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EL NUEVO DIARIO en su edición del 11 de marzo de 2008 publicó bajo el título “Amenazados por un megaincendio”, las declaraciones del Coronel Mario Perezcassar, Jefe de la Defensa Civil del Ejército; del Diputado mískitu Brooklyn Rivera y del farmaceuta Jaime Incer, que en síntesis constituyen una amenaza contra el pueblo mayangna. En mi opinión, estas declaraciones constituyen una cortina de humo para encubrir el objetivo de introducir 30 aserríos industriales y vender supuestos 15 millones de metros cúbicos de madera afectada por el huracán Félix en su paso por el Caribe nicaragüense en septiembre de 2007.

En 60 millones de años, desde que se unieron las dos masas continentales del norte y del sur del supercontinente Pangea, cerrado el Mar de Tetis y soldando el continente americano por Laurasia en el extremo sur de Nicaragua; y Gondwana por el norte de América del Sur en Colombia. Han ocurrido millones de huracanes, tsunamis, incendios, terremotos, y otros eventos naturales propios de la dinámica y evolución de la tierra, que han ocasionado más recientemente reubicación de ciudades enteras en el Pacífico, como León Viejo, y migraciones como las de Acahualinca, (5,945 aC), y que ahora con mayores grupos de población, hemos dado en llamar “desastres naturales”. Según el término acuñado por ecólogos, comerciantes de recursos naturales y otros ocupantes del territorio; en desmedro del patrimonio de las culturas ancestrales. Reducidas por las invasiones colonizadoras desordenadas, destructoras del entorno natural, con asentamientos y actividades madereras, mineras y agrícolas de emigrantes del Pacífico y grupos miskitos al territorio Sumu o Mayangna.

Cuando el hombre interfiere en cualquier ecosistema, causa una reacción de la naturaleza. Así vemos en California, enormes incendios forestales en los asentamientos residenciales del Valle de Napa, San Joaquín y zonas aledañas a los desiertos del centro y del sur este. Las condiciones climáticas para que se produzcan estos incendios son conocidas, pero las noticias son orientadas a la afectación humana donde se han construido caminos y asentamientos residenciales.

Diferente es la situación en la Reserva de la Biosfera BOSAWÁS, y en el área afectada por el huracán Félix. Esta región y la reserva Indio Maíz al sur este, son las áreas de mayor cobertura boscosa remanente de Nicaragua. Aquí se producen los mayores índices de precipitación anual, y el ANUNCIADO MEGA INCENDIO NO ES POSIBLE. La humedad se mantiene por las lluvias y la misma cobertura vegetal, y a diferencia de los remanentes de los bosques de pino en las erosionadas llanuras del Caribe, donde se producen incendios cíclicos, el bosque de hoja ancha, no se ve afectado por estos incendios, 15 millones de metros cúbicos de madera tumbada, en 1,340.000 hectáreas, equivalen a escasos 11 Mts3 de madera por Hectárea, (equivalente a un solo árbol por cada 100 Mts2.) De esta manera, deducimos que los entrevistados sólo contabilizaron con visión de lucro de conquistadores, la madera de exportación y los preciosos dólares.

La destrucción de los bosques en el Caribe data del siglo XVI con los aserríos ingleses movidos por vapor. Las sabanas de pinares no se han recuperado porque poblada, y de fácil acceso, facilita aún su extracción continuada. Pero los bosques más altos de la región o latifoliadas, han logrado regeneración natural por lo difícil del acceso, la guerra y la baja densidad de población. Esto ha permitido sobrevivir a los sumos o mayangnas, y a otros grupos étnicos y sus culturas. Insto aclarar esta noticia y darnos el estimado real del área afectada de bosques, si algo quedó después del saqueo por el río KUM, y los precios de este volumen de madera, con los costos de extracción y producción de estas especies de madera preciosa. Según, los cálculos derivados de la información, correspondería a cada familia indígena afectada por el huracán, un ingreso superior a los US$ 75 mil dólares para ser distribuidos a cada unidad familiar de seis miembros, si se divide el número de familias afectadas entre el valor comercial de los 15 millones de metros cúbicos de madera tumbada de sus bosques.

El Dr. Jorge Jenkins Molieri, creador de BOSAWÁS, documentó la secuencia de la destrucción del bosque en Nicaragua, y de su obra no se desprende que hayan funcionado en más de 300 años de explotación forestal extranjera y nacional, cinco aserríos operando al mismo tiempo en el Caribe. Pero ahora resulta que el Diputado mískitu, (adversario ancestral de los Sumu Mayangnas), el sorprendido Coronel, y el conocido farmaceuta, nos recetan instalar 30 modernos aserríos con su dotación de cientos de tractores de oruga, skidders o arrastradores, y miles de motosierras, caminos troncales, camiones y helicópteros para desastillar (o dejar como Haití), en un solo verano, el hábitat de los mayangnas, al noreste de Nicaragua. Coincido con el ambientalista Al Gore: No pueden entender razones aquellos cuyos salarios dependen de no entenderlas.

La evaluación ambiental NO es para cuantificar ganancias y generar empleo para “científicos alquimistas y madereros”. Es un instrumento de evaluación científica moderna, con análisis multidisciplinario e intersectorial a corto, mediano y largo plazo para las obras y proyectos de mayor envergadura cuando afectan los intereses de la sociedad. Si las comunidades indígenas relegadas históricamente por los gobiernos del Pacífico permiten en la RAAN esta atrocidad, el resto de la sociedad no puede permitir el costo de esta destrucción. Están aún frescas las huellas de las inundaciones de ciudad Rama después de la extracción forestal y los incendios posteriores provocados por el paso del Huracán Juana y los desastres por ese manejo indebido con extracción aéreo- transportada. ¿Reeditaremos el suceso en detrimento del hábitat de la RAAN?... ¡ Parece que no aprendimos la lección de Ciudad Rama!.

Debemos exigir la “evaluación de impacto ambiental” (EIA), a este MEGAPROYECTO MADERERO y con ésta poder determinar a través de una “Declaración de Impacto Ambiental” (DIA), razonada, técnica y científica, si es conveniente destruir los remanentes del bosque en la RAAN, sacrificando al pueblo mayangna, exterminando la fauna silvestre, secando los ríos y borrando BOSAWÁS del mapa.

Resulta más fácil y ventajoso reubicar a los colonos mestizos y misquitos a lugares más seguros, o construirles perímetros de seguridad en sus asentamientos del llano, para evitar la propagación de posibles incendios en las sabanas de pino donde se asientan estas comunidades misquitas representadas por Brooklyn Rivera, y generarles trabajo, pues los mayangna, o pueblo Sumu, habitan muy largo de los llanos de pinares, en el corazón de sus bosques ancestrales, a orillas y cabeceras de sus ríos, y estos bosques mayangnas cuyo corazón es BOSAWÁS, nunca podría verse afectado por el MEGAINCENDIO DE LAS LLANURAS DE PINARES advertido en la noticia. Cabría preguntar a estos señores si ya tienen listos los otros 240 aserríos para los ocho huracanes de esta temporada.

*Abogado y Notario
sergiotorres56@yahoo.com.ni.mx

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