Jorge Eduardo Arellano
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Para el 15 de mayo, el Movimiento Comunal está convocando en Managua a una marcha contra la carestía de la vida, con el lema de “más viviendas para los pobres”. Llevarán un documento a la Asamblea Nacional con las firmas necesarias para respaldar la iniciativa sobre la Ley de Viviendas Dignas. La marcha es financiada por los propios interesados a través de la compra y venta de bonos solidarios de a peso cada uno.

En todas partes del mundo, los precios de los alimentos básicos (frijoles, café, aceite, lácteos, cereales) han aumentado en un solo año, un 70%. En Nicaragua el alza nos ha afectado con fuerza; somos parte de una economía mundial.

Las causas de esta alza internacional de precios son varias. Por un lado, hay un aumento en la demanda de alimentos que no se consumían antes (leche, carne, cereales), en países como China e India donde suman dos mil millones de habitantes. Esto no sólo aumenta los precios, sino que encarece las materias primas en el mercado mundial. Por otro lado, está la tendencia alcista que ha experimentado el petróleo a nivel internacional; en la última década ha subido de 20 a casi 120 dólares el barril. Esto ha provocado el aumento de los precios en otros rubros como el transporte, los servicios básicos, el carbón, los fertilizantes, etc., causando un alza en los costos de producción y desatando una crisis energética en muchos países del Sur, incluyendo el nuestro.

Como alternativa a la utilización de hidrocarburos derivados del petróleo, los Estados Unidos han promovido la producción de biocombustibles que se elaboran a base de cereales y madera. A nivel regional, sobretodo en Honduras y Nicaragua, el capital Pellas, dueño de la principal industria azucarera de nuestro país, ha iniciado la producción de etanol (biocombustible) a base de la caña de azúcar. Existen muchos otros inversionistas y empresarios de otros países centroamericanos y de Taiwán, Corea y España que están interesados en la producción del etanol a base de la palma africana que se produce muy bien en nuestras costas caribeñas. Nuestros diputados y diputadas ya están listos para discutir una Ley de biocombustible en apoyo a dichas industrias.

La contradicción está en que la producción de más energía alternativa, como los biocombustibles, significa el desplazamiento de importantes áreas de producción de alimentos, que pone en crisis la oferta que sobre los mismos tiene la población mundial. Además, tiene las desventajas de la expansión (sobre todo en daños ambientales) de otro monocultivo.

Otro factor que hay que tomar en cuenta en este tema de la carestía de alimentos es el impacto que los factores naturales (sequías, inundaciones) ocasionan en la producción de alimentos, tal como ha ocurrido en Australia, Brasil, Egipto, Nueva Zelanda. Por lo tanto, la tendencia mundial es a fortalecer el abastecimiento de alimentos a largo plazo.

La inflación por escasez de productos sensibles y la subida de los precios de estos está deteriorando drásticamente las condiciones de vida y el bienestar de nuestra población; sobretodo de las familias de pocos recursos y de las mujeres y niños; ya que no ha habido correspondencia entre el alza de los precios de la canasta básica y el de los salarios.

Si bien es cierto que nos debemos de alegrar por el beneficio que obtienen pequeños y medianos productores con el aumento a los precios de los alimentos que mejora sus ingresos; también es verdad que los grandes comerciantes y exportadores se enriquecen aún más, lo que agranda la brecha diferencial de la pobreza.

El gobierno está apoyando con sus políticas a la producción en general, sea esta grande, mediana o pequeña; pero no puede controlar el mercado (que es el que pone los precios), ni la exportación; y no ha podido avanzar mucho en controlar la especulación. Las medidas que se han tomado para subir el salario social de la población pobre, en los campos de la salud y educación gratis, Hambre y Usura O, nuevas fuentes de crédito a los pequeños productores, subsidio a las tarifas de buses, no son suficientes para contrarrestar esta inflación de precios y los bajos ingresos que sufre la mayoría de la población. Además, son insuficientes los puentes establecidos para evitar la intermediación entre los productores y consumidores, para mantener un precio equilibrado y más justo.

Como población podemos apoyar iniciativas como la del movimiento comunal; unir esfuerzos y luchar contra el sistema neoliberal heredado presionando por más programas sociales; expandir los servicios públicos de salud, educación; pedir que se nacionalice la energía; que se creen trabajos decentes y viviendas dignas; que haya un banco para los trabajadores y trabajadoras; que haya seguridad social universal para ellos y para los jóvenes; que exista más apoyo al trabajo doméstico de la mujer; que se trabaje la cultura machista, entre otras acciones. También podemos contribuir en controlar más el mercado y la especulación, y a promover la producción de patios en las ciudades (árboles frutales, vegetales).

Nicaragua es uno de los países que produce más alimentos (leche, carnes, frutas) y abastece a varios países centroamericanos y a Venezuela. Por qué no tomar medidas de parte de todos y todas para que el país se convierta en un mercado dinámico regional de alimentos, evitando la escasez y contribuyendo a elevar la calidad de vida de la mayoría de la población como una responsabilidad social compartida.


*Socióloga