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Por lo general, las oficinas del Registro del Estado Civil de las personas están ubicadas en los lugares menos importantes de las alcaldías, muchas veces son percibidas como “un gasto” y la única función a la que se limitan es a inscribir hechos vitales y actos jurídicos que modifican el estado civil de las personas y a extender certificaciones de los mismos. En ningún caso se les percibe como la herramienta más valiosa con que cuentan los municipios para planificar su desarrollo, pues esa dificultad deviene de una percepción errada acerca de la función de dicha oficina.

En muchos municipios, el registro de ganado se lleva de una manera ordenada y eficiente, por el importe que cada destace y transacciones generan para las finanzas de la alcaldía, pero esa eficiencia municipal no se observa cuando se trata de llevar el registro de las personas, que son el más importante recurso con que cuentan los municipios. El Registro Civil es la fuente permanente y constante más importante con que cuenta el sistema estadístico nacional en materia de población. Si contáramos con un Registro Civil eficiente, moderno y completo no habría necesidad de censos de población cada diez años. Habría necesidad de censos de otros temas y aspectos, pero no precisamente de población.

Los datos de población de Nicaragua nos ubican, conforme con el Censo del año 2005, con un total de 5,142,098 habitantes, ésa fue la fotografía del momento, pero cada año nacen más de 80,000 niños y niñas, aunque algunos consideran que esa cifra se incrementa hasta 120,000. La verdad es que no hay certeza acerca de los datos que disponemos porque la cobertura del Registro Civil es muy limitada. El Arto. 502 del Código Civil vigente en el país manda a que…. “en cada ciudad, villa o pueblo” exista una Oficina de Registro Civil, pero Nicaragua hoy en día cuenta con 153 municipios y sólo existen 181 oficinas de registro civil; 153 en las cabeceras municipales, y 28 registros auxiliarles en ciertas comunidades, todo ello para brindar servicios a más de 5,000 comunidades urbanas y rurales, entendidas éstas entre ciudades, comarcas, poblados, caseríos, comunidades indígenas y cañadas.

El déficit está ligado directamente a la baja cobertura en salud, debido a que en las más de 5,000 comunidades del país, sólo existen un total de 1,152 unidades de salud (1,085 entre hospitales, centros de salud, centros de salud con cama y puestos de salud), muchos de los cuales desabastecidos y atendidos por enfermeras. A lo anterior se suman 52 empresas médicas provisionales y 15 establecimientos privados. La constancia de nacimiento que emiten estas unidades de salud son requisito fundamental para el registro de una persona, de esa manera el Minsa da fe de la existencia vital de la persona física, y el Registro Civil la legaliza y la dota de personalidad jurídica.

Como si la gravedad de la cobertura en salud no fuera suficiente, también lo es la emisión de dicha constancia, pues la misma esta “medicalizada”, lo que significa que sólo la puede emitir el médico o director del la unidad de salud, aunque el Reglamento de la Ley del Certificado para la Inscripción de Nacimientos y Defunciones desde 1981 (Gaceta No. 226 del 7 de octubre de 1981) autoriza a las parteras o comadronas a su emisión. No obstante, existe un poco más de 5,000 parteras registradas por el Minsa, muchas de las cuales, particularmente en el campo, no cuentan con recursos para reportar las ocurrencias de nacimientos que atienden, sólo algunas disponen de talonarios para entregarlos a las madres atendidas, para que acudan al puesto de salud más cercano a obtener su constancia de nacimiento, luego, con esa constancia deberán acudir a efectuar el Registro Civil en la municipalidad.

Con el déficit de cobertura antes apuntado, es comprensible la existencia de un sub-registro de niños, niñas y adolescentes que ubica a Nicaragua como uno de los países con mayor índice de sub-registro infantil y aunque éste varía dependiendo de las zonas del país, se acepta como un dato creíble la cifra de un 35% que surge de comparar los datos estadísticos generados por los nacimientos captados en el Minsa, y los nacimientos inscritos en los Registros Civiles municipales que luego concentra el CSE, a través de la Dirección General del Registro Central del Estado Civil de las Personas; entre ambos reportes existe una brecha anual de un 21%, lo que sumado al acumulado por años, más los nacimientos domiciliares no reportados, ni cubiertos por el Minsa, hace más que creíble el 35%.

Lo anterior quedó en evidencia después de que Unicef, en alianza con Save the Children Canadá, y Plan Nicaragua, así como los socios locales Acción Médica Cristiana, Cedehca y la Asociación de Mujeres “Paula Mendoza Vega”, apoyaron la inscripción durante tres años de más de 96,000 niños, niñas y adolescentes en siete municipios de la RAAN. Estos mismos socios internacionales, junto a Cedehca, se encuentran en la actualidad impulsando la inscripción de 106, 370 niños, niñas y adolescentes de la RAAS, de acuerdo con el diagnóstico previo sobre el sub-registro en esa región. Este proyecto comenzó en septiembre de 2007 en Bluefields y Corn Island donde fue iniciado el trámite para la inscripción de los primeros 9,300 beneficiarios.

Con estos escalofriantes datos de sub-registro infantil cabe preguntarse, ¿de qué desarrollo podemos hablar?, si el primer instrumento que permite impulsar la acción de desarrollo es precisamente la inscripción en el Registro Civil para saber cuántos somos como país, o como municipio. Por ello, cada gobierno local debe impulsar con seriedad el desarrollo de los habitantes de su municipio dándole un giro radical a la función del registro de nacimientos, asumiendo la importancia que tiene para el ejercicio de los demás derechos de la niñez y dándole a dicha oficina la dimensión estratégica que tiene para el desarrollo. La niñez no es el futuro, sino precisamente el presente; es hora de que la priorización de obras de infraestructura física no siga yendo en detrimento del desarrollo humano.


*Síntesis de charla brindada en la Fundación Konrad Adenauer.

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