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Brenda, la víctima más reciente de violencia hacia la mujer, un día antes del cobarde atentado a manos de su novio, defendió su tesis, no pudo celebrar, su futuro se truncó con sólo 25 años de edad, ahora se encuentra en la cama de un hospital conectada a un ventilador sin esperanzas de vida.

Hasta cuándo, hasta dónde vamos a llegar, cuántas mujeres tendrán que morir para que la violencia que ellas viven no sea vista como normal, como “un problema de pareja en el que nadie se debe meter”, para que no sea algo indiferente y exista insolidaridad, para que los medios de comunicación no presenten la violencia hacia la mujer como un espectáculo en pantalla o un caso más de la página de sucesos, sin darle la trascendencia que dan a una noticia política en este país, pues la abordan con muy poca sensibilidad para contribuir a resolver este problema.

Las prácticas criminales y discriminatorias que sufre la mujer no sólo producen daño o muerte para cada mujer, sino que tienen un costo social incalculable, por privar a la sociedad de la participación plena de las mujeres en todos los ámbitos del desarrollo. Los últimos datos de la Policía Nacional refieren el aumento del feminicidio (48 casos) en los últimos años, por otro lado, un estudio del Instituto de Medicina Legal indicó en 2006, que la violencia intrafamiliar provocó la pérdida de 4,309 años de vida saludable.

Hasta cuándo vamos a dejar de ser simples espectadores y espectadoras para ser más beligerantes y demostrar solidaridad. Bien por los vecinos de Brenda, quienes acudieron a su llamado poniendo en práctica el principio cristiano ama a tu prójimo como a ti mismo. Ese prójimo está en miles de mujeres de este país que necesitan de ayuda para salir de la situación de violencia, necesita también de una Asamblea Nacional y de un sistema de justicia con rostro
de mujer y voluntad política de
hacer justicia de forma seria y responsable.

Para actuar necesitamos reconocer que la violencia hacia la mujer es un delito, una violación a los derechos humanos y un problema de salud pública, según las leyes de Nicaragua.


*Promotora de los derechos de las mujeres.

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