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¿Quiénes son las FARC? Son un grupo de narcoterroristas que públicamente se jactan de estar torturando, enloqueciendo y martirizando a gente cuyo único delito ha sido ser sus adversarios políticos. Su naturaleza de ser personas sin principios ni valores morales los ha hecho transformarse en lo que ellos supuestamente más odiaban, seres sin alma y sin razón, una maquinaria de muerte y represión, donde si te quedas te tiro y si te corres te mato. Hoy en día son una banda de sicarios y represores que han logrado sobrevivir asesinando y destruyendo al pueblo colombiano, pueblo que está encarnado en Ingrid Betancourt, está desprotegido, diezmado y listo a recibir la muerte de Ingrid, una mártir universal, a quien, a pesar de todas las vejaciones que ha sufrido, no han logrado quebrantarle algo que ellos hace rato no conocen: la fe, su dignidad e integridad.

Los mal llamado guerrilleros, reconocidos internacionalmente como criminales de la FARC, tienen cautiva en brutales campos de concentración ubicados en las selvas colombianas, a la líder política Ingrid Betancourt. La FARC se equivoca totalmente, podrán tener el cuerpo pero no el alma de Ingrid. Esa extraordinaria mujer que gracias a las irresponsabilidades y atrocidades de sus torturadores se encuentra muy enferma, al borde de la muerte, sufriendo el más despiadado abuso a sus derechos humanos. Semejantes violaciones sólo podemos compararlas con los horrores vividos con el holocausto Nazi o las atrocidades del desaparecido e infernal régimen de Camboya Pol Pot.

La imagen de la última mujer mártir viva de nuestros días, la nueva Mandela, recorre el planeta en las primeras planas de los medios informativos y, junto con ella, han surgido las voces mundiales de una civilización que reclama justicia y que demanda a los sicarios de la valiente luchadora terminar con este horror. El secuestro, martirologio y sufrimiento de Betancourt ha sido el boomerang propicio para que el mundo se terminara de enterar y comprendiera de lo que está hecha la organización narco-terrorista colombiana. Quienes ahora más que nunca se encuentran expuestos y al descubierto totalmente para ser procesados por crímenes de lesa humanidad, no sólo por la comunidad internacional, sino también por otros países con un peso descomunal internacional en materia de los derechos humanos, como lo son Francia, España y otras naciones europeas. Exponer a semejante sufrimiento a un ser humano no tiene perdón, la brutalidad y la ignominia acompañada del cinismo con que los criminales extinguen lentamente la vida de esta madre, pudiéndolo evitar, nos hace pensar que los secuestradores cumplirán con su objetivo, que es el de asesinarla ante la presencia y vista de todos nosotros. Se trata de un vulgar y entupido reto al mundo civilizado, enviándonos mensajes de que son capaces de esto y mucho más. Llevar a la muerte no sólo a ella, después podrían asesinar a los demás secuestrados e inmediatamente al pueblo colombiano. Semejante barbarie sólo es posible en sanguinarios de mala calaña, que bajo el supuesto manto de una bandera de liberación nacional utilizan sus despiadados métodos, que tienen como único fin castigar y masacrar a los sufridos colombianos. Todos los hombres y mujeres del planeta debemos condenar a estos criminales, ya que sus acciones delincuenciales los hacen violar las leyes y cometer delitos de lesa humanidad en contra de Ingrid Betancourt y de otros secuestrados que tienen en su poder.

Ingrid Betancourt es hoy una mártir universal, un icono de lucha para ésta y futuras generaciones, que ha demostrado cuan digna es la mujer colombiana defendiendo sus ideas y les ha dado a estos señores muestras de la diferencia entre defender un ideal (hasta su vida puede entregar) y ser un bandolero, como ellos, si tienen en sus filas a personas drogas que son capaces de traicionarlos y matarlos de un solo tiro, y por esa razón es que ellos mismos saben que Ingrid esta ahí con ellos en cuerpo, pero su alma no la han podido hacer cautiva. El alma de Ingrid ha trastocado los corazones de sus paisanos y de millones de personas en el exterior, que somos amantes de la libertad, del respeto hacia la vida, de la democracia, de la inclusión, y del respeto a la mujer y a las madres.

Ellos han perdido la batalla, pues ese obstinamiento en no liberarla es porque saben el daño que esa mujer moralizante para muchos ciudadanos hombres y mujeres del mundo hará al ser liberada, ella no es una rehén cualquiera, es una rehén con capacidad política para entender y hacer sus propias conclusiones de los hechos, y al igual que ayer los totalitarios, revolucionarios o no pero en su praxis totalitarios, temen a las ideas, pues ésas no las pueden apagar con balas ni cañones, sólo con la razón, y ellos no la tienen por ser unos incapaces que a diario lo demuestran con sus errores políticos y militares.


*Abogado, Notario Público
Coronel ®

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