como consecuencia de sus ataques a Hanoi no lo excusan del deber moral de la verdad… No me referiré en detalle a la larga lista de cientos de intentos de asesinato contra mi persona. No se trata de inventos. Es lo declarado en documentos oficiales divulgados por el gobierno de Estados Unidos. ¿Qué ética subyace en tales hechos defendidos por usted con vehemencia como cuestión de principios?”

Las citas de Fidel del concepto de ética son más que abundantes: Es un arma con la que no cuenta el mentiroso. Queda así planteada, si no se quiere aceptar que demostrada la devoción de Fidel por la ética. Por ello, lo que me interesa a partir de este momento es la ética como una cuestión de principios para cualquier auténtico revolucionario, partiendo de que un revolucionario de la trayectoria de Fidel Castro en sus escritos más recientes está proclamando su vigencia. Siempre creí que la ética era algo consustancial con el ser de izquierda. Es más, llegué a creer que los de derecha no tenían ética, sino tan sólo una doble moral para consolar a los desposeídos, a la vez que amasando fortunas consolidar sus propios capitales o sencillamente El Capital. Pero desde que en un sector de nuestra izquierda en el poder he comprobado similares intereses económicos que los de esa derecha, pienso que, como ocurre con la izquierda verdadera, debe de existir otra derecha civilizada que esté realmente en contradicción con el capitalismo salvaje, que es al fin y al cabo en lo que se ha convertido la izquierda en el poder en Nicaragua.

Ésta es una de las razones, éticas, por las que se produce la disidencia del sandinismo auténtico del danielismo con vocación de perpetuidad. A ellos agreguemos los espejismos producidos en el poder. Teóricamente somos un Estado Laico pero en la práctica, gracias a nuestra izquierda confesional hasta rebasar el fundamentalismo religioso. La ciencia, en sí misma portadora de ética, es rechazada, como en el caso de la prohibición del aborto terapéutico, para dar lugar a una religiosidad oportunista y farisaica, que sí es opio del pueblo. El danielismo se transforma así en impostura y opio al instrumentalizar al sector religioso que se preste a su juego. Mientras tanto, Cristo y Sandino, como siempre, andan de la mano y no aceptan que les impongan las túnicas color chicha de Herodes y Pilatos. Ambos están sin trabajo y revuelven la basura de esta chureca en que los poderosos han convertido a todo el país. Es entonces que, en otra imagen más verdadera que ninguna, diviso en la cima de un Gólgota repleto de desperdicios, una cruz en la que Jesús, en agonía, le reclama su abandono al Padre. Sandino lo escucha y de entre los desechos recupera una bandea rojinegra y la agita al viento. Me parece que si esto fuera verdad, ahí en esta Chureca repleta de inmundicias, pese a todo podría estar resurgiendo la ética.


Jueves, 17 de abril de 2008.


luisrochaurtecho@yahoo.com